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India supera a Japón en un final polémico

India esquiva el ridículo ante Japón en un final incendiario marcado por un wide anulado

India 32-4 (5 overs): Shreyas Iyer 16 (12); Charlie Hara-Hinze 2-17
Japón 30-3 (5 overs): Kendel Kadowaki-Fleming 12 (12); Washington Sundar 2-13
India ganó por dos carreras

En Sano, en un T20 reducido a solo cinco overs por lado, el campeón del mundo India estuvo a un suspiro de firmar una de las derrotas más sonrojantes de su historia. Japón, debutante absoluto ante el gigante asiático en un encuentro internacional, rozó la gesta y cayó por apenas dos carreras en un final tan tenso como polémico.

El partido, comprimido al formato más explosivo posible, dejó a India irreconocible con el bate. 32-4 en cinco overs. Casi un marcador de entrenamiento… salvo que al otro lado estaba un equipo japonés sin historial en T20 World Cup, pero con una disciplina feroz.

El joven de 17 años Charlie Hara-Hinze abrió la puerta al milagro. Sus 2-17, incluyendo el wicket del agresivo Abhishek Sharma con la primera bola que lanzó, desnudaron a una India nerviosa y atascada. Shreyas Iyer, con 16 de 12 bolas, fue casi la única resistencia, levantando a su equipo desde un inquietante 14-3. Pero el daño ya estaba hecho: 32 nunca iba a ser un total cómodo. Ni siquiera para India.

Japón olió sangre.

La respuesta, eso sí, comenzó con tropiezos. Tras dos overs, el marcador japonés se hundía en un 8-2 que parecía confirmar la lógica del ranking. Pero el guion cambió de golpe: 17 carreras en los siguientes dos overs devolvieron el pulso al partido y encendieron la grada. De pronto, la potencia mundial estaba contra las cuerdas, defendiendo un total mínimo ante un rival que jugaba sin complejos.

Se llegó al último over con la ecuación clara: Japón necesitaba ocho carreras para una victoria histórica. Con el balón en manos de Axar Patel, el margen de error era mínimo. Con cada bola, la tensión crecía.

Y entonces llegó la jugada que encendería el debate.

Alexander Shirai-Patmore, zurdo, decidió tirar de creatividad. Intentó un reverse-sweep ante el spin de Axar. El lanzador mandó la bola por el lado de la pierna, que habría sido su lado de fuera si el bateador hubiera jugado un golpe convencional. El árbitro no dudó: señaló wide.

El gesto de Axar lo dijo todo. Protestó de inmediato, con Shreyas Iyer sumándose a la reclamación. Ambos rodearon al árbitro, visiblemente molestos. No había Decision Review System, no había tecnología para corregir nada. Solo conversación. Y presión.

Los dos árbitros se reunieron en medio del campo mientras Japón esperaba, a un paso del sueño. Tras unos segundos que parecieron minutos, la señal cambió: el wide quedaba anulado.

La ecuación se transformó al instante. De necesitar cinco en cuatro bolas, Japón pasó a requerir seis en tres. En un partido de márgenes microscópicos, la decisión pesó como una losa.

Las condiciones de juego de T20 internacionales son claras: en el cricket de bola blanca, casi todo lo que pasa por el lado de la pierna se canta wide, pero el bateador pierde ese “privilegio” desde el momento en que cambia la posición de manos o pies para jugar un golpe invertido. El reglamento especifica que será wide si la bola pasa lejos de donde está el bateador… y también habría pasado lejos si estuviera en una posición normal.

Sobre el papel, la rectificación encajaba con la norma. Sobre el césped, la sensación era otra: un partido sin DRS veía cómo una decisión arbitral se desandaba tras las protestas del equipo grande. El eco del “espíritu del cricket”, mencionado en el preámbulo de las condiciones de juego y que incluye aceptar la decisión del árbitro, resonó con fuerza.

Con la polémica ya instalada, Axar cerró el over con frialdad. Terminó con cifras de 0-7 en dos overs, y Japón se quedó clavado en 30-3, a dos carreras de una de las sorpresas más sonadas del año.

India respiró aliviada. Japón, en cambio, se marchó con una mezcla de orgullo y frustración. De estar 8-2 tras dos overs a pelear hasta la última bola contra la potencia dominante del formato, el equipo nipón dejó algo más que un susto: dejó un aviso.

En la antesala de los Asian Games masculinos, que arrancan el 24 de septiembre, India se lleva la victoria… pero también una advertencia. El resto del continente habrá tomado nota de algo evidente: incluso los campeones pueden tambalearse cuando el rival no se rinde y el reglamento entra en escena.