Incidente surrealista en Croke Park: Carty vs Allen
En una noche diseñada para coronar a Katie Taylor en Croke Park, el combate que debía calentar el ambiente terminó convertido en una escena insólita: Thomas Carty fuera del ring, el público desconcertado y un no contest en apenas un minuto y medio.
Un final absurdo en el primer asalto
El duelo entre el peso pesado irlandés Thomas Carty y el inglés David Allen, coestelar de la velada, duró oficialmente 1:22 del primer asalto, aunque la polémica se alargará mucho más que eso.
El equipo de Carty denunció dos golpes ilegales a la nuca y unas cuerdas flojas como detonantes de un desenlace tan peligroso como surrealista. Según el comunicado difundido después del combate, tras 1:30 del primer asalto el irlandés ya había recibido dos impactos ilegales en la parte posterior de la cabeza.
El segundo fue el que lo cambió todo. Carty, aturdido, intentó agarrarse a las cuerdas para recuperar el equilibrio. Las cuerdas cedieron. El peso pesado salió despedido de cabeza hacia el exterior del cuadrilátero y se estrelló contra una mesa a pie de ring. El resultado: sospecha de conmoción cerebral y combate detenido por orden del médico.
Carty, de 30 años, fue trasladado al hospital para someterse a un escáner cerebral. Más tarde, su entorno confirmó que ya se encuentra en casa y en buen estado de salud, dentro de lo que permite un susto de este calibre.
La versión de Carty: golpes ilegales y cuerdas sueltas
El comunicado del equipo del dublinés no dejó lugar a dudas sobre su interpretación de lo sucedido. Hablaron de “dos golpes ilegales en la parte posterior de la cabeza” en apenas un minuto y medio de combate y señalaron directamente al estado de las cuerdas como factor clave en el accidente.
Según su relato, el segundo impacto le provocó un lapso momentáneo que lo obligó a buscar apoyo en las cuerdas. Al ceder estas, Carty salió impulsado de cabeza fuera del ring, golpeándose contra una mesa en ringside. Esa secuencia, siempre según su equipo, derivó en la sospecha de conmoción y en la decisión médica de no permitirle continuar.
No hubo revancha inmediata, ni opción de recomponer el combate. Solo confusión, preocupación por el estado del púgil local y una sensación de caos impropia de una gran noche en Croke Park.
Allen reclama: “Si hubiera sido en el centro del ring, era victoria por KO”
David Allen, por su parte, ofreció una lectura muy distinta en su canal de YouTube. El inglés de 34 años aseguró que planea hablar con la comisión para intentar que el resultado se cambie a victoria a su favor.
Allen se definió como “demasiado fuerte y duro” para Carty y afirmó que el desenlace iba camino de serle favorable. Insistió en que el golpe que precedió a la caída no fue intencionado a la nuca, sino dirigido a la zona de la oreja, un golpe típico en su repertorio, según explicó.
“No apunto nunca a la parte trasera de la cabeza de nadie, apunto a la oreja”, defendió. Detalló que trató de “rozarlo por la oreja” y que fue el propio movimiento de Carty el que habría hecho que el puño impactara finalmente en la zona posterior de la cabeza.
Desde ahí, todo se descontroló. Allen admitió que, en pleno desconcierto, llegó a pedirle explicaciones al árbitro en el mismo ring. Preguntó si no iba a iniciar la cuenta y sostuvo que, de haberse producido la caída en el centro del cuadrilátero, el combate se habría detenido a su favor.
Reconoció también que perdió los nervios al ver a su rival fuera del ring y llegó a gritar que “se había tirado fuera” del cuadrilátero, aún en estado de shock por lo insólito de la escena.
Una noche grande, una mancha difícil de olvidar
La velada estaba construida para el brillo de Katie Taylor, que cumplió con su parte ante Flora Pili. Pero el episodio de Carty y Allen dejó una estela de preguntas incómodas: el control de los golpes en la nuca, la seguridad de las cuerdas, la reacción arbitral y el criterio para declarar un no contest en una situación tan extrema.
Carty está ya en casa. Allen quiere que le den la victoria. La comisión tendrá la última palabra.
La imagen del irlandés volando entre las cuerdas, en pleno Croke Park, tardará mucho más en salir de la memoria que el propio resultado oficial.






