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Hassan Khan y Odean Smith desafían el control del spin en el innings

En el tramo final del innings, cuando cada bola pesa como plomo, Hassan Khan y Odean Smith encendieron una pequeña rebelión contra el control del spin.

La secuencia arranca con Mohammad Nabi apretando las tuercas. Ritmo bajo, 81-82 km/h, trayectoria tensa, campo bien colocado. Hassan Khan retrocede y corta hacia cover: hay una breve duda, una mirada rápida entre los dos bateadores, y aun así salen a por el sencillo. El tiro llega al extremo del guardabosques, Shai Hope rompe los stumps, pero Smith ya se ha lanzado y se salva por un suspiro. Un impacto directo habría cambiado la historia del cierre. Nabi termina con una hoja impecable: 4-0-25-1, números que explican por sí solos quién mandó durante gran parte del medio tramo.

Smith intenta romper ese dominio. Frente a Nabi, se queda quieto, lee el leve giro y simplemente empuja hacia long-off para uno. No es el gran golpe, pero sí un aviso: no va a dejar que el ritmo se hunda del todo.

Entonces entra en escena Khary Pierre, y el duelo se calienta.

Pierre, con su brazo izquierdo, mantiene la línea al cuerpo, 87 km/h, pleno y angulando hacia los palos. Hassan Khan responde con determinación: inside-edge hacia midwicket y corre dos. Nada vistoso, pero son carreras que duelen al lanzador. La siguiente, mismo lanzador, misma intención del bateador: corta con el giro hacia el lado de deep backward point y vuelve a rascar otro par. Poco a poco, el cerrojo empieza a ceder.

Smith, por su parte, se fabrica espacio contra la línea agresiva de Pierre. Se abre, se aleja de los stumps y, aunque no logra el gran golpe, consigue levantarla hacia long-off para un sencillo. Son pequeñas grietas en el plan del spinner.

Y en la última bola del over, el guion salta por los aires. Pierre lanza pleno, 86 km/h, directo a los palos. Hassan Khan se arrodilla, carga todo el peso sobre la pierna delantera y conecta un slog-sweep perfecto. La pelota viaja alta, larga, sobre deep midwicket, 72 metros de liberación. Seis. Un golpe que rompe las cadenas y obliga a recalcular. Pierre cierra con 2/21 en sus 4 overs, cifras excelentes, pero manchadas justo al final por ese latigazo.

El relevo lo toma Imran Tahir, y la batalla cambia de textura. El veterano opta por el vuelo y la astucia. A 79,5 km/h, flota una bola que termina siendo full toss a las piernas de Hassan Khan. El zurdo se agacha, busca el sweep, pero no conecta limpio: un top-edge que cae en midwicket y solo vale un sencillo. El riesgo está ahí, la recompensa, de momento, no tanto.

Contra Smith, Tahir sube un punto la velocidad y la intención. A 84,3 km/h, le ofrece una bola bien lanzada, algo sobrepitcheada fuera del off. Es justo lo que el bateador esperaba. Smith se echa hacia atrás, se crea espacio y descarga todo su poder a través de extra cover. Cuatro contundente, un golpe seco que atraviesa el campo y levanta a sus compañeros. El mensaje es claro: no va a dejar que Tahir se instale cómodo.

El legspinner responde con más aire y una bola más plena, 81,4 km/h. Smith, esta vez, decide el toque más fino: drive de muñeca a la derecha del lanzador y sencillo hacia long-on. No siempre se puede ir al límite, y el caribeño lo sabe.

Tahir intenta entonces algo distinto. Dardo rápido, lanzado justo fuera de la pierna. Smith camina cruzado, intenta ayudar la pelota en dirección a la cuerda, pero no la toca. Se queda solo con una sonrisa pícara, sabiendo que esa era una oportunidad para sumar más.

En esos pocos overs se resume el pulso del final: spinners con oficio, líneas apretadas, cambios de ritmo constantes, frente a dos bateadores empeñados en exprimir cada error. Un seis liberador, un cuatro violento por extra cover, carreras robadas a base de correr duro y un par de sustos en los extremos. No fue una avalancha, pero sí un cierre que mantuvo viva la esperanza de una remontada cuando el margen ya parecía agotarse.