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Harry Brook apoya el regreso de Brydon Carse al equipo de Inglaterra

Harry Brook no esconde la esperanza: quiere de vuelta a Brydon Carse en sus equipos de bola blanca de Inglaterra en cuanto el velo disciplinario se levante. No habla solo el capitán; habla el amigo. “Es un muy buen compañero”, admite, y deja claro que el rápido de Durham sigue trabajando “en unas cuantas cosas entre bastidores”.

Carse, de 31 años, ha sabido recientemente que no afrontará cargos criminales por el incidente nocturno en Derby el mes pasado, cuando llegó a ser esposado brevemente. Legalmente está disponible. Deportivamente, no. No ha vuelto a aparecer en ninguna convocatoria de Inglaterra desde aquella noche, a la espera de la resolución de la investigación del Cricket Regulator.

Preguntado antes del primer one-day international del martes ante Sri Lanka en Chester-le-Street por la posibilidad de un regreso futuro, Brook fue directo: “Es un muy buen jugador de críquet. Ha estado lanzando extremadamente bien para Durham. Cuando llegue su momento para la selección, habrá debate”. Nada de puertas cerradas. Pero tampoco de atajos.

La relación es estrecha. “Soy muy buen amigo de Carsey. He hablado mucho con él. Esas conversaciones son privadas. Creo que solo necesita tiempo lejos de la escena internacional. Está trabajando en unas cuantas cosas detrás de escena y ojalá esté listo en algún momento en el futuro”. Una mezcla de respaldo y aviso: primero, recomponerse; luego, competir.

Un vestuario que cambia el chip

El caso Carse no se entiende aislado. Brook percibe un cambio de cultura en los equipos de Inglaterra, un mensaje que baja desde Brendon McCullum, responsable del bloque de bola blanca, y Stephen Fleming, que se prepara para asumir con el equipo de Test.

Brook sabe lo que significa estar en el foco equivocado: el invierno pasado terminó golpeado por un portero de discoteca en Nueva Zelanda. Ese episodio ha pesado. “Las palabras de Baz el otro día fueron que queremos ser uno de los equipos más en forma y fuertes del mundo. Y para poder hacerlo tenemos que prepararnos bien dentro y fuera del campo”. Menos margen para deslices, más exigencia diaria.

El contexto deportivo tampoco ayuda a relajarse. A la ausencia de Carse se suman las bajas por lesión de Jacob Bethell y Sam Curran. Adil Rashid, pieza básica, se perderá el primer partido –y quizá toda la serie– mientras espera los resultados de una resonancia en la mano de lanzar, dañada durante el triunfo que selló el 3-0 en la serie de T20 en Old Trafford el sábado.

La respuesta llega con cambios. Tom Banton entrará para abrir la entrada y Jamie Overton reforzará el ataque rápido. Rehan Ahmed, 16 años más joven que Rashid con solo 22, tendrá su oportunidad como especialista en wrist-spin. Will Jacks, nuevo vicecapitán, y Joe Root aportarán opciones de finger-spin para completar el abanico.

De reyes del T20 a aspirantes en ODI

Inglaterra llega a este estreno de serie con viento a favor tras barrer 3-0 a Sri Lanka en T20 y escalar al número 1 del ranking mundial en ese formato. El contraste salta en la tabla de ODI: séptimos, un peldaño por debajo de los propios visitantes. El mensaje es claro: en 50 overs aún hay cuentas pendientes, pese a haber remontado 1-0 en contra para ganar las dos series disputadas este año.

Brook quiere que el impulso no se pierda: “No hemos perdido en los T20 y creo que podemos sacar muchísima confianza de eso para esta serie ODI. Es más de lo mismo. Como grupo y como unidad, intentamos jugar un estilo de críquet de alto octanaje y realmente tratar de ponerlos bajo presión con bate y bola”. Agresividad controlada como seña de identidad.

En ese plan también llama la atención el uso continuado de Jofra Archer y Josh Tongue al final de un verano largo y de múltiples formatos para ambos. Los próximos 12 meses miran de frente al Mundial de 50 overs en el sur de África. Eso significa priorizar onces de gala en ODI siempre que sea posible y asumir más rotación en las series de T20.

Brook, jugador para todos los formatos pero que limita su presencia en franquicias a The Hundred, no piensa levantar el pie. Quiere atravesar este tramo a pleno rendimiento. Se ha marcado un objetivo concreto para esta serie ODI: mejorar la rotación del strike en los overs centrales y, en especial, su rendimiento frente al spin. En ese terreno ha aprovechado al máximo la llegada de Kevin Pietersen como nuevo mentor de bola blanca.

Le preguntaron si Pietersen también le ha ayudado a gestionar las críticas sobre su selección de golpes y algunos “apagones” del pasado. Brook fue sincero: “Todavía no he tenido esas conversaciones con él, pero estoy seguro de que saldrá en algún momento. Creo que, por la forma en la que he rendido en mi carrera hasta ahora, casi es un cumplido recibir esas opiniones. Intentaré con todas mis fuerzas ser el mejor jugador que pueda llegar a ser”. No huye del juicio externo; lo usa como combustible.

Mientras Pietersen se instala en el día a día del equipo senior de bola blanca, otro nombre ilustre regresa a la estructura. Jonathan Trott ha sido nombrado seleccionador principal de England Lions para las giras de este invierno por el Caribe, Sudáfrica y Sri Lanka. El exbateador, que ya tuvo experiencia al frente de Afganistán, toma el relevo de Andrew Flintoff, que dejó el cargo el mes pasado.

Entre la reconstrucción de reputaciones, la pugna por un sitio en el once y el horizonte de un Mundial, Inglaterra se mueve en una línea fina: exigir más dentro y fuera del campo sin perder la chispa que la llevó a la cima del T20. La gran incógnita es si esa misma energía será suficiente para que, cuando el balón vuelva a estar en manos de Brydon Carse, también lo esté su sitio en el vestuario.