Hamzah Sheeraz renuncia al título supermedio de la WBO
Hamzah Sheeraz ha decidido soltar el cinturón casi antes de que le diera tiempo a desgastarse. El británico ha vacado su título supermedio de la WBO apenas dos días después de que Queensberry Promotions ganara la subasta para enfrentarle con el excampeón mundial de peso medio Janibek Alimkhanuly.
La organización lo hizo oficial con un comunicado, después de que el equipo de Sheeraz trasladara formalmente su decisión. Un reinado fugaz, casi invisible, que se extingue sin haber llegado a consolidarse.
Un campeón de paso
Sheeraz (24-0-1, 19 KO) se hizo con el cinturón interino —que luego se convirtió en título mundial— el 23 de mayo, al derrotar a Alem Begic. Lo defendió por primera vez el 25 de julio ante Simon Zachenhuber. Dos peleas, dos victorias, pero muy poca huella deportiva para lo que se espera de un campeón del mundo.
Su etapa al frente del título quedará como una de las más olvidables de los últimos tiempos. No por falta de talento, sino por contexto: apariciones en grandes carteleras, sí, pero sin ese gran combate que define una era o un campeón.
El negocio manda
La decisión, sin embargo, encaja con la fría lógica del boxeo actual. Queensberry se había asegurado la pelea con Janibek por algo más de un millón de dólares. Eso dejaba a Sheeraz con una bolsa aproximada de 750.000 dólares.
Sobre la mesa, un rival de enorme riesgo y una recompensa que, en comparación con otras opciones, no parece tan atractiva. Janibek es, en el papel, el rival más duro al que se habría enfrentado Sheeraz, quizá a la altura únicamente de Carlos Adames, con quien el británico firmó un controvertido empate.
Con ese escenario, la ecuación es clara: un combate peligrosísimo, un invicto en juego y la posibilidad real de ganar cifras similares —o superiores— ante oponentes menos amenazantes. El campeón ha elegido preservar carrera y mercado antes que entrar en una guerra de alto riesgo.
La sombra del dopaje
El caso tiene otra arista incómoda. La designación de Janibek como aspirante obligatorio de la WBO en el peso supermedio ha levantado cejas en el entorno del boxeo.
El kazajo dio positivo en un control antidopaje el año pasado, lo que llevó a la IBF a despojarle de su título mundial de peso medio. La WBO, en cambio, decidió no retirarle su cinturón. Y ahora lo coloca como retador número uno en una nueva división.
La contradicción es evidente. Un organismo le quita el título por dopaje; otro lo mantiene como campeón y, después, lo impulsa directamente a la posición de aspirante obligatorio en el peso superior. El debate sobre los criterios y la coherencia de los organismos vuelve a encenderse.
El futuro del cinturón
Alimkhanuly (17-0, 12 KO) no pelea desde abril de 2025. Todo apunta a que su regreso será directamente por el título supermedio de la WBO, ahora vacante tras la renuncia de Sheeraz.
En la lista de aspirantes del organismo, Janibek ocupa el puesto número 1. Detrás de él aparecen Diego Pacheco, Jacob Bank, Kevin Sadjo, Armando Resendiz, Bektemir Melikuziev, Edgar Berlanga, Milorad Zizic, Hebert Sousa y Bernardin Jakaj completando el top 10.
De ese grupo saldrá, casi con total seguridad, el hombre que se mida con el kazajo por el cinturón. Un título que cambia de manos sin haber sido perdido sobre el ring y que, cuando por fin se dispute en una gran noche, llegará ya marcado por decisiones de despacho y un nombre propio: Janibek Alimkhanuly.






