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Hampshire rompe con Scott Kuggeleijn tras críticas de aficionados

Hampshire necesitó solo unas horas para pasar del anuncio silencioso a la rectificación pública. El condado inglés ha decidido prescindir de Scott Kuggeleijn antes incluso de que el neozelandés llegara a debutar, tras una oleada de críticas de empleados y aficionados por su fichaje.

El jugador de 34 años, ex internacional con los Black Caps, estaba previsto para estrenarse ante Warwickshire en un duelo de County Championship que comenzaba anoche, hora de Nueva Zelanda. El acuerdo estaba publicado en la web oficial del club: Kuggeleijn iba a disputar los últimos cuatro partidos de la temporada. Nada en redes sociales. Ningún video de bienvenida. Ningún anuncio rimbombante. Silencio, como si el propio club intuyera que el tema iba a levantar polvo.

Lo levantó.

Las reacciones en redes sociales no tardaron. Críticas, rechazo, recordatorios de su historial extradeportivo. Minutos antes del inicio del encuentro, Hampshire emitió un comunicado breve pero contundente: Kuggeleijn no jugaría esos cuatro partidos. No jugaría en absoluto.

“Tras reflexionar y escuchar las opiniones de empleados y aficionados, Hampshire Cricket puede confirmar que Scott Kuggeleijn no representará al club”, señaló la entidad. “Valoramos la pasión de nuestra afición y agradecemos a todos los que se tomaron el tiempo de compartir sus puntos de vista”.

El caso que no deja de perseguirle

El nombre de Kuggeleijn lleva años ligado a algo más que a su velocidad de “fast medium pace” y a su capacidad con la pelota blanca. En 2016 fue juzgado en Hamilton por violación sexual de una mujer de 21 años. Se declaró no culpable. El jurado no alcanzó un veredicto y el caso se repitió un año después. En el segundo juicio, fue declarado no culpable.

Legalmente, el asunto quedó cerrado. Socialmente, nunca lo estuvo.

Poco después de aquel segundo juicio, el seleccionador de los Black Caps volvió a contar con él. Kuggeleijn debutó en un one-day international ante Irlanda en Dublín. El regreso a la escena internacional encendió un debate que, con el tiempo, se ha convertido en una constante cada vez que su nombre aparece ligado a un nuevo equipo.

Las protestas se hicieron más visibles en 2019, cuando fue convocado para partidos T20 y de un día en Nueva Zelanda. En Wellington, una mujer acudió al estadio con una pancarta con un mensaje contra la violación. Según relató, el personal de seguridad le exigió entregar el cartel o abandonar el recinto. Mientras discutían, aficionados alrededor comenzaron a corear un mensaje claro: “no means no”.

Aquella tarde dejó una imagen incómoda para New Zealand Cricket. La federación terminó pidiendo disculpas. “El mensaje ciertamente no era ofensivo, así que fue un error actuar de esa manera”, admitió entonces Richard Boock, responsable de asuntos públicos del organismo. Boock explicó también que la entidad había introducido un módulo anual de formación para jugadores profesionales sobre acoso sexual, consentimiento y respeto hacia las mujeres.

Una carrera entre cifras y controversia

En el campo, Kuggeleijn ha tenido presencia intermitente pero real con la selección neozelandesa: tres tests, dos partidos de un día y 18 T20 con los Black Caps. Su última aparición con el combinado nacional llegó en marzo de 2024, en Christchurch, frente a Australia.

A nivel doméstico, ha sido un fijo de Northern Districts durante más de una década, con participación también este año, y recientemente defendió los colores de Kingsmen en una liga T20 en Darwin. Un currículum sólido en términos puramente deportivos, suficiente para que un condado como Hampshire pensara en él para apuntalar su plantilla en el tramo final de la temporada.

Pero el contexto ya no es el mismo que hace diez años. Cada fichaje se somete al escrutinio público. Cada decisión de un club se mide no solo por el rendimiento deportivo, sino por el mensaje que proyecta.

Hampshire lo ha comprobado en carne propia. Anunció el acuerdo con discreción, recibió una respuesta airada y rectificó con rapidez. El episodio deja una señal clara para el resto del circuito: en el cricket profesional actual, la reacción de la grada puede cambiar la alineación antes incluso de que se lance la primera bola.