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Hampshire avanza a la final tras victoria aplastante

En el Utilita Bowl, en una tarde que ya huele a septiembre grande, Hampshire volvió a subirse al tren de la final de la Metro Bank Women's One-Day Cup. Y, como tantas veces este verano, el billete lo estampó la firma de Maia Bouchier.

Otra centena. Otro recital.

Hampshire aplastó a Surrey por 194 carreras tras acumular 303-5 en sus 50 overs y después desmontar la respuesta visitante por apenas 109. Será la segunda final consecutiva para el conjunto del sur, que el sábado, en el mismo escenario, se medirá a The Blaze con la herida aún fresca de la derrota del año pasado ante Lancashire.

Bouchier, imparable: tres siglos en septiembre

Surrey decidió esta vez lanzar a sus anfitrionas a batear. El cielo, gris pero inofensivo, no ofrecía coartadas. La decisión parecía razonable cuando cayeron pronto Ella McCaughan y Georgia Adams dentro de los primeros 11 overs. El marcador marcaba 50-2 y el partido caminaba en equilibrio.

Entonces entró en escena la maquinaria pesada.

Bouchier, que venía de hacer 118 frente a The Blaze, se asentó desde el inicio con una serenidad que contrasta con los números que está dejando: 117* aquí, su tercera centena en septiembre, y ya 721 carreras en 11 entradas en esta One-Day Cup, líder absoluta del torneo. En total, suma 423 carreras en cinco entradas combinadas entre Hampshire e Inglaterra, y 1.680 en todo el verano. Cifras de jugadora en estado de gracia.

A su lado, primero, apareció Freya Kemp para cambiar el tono del duelo. Con 77 de 63 bolas, Kemp desató una tormenta de golpes hacia el mid-wicket, un manual de bateo agresivo que desarmó a Surrey. Entre ambas levantaron una asociación de 110 carreras que inclinó el campo de manera definitiva.

Kemp cayó con un retorno sencillo para ser atrapada y boleada, igual que después Rhianna Southby, pero el daño ya estaba hecho. Hampshire no perdió el pulso.

Norgrove se suma a la fiesta y el 300 cae por su propio peso

Con el ataque visitante ya desgastado, llegó Abi Norgrove para mantener la presión. La bateadora, que ha regresado de The Hundred en plena forma, firmó 60 en una nueva asociación centenaria: 109 carreras junto a una Bouchier que no cedió ni un centímetro.

Norgrove suma ya tres cincuenta en cinco entradas en este torneo de 50 overs y figura quinta en la tabla de anotadoras. Bouchier lidera esa lista. Juntas, machacaron cualquier atisbo de reacción de Surrey, golpe tras golpe, bola tras bola, hasta empujar el total más allá de los 300.

Bouchier, que tuvo una vida cuando iba por 62, castigó el error sin piedad. Sus drives por cobertura y rectos, limpios y sin esfuerzo aparente, la llevaron a su quinto siglo de 2026. Norgrove fue run out en la última bola del innings, pero se marchó con 60 y la sensación de haber empujado a Hampshire a un total de semifinal.

El 304 que necesitaba Surrey se leía desde el principio como una escalada casi imposible en un campo bueno, pero ya cansado.

Wellington cierra la trampa: cinco wickets y Surrey se desploma

Rachel King ofreció un inicio digno en la persecución, 34 que al menos dieron algo de estructura al arranque. Pero la respuesta nunca llegó a despegar. Cuando Daisy Gibb se llevó el wicket clave de Sophia Dunkley, el plan de Surrey empezó a resquebrajarse.

A partir de ahí, el spin tomó el control y ya no lo soltó.

Sune Luus cayó intentando el gran golpe, atrapada en el campo profundo. Jemima Spence fue boleada avanzando al lanzamiento. Phoebe Franklin encontró a la fielder correcta. Alice Davidson-Richards cedió su wicket con un edge a slip. King terminó run out. Ryana Macdonald-Gay y Alice Monaghan vieron sus stumps destrozados.

En el centro de la telaraña, Amanda-Jade Wellington. La australiana firmó un 5-19 demoledor, su segundo five-for de la competición, y elevó su cuenta de wickets en 2026 hasta 37. Cuando hizo que Kira Chathli fuera stumped para cerrar la entrada en 109, la goleada ya era incontestable.

Hampshire no solo vuelve a una final. Llega con una bateadora intratable, una alineación que pasa con naturalidad de los 300 y una spinner que huele sangre en cuanto la pelota empieza a girar.

El sábado, en el mismo Utilita Bowl, The Blaze espera. Hampshire llega con memoria, con revancha pendiente y con la sensación de que, esta vez, el guion quiere un final distinto.