Hamilton reconoce la superioridad de Mercedes y Antonelli
Lewis Hamilton abandonó el Gran Premio de España 2026 con el coche herido y un mensaje demoledor. Sin frenos en su Ferrari, pero con absoluta claridad en el diagnóstico del campeonato: Kimi Antonelli y Mercedes parecen intocables.
El siete veces campeón del mundo, que durante buena parte del año había sido la sombra más cercana del joven líder del Mundial, llegó a Madrid ya descolgado. Tras la cita de Silverstone, hace dos meses, la desventaja era de 32 puntos. En el paddock del circuito madrileño, la brecha ya había crecido hasta los 76. Y la carrera solo empeoró el panorama.
Un inicio intenso… y un final en la vuelta 6
Hamilton arrancó bien. Conservó la cuarta posición en la salida, se defendió con oficio y se encontró de inmediato en una batalla directa con Max Verstappen. El piloto de Red Bull se lanzó en la chicane inicial, se pasó de frenada y cortó la curva para situarse por delante del Ferrari. La maniobra desató la radio de Verstappen cuando dirección de carrera le obligó a devolver la posición, pero Hamilton quitó hierro al asunto.
“Fue una buena lucha, para ser sincero”, valoró después el británico. Sobre las quejas del neerlandés, se limitó a zanjar: “No tiene nada que ver conmigo”.
El verdadero problema de Hamilton no estaba en los retrovisores, sino bajo su pie derecho.
En pocas vueltas, empezó a avisar por radio a Ferrari de que el pedal de freno se estaba alargando. Sensación inquietante para cualquier piloto; mortal en un circuito de alta carga. El relato de lo que ocurrió en la vuelta 5 es tan técnico como crudo.
Al frenar para la curva 5, el coche comenzó a detenerse con normalidad. De repente, el pedal dio un “paso”, perdió consistencia y el monoplaza dejó de desacelerar al ritmo habitual. Hamilton llegó demasiado rápido a la curva y acabó rozando las protecciones. El pedal pareció recuperarse justo después. Todo volvió a la normalidad… durante unos instantes. Unos giros más tarde, el freno se vino abajo del todo. Esta vez, sin red.
Sin frenos, no hay carrera. Vuelta 6, abandono y una sensación de impotencia difícil de disimular.
“Realmente no sé de dónde ha venido el problema”, admitió Hamilton, todavía con el casco en la mano.
El reconocimiento a Mercedes y Antonelli
La retirada dejó a Hamilton sin puntos y con una única certeza: el tren del título se aleja, y lo conduce un Antonelli implacable. Cuando desde Sky le plantearon que el italiano parece “muy difícil de parar”, el británico fue más allá.
“No hay forma de pararlo a él y a Mercedes este año. Han hecho un trabajo fenomenal y se lo merecen”, sentenció.
No hubo matices, ni reproches velados, ni discursos de consuelo. Solo reconocimiento para el rival directo y un mensaje que suena casi a rendición en la lucha por el campeonato.
Hamilton ha sido, por momentos, el perseguidor más serio de Antonelli. Hoy, la clasificación cuenta otra historia: la ventaja del piloto de Mercedes se ensancha mientras Ferrari se pelea con sus propios fantasmas mecánicos.
Mirando a Bakú con recelo
El próximo capítulo del Mundial llega en Bakú, un circuito de rectas interminables, rebufos decisivos y frenadas brutales. Justo el tipo de trazado en el que Hamilton cree que la superioridad de Mercedes puede hacerse aún más evidente.
“Hay rectas muy largas allí, así que realmente no sé qué esperar en ese circuito, pero lo daré todo”, aseguró. Y remató con una frase que suena tanto a advertencia como a resignación: “Mercedes será muy fuerte para mí”.
El contraste es claro. Mientras Antonelli cabalga hacia un título que empieza a parecer inevitable, Hamilton necesita que Ferrari le ofrezca algo más que buena voluntad y promesas de evolución. Sin fiabilidad, no hay persecución posible. Y cada abandono convierte a Mercedes en un punto más lejano en el horizonte.
En Madrid, el freno falló en la vuelta 6. En el campeonato, la pregunta es otra: ¿queda margen para frenar la escapada de Antonelli antes de que el Mundial se quede definitivamente sin historia?






