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El Grid Gig de Laura Pausini en Monza: ¿entretenimiento o interrupción?

En Monza, el templo de la velocidad, el ritual previo a la salida se vio interrumpido por algo poco habitual en la Fórmula 1: un mini concierto en directo. Justo cuando el ambiente empezaba a cargarse de tensión antes del Gran Premio de Italia, la retransmisión de Sky Sports F1 abandonó el análisis, las cámaras en el pit lane y las últimas imágenes de la parrilla para conectar con el escenario del llamado Grid Gigs.

Allí, Laura Pausini, estrella italiana y ganadora de un Grammy, se adueñó del foco con un set de dos canciones, acompañada por banda en vivo. Cantó en italiano y en español, y no fue un simple fragmento: la cadena emitió ambas piezas completas antes de devolver la señal a los presentadores y analistas para retomar el previo de carrera.

La decisión encendió las redes. Y no precisamente de forma unánime.

Un show que entusiasma… y exaspera

Una parte de la afición compró la idea al instante. Entre los mensajes más entusiastas, uno pedía que el formato se quede para siempre: «Haced de los Grid Gigs algo permanente, ha sido absolutamente brillante y lo he disfrutado muchísimo», celebraba un aficionado. Otro reconocía sus dudas con anteriores actuaciones, pero admitía que el directo de Pausini «puede convencerme».

La propia Fórmula 1 vendió este Grid Gig como el más grande de su historia, con un detalle nada menor: Pausini es la única artista italiana que ha ganado un Grammy. El escenario, el público de Monza y la estética de gran evento encajaban con el giro de espectáculo global que la F1 impulsa desde hace años.

No es un territorio nuevo para la cantante. Este mismo verano ya había actuado ante millones de espectadores en la final del Mundial en New Jersey, compartiendo escenario con Robbie Williams y Nicole Scherzinger para interpretar el himno oficial de la FIFA, “Desire”.

Pero el entusiasmo no fue universal. Ni mucho menos.

“¿Fue Sky obligada a emitir esto?”

El corte en seco del build-up de la carrera para dar paso al concierto irritó a muchos seguidores, especialmente a los más puristas, que esperan el previo como parte esencial del domingo de Gran Premio.

«Si los Grid Gigs van a ser algo habitual en el futuro, quizá tenga que replantearme a qué hora empiezo a ver la cobertura», protestó un aficionado. Otro iba más allá y se preguntaba: «¿Sky F1 fue obligada a emitir esto?».

La sospecha no quedó ahí. «¿Ha obligado FOM a Sky F1 a mostrar este Grid Gigs? Me pregunto. Estoy bastante seguro de que nunca se habían molestado en hacerlo antes», comentaba otro usuario, reflejando la sensación de que la decisión venía de más arriba que la propia cadena.

El juicio artístico también quedó dividido. Hubo quien tildó la actuación de “vergonzosa” o “basura”, mientras otros la calificaron de “increíble” y “emocionante”. Dos mundos enfrentados en el mismo timeline, pero con un punto en común: todos hablaban del concierto, no del undercut, de las estrategias ni de la gestión de neumáticos.

Un formato que crece… y se cuela en la retransmisión

El concepto Grid Gigs no nació en Monza. La F1 lo estrenó en Austin el año pasado, con el cantante de country Drake Milligan antes del Gran Premio de Estados Unidos. Luego viajó a Las Vegas, donde el turno fue para Louis Tomlinson, ex One Direction, y más tarde aterrizó en Miami con el colombiano Manuel Turizo como protagonista.

Hasta ahora, la idea se entendía como un complemento al espectáculo global del fin de semana, especialmente enfocado al público presente en el circuito y a las redes sociales de la categoría. De hecho, el comunicado de anuncio del show de Monza dejaba claro que la actuación de Pausini se emitiría en directo en las plataformas oficiales de F1, pero no mencionaba en ningún punto a los operadores televisivos ni la obligación de integrarlo en su cobertura.

Ahí está la grieta. Lo que sobre el papel era contenido digital y entretenimiento para el público del circuito se transformó, para los espectadores de Sky Sports F1, en una interrupción directa del build-up de la carrera. Para unos, un plus de espectáculo. Para otros, una intromisión en el producto que realmente iban a ver: la salida en Monza y todo lo que la rodea.

La F1 insiste en crecer como show global, mezclando deporte, música y cultura pop. La pregunta, después de Monza, es clara: ¿hasta dónde está dispuesta a llevar ese equilibrio sin romper el pacto tácito con el aficionado que solo quiere escuchar motores cuando se acerca la hora de la verdad?