George Russell brilla en Monza y desafía el campeonato
George Russell encendió Monza en la segunda sesión de libres. El piloto de Mercedes marcó un 1:22.559 que nadie pudo igualar en el templo de la velocidad. Ni siquiera Charles Leclerc, que se quedó a solo 0.120 segundos con el Ferrari y terminó segundo ante su afición.
El tercer nombre del día también llevaba mono plateado: Kimi Antonelli. El italiano, compañero de Russell en Mercedes, firmó el tercer mejor registro, a 0.141 del líder. Un tiempo brillante con un matiz amargo: arrastrará sanciones por motor y saldrá desde el fondo de la parrilla el domingo. Ritmo de podio, posición de salida de castigo.
Por detrás, el vigente campeón del mundo, Lando Norris, colocó su McLaren en la cuarta plaza. El siete veces campeón Lewis Hamilton, ahora al volante de un Ferrari, cerró la sesión en quinto lugar, con Oscar Piastri sexto con el otro McLaren. Una parrilla de campeones y aspirantes comprimida en pocas décimas, como exige Monza.
Leclerc brilla en la mañana, Mercedes responde por la tarde
El día había empezado de rojo. En la primera sesión, Leclerc había sido el más rápido con un 1:23.008, superando por 0.173 a Hamilton. El monegasco se permitió un pequeño aviso: el coche va bien, pero no lo suficiente como para confiarse. “Todavía queda trabajo por hacer, nuestros rivales parecen fuertes, pero por ahora el coche se siente bien”, reconoció.
La tarde cambió el guion. Mercedes subió el nivel, Russell encontró una vuelta limpia y el cronómetro se puso de su lado. El británico no solo se llevó el mejor tiempo del día, también se colocó en la posición ideal para lo que necesita: ganar el domingo para empezar a recortar los 59 puntos que le separan en el campeonato de su propio compañero, Antonelli.
La presión es clara. Russell no puede permitirse otro fin de semana de daño limitado. Monza se le presenta como una oportunidad, quizá la última grande, para meter miedo en la lucha por el título.
Norris, por su parte, llega lanzado tras encadenar dos victorias consecutivas. Pero el tono desde McLaren fue mucho más prudente. El británico dejó claro que el ritmo actual del equipo no está al nivel que exige la pelea por lo más alto en este escenario. Un contraste evidente con la confianza silenciosa que se respira en el garaje de Mercedes.
Golpe de la FIA tras el caos de Mónaco
Mientras los equipos afinan detalles para la clasificación y la carrera en Italia, el campeonato todavía digiere un fallo clave de los despachos. El Tribunal Internacional de Apelación de la FIA emitió su decisión definitiva sobre el polémico Gran Premio de Mónaco del 7 de junio, tras las apelaciones de McLaren y Red Bull.
El gran damnificado: Pierre Gasly. El piloto de Alpine, que había cruzado la meta en tercera posición en el Principado, cayó hasta el séptimo puesto después de que se le volvieran a aplicar dos sanciones de cinco segundos por exceso de velocidad.
El reajuste alteró por completo el podio. Isack Hadjar recuperó la tercera plaza, mientras que Piastri ascendió a la cuarta posición en la clasificación oficial. Un movimiento tardío, pero decisivo, que reescribe la tabla y puede pesar en la batalla por los puntos a final de temporada.
Monza, mientras tanto, ya ha dejado claro quién quiere marcar el ritmo. Russell ha dado el primer golpe. Falta saber si el domingo tendrá la contundencia necesaria para convertirlo en un ataque real al campeonato.






