Gasperini mide a su Roma ante el Inter: el reto de Malen
Gian Piero Gasperini se frota las manos. No solo por el cartel del partido, un choque directo ante el gran aspirante al título, sino porque ve en este duelo una prueba de madurez para una Roma que ya no se reconoce en la versión frágil de hace un año.
En declaraciones a DAZN Italia, el técnico italiano recordó el punto de inflexión: la goleada encajada en el partido de vuelta de la pasada temporada. Aquella noche dolió. Mucho. Pero, para él, ahí empezó otra Roma, con una escalada en resultados, actitud y mentalidad que ha cambiado el tono del proyecto.
Inter, el espejo y el desafío
Gasperini no disimula: el listón lo marca Inter. Lo define como el “punto de referencia” del campeonato, el equipo señalado por todos como el más fuerte de Italia. Un gigante consolidado. Aun así, el entrenador introduce un matiz interesante: ve a Como acercándose a ese nivel, una forma de subrayar que la élite del fútbol italiano ya no es un monólogo.
Para Roma, el duelo se convierte en algo más que tres puntos. Es un examen. Un termómetro para comprobar cuánto se ha reducido realmente el abismo con los grandes y si el crecimiento de los últimos meses resiste el impacto de un rival que castiga cualquier despiste.
Gasperini lo plantea como una oportunidad: medirse con el mejor y demostrar que su equipo puede ofrecer bastante más que en sus últimas actuaciones. No habla de contención, habla de dar un paso al frente.
Malen, el gol que sostiene el proyecto
En medio de este escenario de ambición y cuentas pendientes, aparece un protagonista con acento neerlandés: Malen. Su rendimiento está sosteniendo el discurso del entrenador y justificando, semana tras semana, los 25 millones de euros que Roma desembolsó para ficharlo en propiedad desde Aston Villa en mayo de 2026, tras una cesión deslumbrante con 15 goles en 20 partidos.
Su impacto actual va más allá del simple acierto. Con seis tantos en lo que va de temporada, Malen se ha colado en la historia del club: es solo el tercer jugador de Roma que supera los cinco goles en las primeras cuatro jornadas de Serie A. Los otros dos nombres que aparecen a su lado no son cualquiera: Pedro Manfredini en la 1960-61 y Francesco Totti en la 2001-02.
No es una estadística menor. Coloca al delantero en una línea directa con dos símbolos de distintas épocas y, al mismo tiempo, explica por qué su figura se ha convertido en el eje del sistema ofensivo de Gasperini.
El plan de Gasperini en el último tercio del campo gira, en gran medida, alrededor de su instinto dentro del área. Malen ataca espacios, define rápido, vive del desmarque agresivo. Su filo en la zona de castigo da sentido a una Roma que busca ser vertical, contundente y mucho menos contemplativa que en temporadas anteriores.
Un examen de grandeza
Ahora, con Inter enfrente y la memoria aún viva de aquella goleada que dolió pero también despertó, Roma se asoma a un cruce que puede marcar el tono del curso. Gasperini ya tiene claro el marco: medir fuerzas con el mejor, confirmar la evolución del grupo y comprobar si el olfato de Malen también pesa en noches de máximo nivel.
Si la “verdadera Roma” nació en una derrota sonrojante, ¿hasta dónde puede llegar ahora que tiene gol, carácter y un rival de referencia enfrente?






