Gabriel se libra de la roja: el panel de la Premier apoya al árbitro
El Emirates apenas había tenido tiempo de sentarse cuando el partido ya estaba envuelto en polémica. Minuto cinco del Arsenal–Chelsea, un barullo furioso en el área, cuerpos por el suelo, botas al límite… y la bota de Gabriel impactando en la cabeza de Martínez. El argentino necesitó atención médica inmediata. El brasileño, en cambio, ni siquiera vio la tarjeta roja.
Chris Kavanagh, el colegiado del encuentro, no expulsó al central de Arsenal. Su visión, tapada por varios jugadores en el área pequeña, no le permitió apreciar toda la crudeza de la acción. El equipo de VAR revisó el lance, pero decidió no recomendar revisión en el monitor a pie de campo. El juego siguió entre protestas airadas de los jugadores de Chelsea.
Días después, la jugada ha pasado por el filtro más severo: el Key Match Incident Panel (KMI) de la Premier League. Cinco miembros, cinco votos en la misma dirección. Todos respaldan la decisión de campo y exoneran a Gabriel de conducta violenta.
El panel justificó su postura señalando el contexto de caos dentro del área como elemento clave. Demasiados jugadores tirados, demasiadas piernas buscando un balón suelto. Para ellos, la acción del brasileño entra en ese límite gris de la disputa, no en el terreno de la agresión.
“El panel apoyó de forma unánime la decisión del árbitro de no mostrar tarjeta roja”, se recoge en la explicación publicada a través de los canales oficiales de la Premier League. “Había múltiples jugadores en el suelo compitiendo y luchando por un balón suelto, y la acción de Gabriel no fue considerada un acto de conducta violenta ni un caso de juego brusco grave”.
La resolución mantiene intacto un dato llamativo: Gabriel sigue sin ver una roja directa en sus 265 partidos con Arsenal. Desde su llegada procedente de Lille en 2020, ha acumulado 32 amarillas y dos expulsiones, ambas por doble amonestación. Ni una sola vez por roja a la primera.
Pero la decisión no ha convencido a todos. En absoluto.
Rooney estalla, Young se suma
En el plató de Match of the Day, Wayne Rooney no se mordió la lengua. El ex capitán del Manchester United cargó con dureza contra la acción y contra el castigo —o la ausencia del mismo—.
“A primera vista no lo ves bien, pero cuando ves la repetición y la ralentizan…”, arrancó Rooney. “Martínez tiene el balón en las manos y Gabriel le da una patada en la cabeza, lanza la pierna y va muy por encima. Tiene una suerte enorme de seguir en el campo”.
La crítica no se quedó ahí. Ashley Young, compañero de mesa, coincidió en la lectura y apuntó directamente al proceso de revisión.
“Estoy de acuerdo. Cuando el balón está en el suelo y Martínez lo tiene, Gabriel levanta la pierna altísimo. No sé por qué no ha ido a VAR o si lo han estudiado bien, porque está muy lejos del balón. Se ha librado”, sentenció el veterano lateral.
La brecha entre la interpretación de los exjugadores y la del panel arbitral deja una sensación incómoda: la jugada, objetivamente peligrosa, se queda sin sanción ejemplar. Para unos, una entrada temeraria que debía costar la roja. Para otros, un accidente dentro del desorden del área.
Remontada y pleno para el campeón
La decisión, guste o no, tuvo consecuencias deportivas. Con once hombres, el Arsenal de Mikel Arteta pudo recomponerse tras un inicio de pesadilla. El fichaje de 117 millones, Morgan Rogers, silenció el Emirates a los dos minutos con un gol que heló a la grada y puso a prueba la solidez del campeón.
La respuesta no tardó demasiado. Kai Havertz, frente a su antiguo club, apareció para igualar el marcador y cambiar el pulso del encuentro. El golpe anímico se notó: Arsenal empezó a mandar, a instalarse en campo rival, a someter a un Chelsea frágil en cada balón dividido.
El golpe definitivo llegó al filo del minuto 50. Martin Ødegaard, el capitán, encontró el espacio justo y la precisión necesaria para firmar el 2-1. Gol de líder, victoria de líder, y un inicio de campaña impecable: cuatro partidos, cuatro triunfos, pleno de puntos para el vigente campeón.
Chelsea, en cambio, sigue atrapado en sus propios problemas. El equipo de Xabi Alonso, pese al gasto millonario, no logra blindarse atrás. La estadística es demoledora: 20 partidos consecutivos de Premier League sin dejar la portería a cero. Una racha que ya roza lo inasumible para un club que aspira a competir arriba.
Entre la polémica arbitral, el enfado de las viejas glorias y la frialdad del panel, la escena deja una pregunta flotando sobre la temporada: ¿cuántas veces más podrá vivir al límite Arsenal… y cuántas más podrá resistir Chelsea sin arreglar su defensa?






