El futuro incierto de Richarlison en Tottenham tras fallido regreso a Brasil
El futuro de Richarlison vuelve a quedar en el aire. Cuando todo apuntaba a un retorno a casa, la operación con Vasco da Gama se ha venido abajo en la recta final del mercado brasileño y el atacante se encamina, salvo giro de última hora, a seguir en Tottenham… sin sitio en el equipo.
Durante los últimos días, distintas fuentes apuntaban a un acuerdo entre Spurs y Vasco por el traspaso del delantero de 29 años. El club londinense estaba dispuesto a abrirle la puerta y el conjunto de Río de Janeiro veía la oportunidad de repatriar a un internacional brasileño en plena madurez competitiva. Parecía encarrilado.
El problema llegó donde tantas veces se rompen las grandes historias de mercado: las condiciones personales. Las negociaciones con el jugador no alcanzaron un punto de encuentro y la operación se fue enfriando a medida que se acercaba el cierre de la ventana en Brasil, que concluye este viernes por la noche. El reloj apretó. El acuerdo no llegó.
Mientras tanto, la situación de Richarlison en Londres se ha vuelto incómoda. El atacante ya se ha quedado fuera de la lista de Tottenham para la Premier League después de que otro movimiento, su traspaso por 35 millones de libras a Everton en el último día del mercado inglés, también se desplomara por un desacuerdo en los términos personales. Dos salidas, dos veces el mismo escollo.
A este embudo contractual se suma un conflicto latente entre jugador y club. Según se informó el jueves, Richarlison y Tottenham mantienen una disputa sobre los nueve meses que restan de su contrato actual. El vínculo termina el próximo verano, aunque los Spurs conservan la opción de ampliarlo unilateralmente por 12 meses más. Un detalle que condiciona cualquier negociación y que explica parte de la tensión.
En este escenario, el brasileño explora salidas. Distintas fuentes indican que su intención pasa por quedar libre del tramo final de su contrato para poder decidir su próximo paso con mayor margen. Tottenham, por su parte, protege sus intereses deportivos y económicos con la carta de esa extensión automática sobre la mesa. Nadie cede. El pulso sigue.
En mitad de la tormenta, Roberto De Zerbi ha optado por apartarse del foco en todo lo que rodea al futuro del delantero. En la rueda de prensa de este viernes, el técnico fue tajante cuando se le preguntó por la situación: «No lo sé. No es mi trabajo», respondió, cortando de raíz cualquier intento de profundizar.
Después matizó, sin entrar en detalles, pero dejando claro que el club y el jugador conocen perfectamente el contexto: «Lo que puedo decir es que sé muy bien lo que el club ha hecho por Richarlison y sé muy bien lo que Richarlison ha hecho por el club en el último mes, en los dos últimos meses. Yo lo sé, el club lo sabe, él lo sabe, su agente lo sabe. Todos lo saben mejor que vosotros [los medios]. Mucho mejor».
La sensación que se respira en el entorno del club es que, con el mercado brasileño a punto de echar el cierre y sin acuerdo con Vasco da Gama, Richarlison terminará quedándose en Tottenham… al menos por ahora. Sin inscripción en la Premier League, con un contrato en disputa y con dos operaciones frustradas por el mismo motivo, su caso se ha convertido en uno de los más enrevesados del curso.
Queda por ver cuánto tiempo puede sostenerse una convivencia tan tensa entre un jugador de este perfil y un club que, de momento, no está dispuesto a soltarlo sin condiciones.






