logo

Fouzi Lekjaa mantiene firmeza ante el conflicto con Senegal

Fouzi Lekjaa no se mueve un milímetro. A tres semanas de la audiencia clave en el Tribunal de Arbitraje Deportivo (CAS), el presidente de la Federación Real Marroquí de Fútbol mantiene una línea dura en el pulso jurídico con Senegal por la final de la Copa Africana de Naciones 2025.

En una extensa entrevista con la revista Jeune Afrique, cuyos principales pasajes recogió el diario Al-Shorouk, Lekjaa dibuja con claridad el campo de batalla: reglamentos, leyes y respeto a la competición. Nada de emociones, nada de gestos políticos. Solo el texto frío de las normas… y la voluntad de llevar el caso hasta el final.

La final que sigue jugándose en los despachos

Para Lekjaa, el conflicto con Senegal nace de un punto muy concreto: la conducta del rival durante la final, cuando jugadores y cuerpo técnico abandonaron el terreno de juego. La federación marroquí considera que ese gesto vulnera de forma directa los reglamentos que rigen las competiciones internacionales.

No lo presenta como un simple incidente. Lo eleva a principio. A una cuestión de cómo debe funcionar el fútbol de élite cuando las emociones desbordan. Según su visión, ese tipo de comportamientos no puede quedar desligado de las reglas que protegen la integridad de los torneos.

Lekjaa recuerda, además, que la propia FIFA modificó posteriormente ciertas disposiciones para endurecer las sanciones en casos similares. Para él, ese movimiento del organismo mundial refuerza el argumento marroquí: las normas existen para ser respetadas y para impedir que determinadas prácticas erosionen la credibilidad de la competición.

Con ese marco, el mensaje es nítido: Marruecos no se retirará del frente jurídico. El presidente insiste en que la federación seguirá recurriendo a las instancias competentes para defender lo que considera sus derechos y para que las reglas se apliquen de forma igualitaria a todas las partes.

8 de octubre: una parada, no la meta

La cita del 8 de octubre ante el CAS no es, según Lekjaa, el último capítulo del conflicto. Es solo una estación en un trayecto que puede alargarse.

El dirigente marroquí subraya que la audiencia forma parte de un proceso que podría incluir más sesiones y nuevas fases de análisis del expediente. No garantiza una resolución definitiva ni un veredicto inmediato. El caso, advierte, puede prolongarse antes de que un fallo cierre el litigio.

Mientras tanto, Marruecos mantiene su posición: espera una decisión que, desde su perspectiva, consagre el respeto a los reglamentos que rigen las competiciones continentales e internacionales. No se trata solo de un resultado deportivo, sino de fijar un precedente.

Marruecos mira al 2030

Del conflicto con Senegal, Lekjaa salta a otro escenario de poder: el Mundial 2030. Marruecos, junto a España y Portugal, será sede de una edición histórica, y en ese tablero el país magrebí no esconde su ambición: quiere la final.

El presidente asegura que Marruecos cumple escrupulosamente con cada procedimiento y cada regla marcada por FIFA: visitas de comisiones de inspección, procesos de evaluación de estadios, criterios para la elección de ciudades anfitrionas. El mensaje es de alineamiento total con el marco oficial.

Pero, al mismo tiempo, reivindica el derecho de su país a defender con firmeza su candidatura para albergar el partido decisivo, en tanto que representante del continente africano en esta organización conjunta. Lekjaa recalca que esa aspiración no choca con el respeto a las normas fijadas por FIFA. Se trata, a su juicio, de competir dentro del sistema, no contra él.

Infantino, el apoyo y los principios

En el tramo final de la entrevista, el dirigente marroquí aborda otro tema sensible: su apoyo al presidente de FIFA, Gianni Infantino. Lekjaa explica que ese respaldo nace de una convicción profunda: el fútbol puede unir pueblos y acercar sociedades.

No se trata, insiste, de un cheque en blanco. Subraya que su postura no implica renunciar a la exigencia de mejorar la gobernanza dentro de la institución. Habla de equilibrio, de transparencia, de reforzar los mecanismos de gestión del fútbol mundial.

Su visión, recalca, se ancla menos en las personas y más en los principios y en la arquitectura institucional. Lo que defiende es la construcción de un sistema sólido, capaz de equilibrar intereses y fuerzas dentro del fútbol internacional.

En el fondo, el discurso de Lekjaa dibuja una misma línea que conecta todos los frentes: el litigio por la CAN, la batalla por la final del Mundial 2030 y su relación con el poder en FIFA. Normas, influencia y ambición. La próxima jugada se verá en Lausana, pero la partida, para Marruecos, está lejos de terminar.