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Floyd Samba brilla en el Etihad: goleada del Manchester City en la Carabao Cup

Floyd Samba tardó 90 minutos en pasar de desconocido a nombre propio en el Etihad Stadium. Con 17 años, dos goles en su debut y participación directa en otro, el hijo del exdefensa de Blackburn Christopher Samba encabezó el 5-0 de Manchester City sobre Norwich y empujó a los vigentes campeones a la cuarta ronda de la Carabao Cup sin despeinarse.

La noche tuvo acento de cantera y de nuevos fichajes. Rayan Cherki marcó, Allan Elias dejó su sello en su primer partido con gol y desborde, y Ryan McAidoo cerró la fiesta con el quinto tanto. Todo ello con un City muy retocado y sin Erling Haaland siquiera en el banquillo. Enzo Maresca rotó casi todo: 10 cambios respecto al triunfo en Old Trafford. No hizo falta más.

Un Norwich entregado y un City paciente

Norwich también enseñó su hoja de ruta: nueve cambios, un once debilitado y la sensación clara de que la Carabao Cup no figura en la parte alta de sus prioridades. El plan pasaba por resistir, juntar líneas y esperar que el tiempo jugara a su favor.

Durante casi media hora lo lograron. City mandó con la pelota, pero sin encontrar grietas claras. Samba ya había avisado con un detalle de clase: un taconazo para dejar solo a Rico Lewis, que acabó con el disparo del internacional inglés por encima del larguero. Era un preludio.

Norwich, cuando se atrevía, salía desde muy atrás. Jacob Wright y Papa Amadou Diallo lograron romper líneas un par de veces, pero las transiciones se diluyeron antes de inquietar de verdad. El partido olía a gol, pero todavía no tenía dueño en el marcador.

Hasta que apareció Samba.

Samba rompe el partido

La eliminatoria se decidió en tres minutos. Tres minutos en los que el adolescente se adueñó del escenario.

El 1-0 nació en la derecha. Nico O’Reilly colgó un centro que Daniel Grimshaw midió mal; el balón se le escurrió y Allan, atento, recogió el regalo para poner un pase atrás. Samba atacó el primer palo y conectó un cabezazo cruzado, suave pero preciso, al segundo poste. Toque de delantero veterano, celebración de chaval que entiende que ese momento puede cambiar una carrera.

Sin tiempo para que Norwich respirara, llegó el segundo golpe. Con la adrenalina todavía a tope, Samba aguantó el balón en campo propio, giró y filtró un pase limpio hacia Ayyoub Bouaddi. El recién llegado condujo con calma, levantó la cabeza y encontró a Cherki atacando el espacio. El francés corrió directo al área y definió con frialdad desde la frontal, raso, ajustado. 2-0. Partido roto.

Con el marcador encarrilado, Cherki se permitió algún lujo, algún regate de más, guiños a la grada. Maresca tomó nota y decidió reservarlo en el descanso. Entró McAidoo, otra perla de la academia, para seguir alimentando la noche de los jóvenes.

Allan se presenta, Samba repite

Si el primer acto fue de Samba, el inicio del segundo perteneció a Allan. El brasileño, fichado el mes pasado desde Palmeiras, pidió el foco y lo encontró.

Recibió abierto en la izquierda, encaró, amagó hacia dentro y, cuando la defensa se movió, recortó de nuevo hacia fuera. Dejó descolocados a los centrales y, ya con ángulo, armó un disparo seco, raso, al segundo palo. Gol de extremo de barrio con técnica de élite. 3-0 y Norwich, definitivamente, sin respuesta.

A partir de ahí, el equipo visitante se vino abajo. Y empezó a regalar. Intentaron salir jugando desde atrás, pero se enredaron en su propia área. Rayan Ait-Nouri robó, resbaló, se levantó, y aun así tuvo tiempo para encontrar a Samba en la frontal. El joven delantero no se puso nervioso: control, mirada al arco y rosca perfecta al palo largo. 4-0. La noche ya era suya.

Ni siquiera el consuelo del gol les quedó a los de Championship. Un remate tardío de Mohamed Toure terminó anulado, ahogando el único gesto de rebeldía ofensiva de Norwich.

McAidoo cierra la goleada y Brighton espera

City no levantó el pie del todo. Quería cerrar la velada con otra firma de la casa. Y llegó en el último minuto.

O’Reilly, muy activo entre líneas, tejió otra acción desde la derecha y encontró a McAidoo en posición franca. El canterano controló y definió con una seguridad impropia de su edad, sellando el 5-0 y sumándose a la lista de protagonistas de una noche que refuerza el mensaje de Maresca: hay fondo de armario y hay futuro.

El Etihad despidió a los suyos con la sensación de que el resultado fue tan amplio como el dominio. Rival menor, sí, pero actuación seria, profesional y despiadada.

Ahora espera Brighton, verdugo de Manchester United, en la próxima ronda. Un examen más duro, un escenario más exigente. Y una pregunta inevitable: ¿cuántas noches como esta le quedan por firmar a Floyd Samba esta temporada?