Florian Wirtz, un problema caro para Liverpool
Robert Huth no se anda con rodeos cuando habla de Florian Wirtz y su presente en Liverpool. El excentral, campeón de la Premier League con Leicester City en 2016 y con 322 partidos en la élite inglesa a sus espaldas, ve el futuro del alemán en Anfield con una crudeza que incomoda.
“Me cuesta mucho ver cómo esto puede todavía darse la vuelta”, afirmó en el pódcast In The Mixer de All Out Football al analizar la situación del mediapunta en los Reds.
Un fichaje gigantesco que no despega
Liverpool desembolsó una base de 125 millones de euros a Bayer Leverkusen en 2025 para llevarse a una de las grandes joyas del fútbol alemán. La operación, descomunal incluso para los estándares actuales, llegaba con una etiqueta implícita: Wirtz debía ser diferencial desde el primer día.
La realidad ha sido bastante más gris. Su primera temporada en Anfield dejó destellos, sí, pero muy lejos de las expectativas que acompañan a un traspaso de tres cifras. Entre chispazos de talento y fases de invisibilidad, el alemán no terminó de asentarse ni de mandar en los partidos como se esperaba de él.
La llegada de Andoni Iraola al banquillo abre ahora su segundo año en Inglaterra con un objetivo claro: transformar ese potencial en influencia real y sostenida. Convertir al fino playmaker en un futbolista capaz de soportar el ritmo, el choque y la exigencia de la Premier semana tras semana.
Huth, sin embargo, no compra ese optimismo.
El físico, en el centro del debate
Para el exinternacional alemán, el problema es mucho más profundo que una simple cuestión de adaptación táctica.
“Aunque es obviamente un buen jugador”, reconoció Huth, “la Premier League puede ser un paso demasiado grande para Wirtz en lo físico. Tiene problemas reales con su físico”.
Lo dice alguien que conoce el campeonato de arriba abajo y que disputó el Mundial de 2006 con Alemania. Y no se queda ahí. Huth también cargó contra el lenguaje corporal del jugador, especialmente tras el 2-2 del estreno liguero ante Newcastle United, donde el mediapunta volvió a dejar más dudas que certezas.
“Su lenguaje corporal también es un poco pobre”, apuntó, cuestionando no solo la capacidad física del futbolista, sino también la forma en la que transmite sobre el césped en un entorno tan implacable como el inglés.
Wirtz responde: “He mejorado en casi todo”
El propio Wirtz no ha tardado en defenderse. En una entrevista reciente con RTL y Sky, el internacional alemán aseguró que su evolución en Liverpool es real, aunque todavía no se vea de forma plena cada fin de semana.
“Diría que he desarrollado mi juego en casi todas las áreas. Seguro en lo que respecta a mi nivel físico”, explicó, respondiendo de forma indirecta a las dudas de Huth y de otros críticos.
El mediapunta describió el día a día en el club como un examen constante: “Incluso en los entrenamientos tengo que exigirme casi hasta mis límites cada día, simplemente porque aquí hay jugadores que también se entregan al máximo en cada sesión y tienen ese tipo de calidad. Tú también tienes que estar a un buen nivel”.
La sensación que deja Wirtz es la de un jugador que se siente en proceso, no acabado. Convencido de que el trabajo diario acabará por darle la razón.
¿Cuenta atrás en Anfield?
Huth, en cambio, dibuja un escenario mucho más crudo. No solo duda de que Wirtz pueda darle la vuelta a la situación a corto plazo, sino que incluso se atreve a poner fecha a una posible salida.
“Para Navidad probablemente mirarán la opción de moverlo si no mejora, porque se ha convertido en un problema caro para Liverpool”, sentenció el excentral.
La frase es demoledora. No habla de tiempo, de paciencia o de adaptación. Habla de un club que podría empezar a ver a un fichaje de 125 millones de euros como un activo a recolocar, no como una pieza central del proyecto.
Entre la fe de Wirtz en su propia progresión y el escepticismo feroz de Huth se abre un pulso silencioso que marcará los próximos meses. Si el alemán no rompe pronto en la Premier, la pregunta dejará de ser si puede triunfar en Anfield para convertirse en otra mucho más incómoda: cuánto tiempo más estará Liverpool dispuesto a esperar.






