Fleming enfría el regreso de Ben Stokes para los Ashes
La ilusión de ver a Ben Stokes desandar el camino de su retirada internacional y regresar para los Ashes del próximo año se desvanece. Stephen Fleming, nuevo entrenador de la selección de Inglaterra de Test, ha sido claro: intentar hacerle cambiar de opinión sería “incorrecto”.
Stokes se despidió del cricket internacional este verano, poniendo punto final a cuatro años vertiginosos como capitán de la selección inglesa de Test, una etapa llena de giros, épica y desgaste. Cerró la puerta a Inglaterra, pero no al cricket: se ha mantenido activo con Durham, contribuyendo de forma decisiva al título de la División Dos con actuaciones sólidas, incluida otra reciente tanda de 20 overs que volvió a recordarle al público el jugador que fue.
También ha firmado para jugar con Adelaide Strikers en la Big Bash League, combustible perfecto para la fantasía colectiva: un último baile frente a Australia, un regreso de héroe en plena serie de Ashes. La idea no desaparece. Ni siquiera dentro de la propia estructura inglesa.
Rob Key, director de cricket de Inglaterra, lo reconoció abiertamente hace unos días. Admitió que sería “una gran historia” y se negó a cerrar la puerta por completo. El relato estaba servido.
Un entrenador que prefiere el respeto al romanticismo
Fleming, sin embargo, ha elegido otro camino. Nada de romanticismo a costa del jugador. En sus primeros días en el cargo viajó al norte, a Durham, para ver a Stokes cara a cara.
“Fui a Durham y hablé con Ben, estuvo bien. Está realmente feliz y parece muy en paz con su decisión”, explicó Fleming, que ya había trabajado con el all-rounder en Chennai Super Kings. No encontró a un hombre dudando. Encontró a alguien que ha hecho las paces con su nueva vida.
“He trabajado bastante con Ben. Tenemos una relación muy buena. Estaba en un buen momento. Acababa de lanzar otros 20 overs para Durham con éxito”, detalló. “Parece muy feliz y cómodo con lo que está haciendo. Para mí, cuando un jugador decide retirarse es una decisión enorme y tengo el máximo respeto por esa decisión. Ahí es donde está el asunto”.
La idea de presionarle para un giro de 180 grados no entra en sus planes. Lo dejó aún más claro en declaraciones a BBC Sport’s Test Match Special.
“Respeto demasiado su decisión”, subrayó. “Intentar darle la vuelta y cuestionarla está mal. Sé cuánto se vuelca un jugador en ese tipo de decisión, y lo respeto”.
Con esas palabras, Fleming no solo enfría el debate, prácticamente lo congela. El escenario de un regreso de Stokes para los Ashes sigue vivo en la imaginación del público, pero cada vez más lejos del terreno de lo posible.
Un neozelandés atrapado por la magia de los Ashes
Que Stokes no vaya a estar no significa que los Ashes pierdan magnetismo para Fleming. Al contrario. El técnico neozelandés entiende perfectamente la obsesión inglesa con la serie más antigua y cargada de historia del cricket. La comparte desde el otro lado del mundo.
“Tengo una obsesión con ello también. Nueva Zelanda tiene una obsesión con ello, nos encanta”, confesó. “Tenemos un deseo profundo de ganar a Australia en todo, como el primo pequeño. Estamos ligados, y estoy increíblemente emocionado de ser parte de ello”.
En esa frase se condensa buena parte del contexto emocional que rodea a la próxima serie: la eterna rivalidad con Australia, el peso de la historia, la mirada de medio mundo del cricket puesta en cada sesión. Inglaterra sueña con tumbar a su gran enemigo. Nueva Zelanda, representada ahora en el banquillo inglés por Fleming, siente algo parecido cada vez que se cruza con el vecino gigante.
Lo que ya no parece formar parte de ese relato es un último acto de Ben Stokes con la camiseta de Inglaterra. El equipo deberá escribir la próxima página de los Ashes sin el hombre que durante años fue sinónimo de remontadas imposibles. La pregunta es quién asumirá ahora ese papel cuando la serie vuelva a encenderse.






