Flavio Briatore y el escándalo del podio en Mónaco
El asesor ejecutivo de Alpine, Flavio Briatore, convirtió este viernes una rueda de prensa rutinaria en uno de los momentos más incendiarios de la Fórmula 1 reciente, en pleno terremoto por el fallo del International Court of Appeal de la FIA que despojó al equipo del podio logrado en el Gran Premio de Mónaco.
Horas después de que la FIA hiciera público el veredicto que daba la razón a McLaren y Red Bull en su apelación contra la restitución del tercer puesto de Pierre Gasly en Montecarlo, Briatore pasó al ataque. Pero no apuntó al contenido del dictamen. Señaló directamente a uno de los jueces.
El dardo de Briatore
“Filippo Marchino es juez, fue muy desagradable durante la audiencia, actuaba como fiscal”, lanzó Briatore, leyendo de un papel que sostenía en la mano.
“Y después descubrimos cuál era la razón por la que este tipo fue tan desagradable. Está muy vinculado con McLaren”.
El italiano calificó la situación de “muy injusta”. Y fue más allá: aseguró que Alpine tiene “una bonita foto de este tipo en una charla para McLaren en 2018 en MSO, Beverly Hills”, aunque no la mostró en ningún momento.
Según Briatore, el vínculo va más lejos: “Tiene una fundación, se llama One Drop Foundation, y McLaren dio dos, tres coches McLaren. Esto fue bastante injusto”.
Esa referencia a los coches apunta a una subasta benéfica celebrada en 2019 a favor de One Drop Foundation, organización en cuyo consejo de administración figura Marchino. La fundación fue creada por Guy Laliberté, cofundador de Cirque du Soleil, amigo desde hace años del histórico dirigente de McLaren Ron Dennis, y con lazos de larga data con el equipo de Woking. De ahí que la presencia de artículos de McLaren en una subasta solidaria encaje con esa relación.
Pero Briatore no habló de contexto ni de matices. Habló de conflicto de intereses. Y el ambiente en la sala se encendió.
McLaren estalla
Las palabras del dirigente de Alpine cogieron por sorpresa tanto a la FIA como a los periodistas presentes. A quien no dejaron indiferente fue al director de equipo de McLaren, Andrea Stella, que respondió con visible enfado ante la insinuación de que hubiera algo turbio tras el fallo del tribunal.
“Considero que esta rueda de prensa, yendo en esta dirección, es bastante insultante para McLaren, para la reputación de un equipo que merece mucho respeto”, replicó Stella.
“Si alguien hace este tipo de acusaciones —que parecen bastante serias— tendrá que asumir la responsabilidad de lo que dice en un foro público.
“La audiencia, todo el International Court of Appeal, se llevó a cabo con los estándares más altos y no deberíamos cuestionar esta fase como se está haciendo”.
El choque quedó servido: de un lado, Alpine sugiriendo la sombra de un vínculo impropio entre un juez y McLaren; del otro, McLaren defendiendo con dureza la limpieza del proceso y el prestigio del tribunal.
Briatore, sin embargo, dejó entrever que la batalla no ha terminado. Preguntado por los siguientes pasos, fue claro en su intención de mantener abierta la puerta a nuevas acciones.
“Lo estamos pensando”, admitió. “Dejemos pasar el fin de semana y después lo pensaremos. Por el momento, no lo sé”.
Qué margen le queda a Alpine
El problema para Alpine es que el International Court of Appeal es la máxima instancia jurisdiccional de la FIA. Sus decisiones no pueden ser apeladas ante otro órgano dentro del marco del automovilismo internacional.
Sí existe, no obstante, una vía: el derecho de revisión. Una figura similar a la que se aplica a los comisarios deportivos, que permite reabrir un caso si aparece “una prueba nueva e importante, desconocida en el momento de la causa ante el ICA”.
Briatore sostiene que Alpine no sabía nada de los supuestos vínculos hasta después de la audiencia.
“Lo descubrimos después de la reunión, lógicamente, no antes”, dijo. “Descubrimos que este tipo estaba vinculado con el equipo McLaren”.
La gran incógnita es si lo que Briatore presenta como información nueva supera el listón exigido para activar un derecho de revisión. Desde la FIA, el mensaje del viernes fue contundente: la composición del panel de jueces pasa por un filtro exhaustivo.
El International Court of Appeal cuenta con una lista de 36 expertos legales de alto nivel. Para cada caso, se elige un grupo de al menos ocho candidatos que se comunica con antelación a las partes implicadas. Es entonces cuando los equipos pueden señalar “razones serias y objetivas” para pedir la recusación de uno o varios jueces por posible conflicto de interés u otros motivos legítimos.
Alpine no presentó objeciones en ese momento. Con el silencio del equipo, el presidente del ICA, el monegasco Laurent Anselmi, seleccionó a los cuatro jueces que finalmente escucharon el caso de Mónaco.
Hay otro detalle clave en el reglamento de la F1: en cualquier audiencia del ICA relacionada con el campeonato del mundo, al menos uno de los jueces debe haber sido elegido en la asamblea general de la FIA a propuesta de, como mínimo, cinco equipos o tres fabricantes.
En 2023, Marchino —igual que Luigi Fumagalli, también integrante del panel en la apelación de Mónaco— fue nominado en la asamblea de la FIA a propuesta de equipos. Cualquier juez propuesto por las escuderías se somete a una revisión de diligencia debida por parte del responsable de cumplimiento de la FIA y, después, a un examen por un panel ad hoc antes de que sus nombres lleguen al comité de evaluación de elegibilidad.
Cuando se designa un panel para un caso concreto, cada juez debe confirmar al secretario general de la FIA que no le afecta ningún conflicto de interés. Solo tras esa declaración se cierra la composición definitiva del tribunal, que se mantiene en secreto para todas las partes hasta el día de la audiencia.
El procedimiento, sobre el papel, blinda al tribunal. Las palabras de Briatore, sin embargo, han sembrado dudas en un paddock ya cansado de tres meses de guerra jurídica por un podio en Mónaco.
Con el fallo ya emitido y las posiciones enconadas, la Fórmula 1 aguarda una última respuesta: Alpine llevará su cruzada un paso más allá o aceptará, a regañadientes, que el caso del podio de Montecarlo ha llegado a su línea de meta.






