Finn Allen se convierte en el fichaje más caro del T20 australiano
El Big Bash League acaba de cambiar de escala. Finn Allen, explosivo abridor de los Black Caps, ha firmado un contrato de tres años con Melbourne Stars que, según los reportes, lo convierte en el jugador mejor pagado en la historia del cricket T20 australiano.
La cifra impresiona: alrededor de 740.000 dólares neozelandeses por temporada para un bateador de 27 años que llega desde Perth Scorchers y que se suma a un núcleo ya estelar con Glenn Maxwell y Marcus Stoinis. Los Stars, todavía sin título en la BBL, mandan un mensaje claro al resto de la competición: van a por el campeonato.
“El Stars es un equipo poderoso en esta competición, así que va a ser muy divertido jugar para ellos”, afirmó Allen en un comunicado.
No son palabras vacías. El proyecto encaja con la ambición del neozelandés y con el tamaño del escenario.
Allen también subrayó el imán del entorno que le espera: “Ya tienen una enorme base de aficionados y no paran de crecer, y no puedo esperar para ser parte de eso. Creo que a todos los cricketers les encanta jugar en el MCG, así que poder llamarlo ahora mi estadio es realmente emocionante”.
No es una apuesta ciega. Allen llega tras una campaña 2025/26 encendida en la BBL: máximo anotador del torneo con 466 carreras y un récord de 38 seisers. Números que no solo rellenan hojas de estadísticas; obligan a los lanzadores rivales a replantear por completo sus planes en el powerplay. Con ese volumen de golpes largos, se ha instalado entre los bateadores de orden alto más temidos de la liga.
El impulso no se quedó en el circuito doméstico. Allen trasladó su forma al escenario internacional con una centuria récord ante South Africa que catapultó a los Black Caps hasta la final del Twenty20 World Cup en India. Un rendimiento que consolidó su perfil de especialista en noches grandes y que, inevitablemente, disparó su cotización.
Para Melbourne Stars, el encaje deportivo es evidente: un abridor agresivo que puede explotar las dimensiones del Melbourne Cricket Ground, abrir partidos desde la primera over y liberar a figuras como Maxwell y Stoinis para rematar innings en lugar de rescatarlos. Para la BBL, es otra pieza de alto impacto en un campeonato que compite cada vez más por talento global.
El movimiento de Allen no llega solo. Otros compatriotas también cambian de aires en Australia. Tim Seifert deja Melbourne Renegades y firma por un año con Sydney Sixers, mientras que Mark Chapman se perfila como nuevo jugador de Adelaide Strikers. El contingente neozelandés se redistribuye y añade nuevas capas de intriga a la próxima temporada.
La pregunta ahora no es si Finn Allen vale lo que cuesta. La verdadera incógnita es cuántos partidos puede decidir él solo en el MCG cuando la BBL vuelva a encender sus focos.






