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La final de la Women’s Asia Cup 2026: Tensión y protocolo en juego

La ACC Women’s Asia Cup 2026 se encamina hacia su desenlace en Dubái con un ruido que va mucho más allá del bate y la bola. El título está en juego, sí. Pero también lo está la imagen de todo un acto de premiación que amenaza con convertirse, otra vez, en el centro de la escena si India levanta el trofeo.

En el ojo del huracán, de nuevo, aparece un nombre ya conocido: Mohsin Naqvi, presidente del Pakistan Cricket Board (PCB) y de la Asian Cricket Council (ACC). Según un informe de Geo Super, Naqvi será el invitado de honor en la ceremonia de clausura del torneo, el 13 de septiembre en Dubái. Por protocolo, eso lo sitúa como el hombre llamado a entregar la copa a las campeonas.

Si las campeonas son las de siempre en Asia, la historia se complica.

El recuerdo incómodo de 2025

La escena está todavía fresca en la memoria del cricket asiático. Final de la Men’s Asia Cup 2025, mismo escenario: Dubai International Stadium. India derrota a Pakistán en el partido decisivo. Suryakumar Yadav levanta a su equipo, la victoria está asegurada, el título también. Pero el momento que debía ser de celebración se convierte en un pulso político-deportivo en plena tarima.

La entrega del trofeo se retrasa más de una hora. No por problemas técnicos, ni por lluvia, ni por protocolo. Por una cuestión mucho más simbólica: quién debía entregar la copa.

India, en bloque, decide no recibir el trofeo de manos de Naqvi. El dirigente, además de presidente de la ACC y del PCB, había compartido mensajes de fuerte tono anti-indio en redes sociales durante el torneo, en su rol de ministro del Interior de Pakistán. Todo eso, sumado al clima de máxima tensión tras el atentado de Pahalgam, convirtió el gesto en algo imposible de disociar del contexto político.

El resultado fue insólito: los jugadores indios celebraron el título sin trofeo sobre el podio, mientras Naqvi abandonaba el estadio con la copa. A día de hoy, ese trofeo sigue sin llegar a India y permanece en la oficina de la ACC en Dubái. La imagen dio la vuelta al mundo y terminó siendo uno de los momentos más comentados de todo el torneo, por encima incluso de varios pasajes de juego.

Naqvi, otra vez en el centro del escenario

Ahora, el tablero se reordena, pero las piezas son las mismas. La Women’s Asia Cup es un torneo organizado por la ACC. Y el presidente de la ACC, por reglamento y costumbre, es quien tiene el derecho —y el protagonismo— de entregar el trofeo a las campeonas.

Ese presidente es Mohsin Naqvi.

Si el equipo de Harmanpreet Kaur alcanza la final y la gana, el protocolo coloca a Naqvi frente a las campeonas con la copa en las manos. La decisión de aceptar o no ese gesto recaerá directamente en el vestuario indio. No hay comunicados, no hay anticipos, no hay líneas marcadas públicamente.

La BCCI guarda silencio. Ninguna pista sobre qué hará el combinado femenino si se repite el escenario de 2025, esta vez con cámaras, focos y debate multiplicados por el contexto previo. El riesgo de otro momento incómodo, de otra imagen que dé la vuelta al mundo, está ahí, flotando sobre la final antes incluso de conocerse a las dos contendientes.

India, intratable en el torneo

Sobre el césped, India ha respondido como se espera de una potencia. Campaña perfecta hasta ahora en un torneo de ocho equipos. Sin derrotas. Sin titubeos.

El equipo de Harmanpreet abrió el camino con una victoria ante Tailandia y luego encadenó triunfos contundentes frente a Hong Kong y Pakistán en la fase de grupos. El mensaje más rotundo llegó precisamente contra el equipo de Fatima Sana: India las desarmó por completo, las dejó en apenas 55 carreras y se llevó el duelo por siete wickets en Dubái. Una demostración de fuerza en el partido que siempre pesa más.

Con el billete a semifinales ya asegurado, el foco deportivo apunta ahora a las rondas de eliminación directa. India no solo es favorita al título; juega como tal, con autoridad, profundidad de plantilla y una confianza que se percibe en cada turno de bateo y en cada cambio de bola.

En medio de esa marcha firme, el torneo ha sido testigo de un hito histórico: Smriti Mandhana se ha convertido en la máxima anotadora de carreras en el cricket internacional femenino, superando a la ex capitana india Mithali Raj. Un cambio de guardia estadístico que subraya el peso de esta generación en la historia del cricket femenino del país.

Una final con algo más que un trofeo en juego

Si India mantiene el ritmo, llega a la final y la gana el 13 de septiembre, la escena estará servida: Harmanpreet Kaur y su equipo en el podio, el trofeo de la Women’s Asia Cup reluciendo bajo los focos de Dubái… y Mohsin Naqvi, una vez más, en el centro del encuadre.

¿Habrá apretón de manos y foto de protocolo? ¿O el cricket asiático vivirá otro capítulo de tensión en el momento más simbólico del torneo?

La respuesta no saldrá de un vestuario rival, ni de un despacho de la ACC. Saldrá del círculo que rodea a Harmanpreet, de un grupo que hoy domina el campo y que, quizá muy pronto, tendrá que tomar una decisión que trasciende los límites de la línea de boundary.