Final del US Open 2026: Sabalenka vs Rybakina
Casi no podría estar mejor escrito por un guionista.
Después de 507 partidos individuales femeninos de Grand Slam en 2026, el número 508 y último del año será una final del US Open entre Aryna Sabalenka y Elena Rybakina. El círculo perfecto: las dos mujeres que abrieron la temporada con una final abrasadora en el Australian Open vuelven a encontrarse para cerrar el curso en Nueva York.
Esta vez, el escenario va más allá del título. Por primera vez desde 2013 —cuando Serena Williams derrotó a Victoria Azarenka— las dos primeras cabezas de serie se citan en la final femenina de Flushing Meadows. Tenis de élite, sin filtros, sin sorpresas en el cuadro. Las mejores han llegado donde se las esperaba.
Pero el guion trae un giro extra. Sabalenka llega como número 1 del mundo y primera cabeza de serie… solo hasta el domingo. Pase lo que pase en la final, el lunes Elena Rybakina aparecerá en lo más alto del ranking WTA. La kazaja aseguró el trono con su remontada en cuartos de final ante Zheng Qinwen y ya tiene garantizado acabar la quincena en Nueva York como la jugadora de referencia del circuito.
El matiz es brutal: Rybakina podría estrenar su primera semana como número 1 mundial con la copa del US Open en las manos… o con la sensación de haber dejado escapar uno de los grandes trofeos del deporte apenas 48 horas antes. El contraste entre gloria y vacío nunca fue tan nítido.
Una final de altísimo voltaje
Para Rybakina, el botín es evidente. Si gana el sábado, levantará el tercer título de Grand Slam de su carrera y firmará por primera vez una temporada con múltiples grandes. Sería la confirmación más contundente posible de su nuevo estatus: número 1 del mundo y campeona del US Open en la misma semana. Una coronación con todas las letras.
Para Sabalenka, el peso es incluso mayor. Por segundo año consecutivo aterriza en Nueva York con una presión muy particular: todavía no ha ganado un grande en esta temporada. En 2025 ya vivió algo parecido. Llegó al US Open tras dos finales perdidas y una semifinal dolorosa, y solo entonces, al límite, recondujo su año con el título en la Arthur Ashe.
Ahora la exigencia sube un peldaño. Sabalenka persigue su quinto Grand Slam y, al mismo tiempo, necesita poner fin a un tramo de resultados flojos, con derrotas prematuras impropias de su jerarquía. Lo hace, además, en un escenario que domina como pocas: las pistas duras del Billie Jean King National Tennis Center.
La bielorrusa está a un solo triunfo de otro pedazo de historia: convertirse en la primera jugadora desde Serena Williams en 2014 en conquistar tres US Open consecutivos. Tres años seguidos mandando en el mismo grande. No es solo una racha, es una dinastía.
Todo esto después de un arranque de curso que parecía imparable. Sabalenka se llevó el rarísimo “Sunshine Double” en Estados Unidos, ganó en Brisbane y alcanzó la final en Melbourne. Luego, de repente, el bajón: desde finales de abril hasta este US Open, sus resultados se hundieron sin previo aviso. La final de Nueva York se convierte así en algo más que un partido: es una oportunidad para cerrar heridas y reafirmar su lugar en la cima.
Una rivalidad que marca época
El duelo del sábado será el capítulo 18 de una rivalidad que ya define a una generación. Sabalenka manda 10-7 en el cara a cara y llega con la inercia de las dos últimas victorias este mismo año, en la final de Indian Wells y en las semifinales de Miami.
Los números, sin embargo, solo cuentan parte de la historia. De sus 17 choques anteriores, seis han sido finales: dos de Grand Slam, una de WTA Finals, dos de categoría 1000 y una de WTA 500. En ese apartado, Rybakina pega primero: domina 4-2 cuando hay trofeo de por medio.
La tensión entre ambas empezó a arder de verdad en 2023. Aquella final del Australian Open fue una batalla de alto voltaje: Sabalenka remontó y se llevó un título que parecía escaparse. Seis semanas más tarde, Rybakina devolvió el golpe en Indian Wells, coronándose en el desierto californiano.
Tres años después, el guion se invirtió. Esta vez fue Rybakina quien se quedó con la corona en Melbourne, y Sabalenka quien encontró revancha en Indian Wells, arrebatándole la final. Todo ello, pocos meses después de una final de WTA Finals cargada de tensión que cayó del lado de la kazaja, y tras la cual se escucharon desde el banquillo de Sabalenka comentarios poco amables hacia su rival.
El respeto, sin embargo, sostiene la rivalidad. Las dos lo saben: pocas jugadoras en el circuito pueden igualar su potencia pura. En muchos partidos entre ellas, solo la fuerza de una consigue neutralizar la de la otra. Esa simetría las ha impulsado… y también las ha expuesto.
Sabalenka, Rybakina y las luces de la Arthur Ashe
El sábado, bajo los focos de la Arthur Ashe Stadium, la historia suma un capítulo que puede cambiar carreras. Será la primera vez que se midan en la pista central más grande del mundo. No es un detalle menor: el ruido, el tamaño, la energía del estadio añaden una capa más a una rivalidad que ya viene cargada de emociones.
Frente a frente, la dos veces campeona defensora y la nueva número 1 del mundo. El rugido constante contra el silencio de hielo. Aryna Sabalenka contra Elena Rybakina por la corona del US Open.
Tras otra quincena salvaje, ruidosa y desbordante en Nueva York, el torneo se ha ganado un final a la altura. Ahora le toca a ellas decidir si esta noche en la Arthur Ashe será el nacimiento de un reinado… o la consolidación de otro.






