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Filip Hrgovic conquista el título mundial IBF del peso pesado

Filip Hrgovic tuvo que atravesar el infierno para, por fin, tocar el cielo. Dos años después de ver cómo su primer asalto al título mundial terminaba con la cara abierta en canal y una derrota por parada médica ante Daniel Dubois, el croata se plantó de nuevo ante la montaña más alta de su carrera: el invicto y temido Moses Itauma. Esta vez no falló. Esta vez se quedó con el cinturón mundial IBF del peso pesado.

Parecía el guion perfecto para la coronación del joven fenómeno. Itauma, 21 años, explosivo, rápido, con aura de intocable. Hrgovic, 34, más grande, más largo, pero entrando como el mayor no favorito de su vida profesional. Sobre el papel, choque de generaciones. En el ring, durante ocho asaltos, fue un monólogo del británico.

Un inicio demoledor de Itauma

Desde la campana inicial, Itauma marcó el ritmo. Velocidad de manos, precisión quirúrgica y una lectura perfecta de la distancia. Hrgovic, rígido, lento en la adaptación, apenas encontraba cómo responder. Los jabs del joven le abrían camino, los golpes al cuerpo empezaban a desgastarle y las manos claras a la cabeza se acumulaban.

El momento clave temprano llegó en el segundo asalto. Itauma conectó una izquierda amplia, limpia, que mandó a Hrgovic a la lona. Solo la segunda caída de toda la carrera del croata. Señal de alarma, recuerdo inmediato de Dubois y de aquellas heridas que le costaron el primer intento mundialista.

Hrgovic se levantó, pero el combate siguió siendo de Itauma. El británico bajó ligeramente el volumen de golpes con el paso de los rounds, pero no la claridad. Elegía bien los golpes, variaba alturas, mantenía al veterano aspirante siempre adivinando, siempre un paso por detrás. Tras la primera mitad de la pelea, no había duda: el joven mandaba en todo.

El giro brutal del octavo asalto

Cuando la pelea parecía encaminada a la primera decisión a 12 asaltos en la carrera de Itauma, llegó el punto de inflexión. Octavo asalto. Itauma encontró de nuevo el cuerpo de Hrgovic con una ráfaga intensa. El croata se vio tocado, obligado a retroceder, a cubrirse como podía. El británico olió sangre y fue a por el final.

Se lanzó con todo. Combinaciones largas, presión constante, intención clara de cerrar la noche ahí mismo. Pero el reloj corría y Hrgovic, curtido y orgulloso, sobrevivió. Aguantó la tormenta, tragó castigo y llegó al banco.

El precio de esa embestida fue altísimo. Itauma dejó casi todo lo que tenía en ese intento de nocaut.

El campeón emerge entre los restos

El noveno asalto cambió el paisaje. De repente, el que tenía piernas, aire y convicción era Hrgovic. El croata salió a presionar, a caminar hacia delante, a probar cuánto quedaba en el depósito del joven prodigio. La respuesta fue clara: muy poco.

Itauma apenas se sostenía. Tambaleante, con pasos inseguros, empezó a rebotar de esquina a esquina. Hrgovic, oliendo la fragilidad, lo cercó. Golpes que ya no encontraban la misma resistencia, manos que empujaban a un rival que se deshacía.

El castigo visual fue tan evidente que, a falta de 30 segundos para el final del noveno asalto, la esquina de Itauma tomó la única decisión posible: tiró la toalla. La pelea se acabó ahí. El invicto se esfumó. El “hombre del saco” de la categoría se desplomó, agotado, mientras el veterano que había ido por detrás toda la noche levantaba los brazos como nuevo campeón mundial IBF.

Los jueces ni siquiera hicieron falta. Las tarjetas oficiales aún no se han hecho públicas, pero la realidad era obvia: Itauma dominó y superó en golpes conectados durante los primeros ocho asaltos. Aun así, se quedó sin premio. Hrgovic, castigado, derribado y durante mucho tiempo sin respuestas, encontró el único camino que le quedaba: resistir hasta que el talento joven se quedara sin gasolina.

Itauma tardó varios minutos en levantarse del todo. Permaneció sentado en su esquina mientras se anunciaba la decisión oficial. Hasta esta noche, jamás había pasado del sexto asalto. El salto de exigencia se notó cuando el combate entró en territorio desconocido.

Hrgovic, en cambio, convirtió ese territorio en su hogar. De ahí salió con el cinturón.

Resultados de la velada Moses Itauma vs. Filip Hrgovic

  • Moses Itauma vs. Filip Hrgovic, por el título mundial del peso pesado IBF vacante
  • Sam Noakes derrotó a Denys Berinchyk por decisión unánime (100-90, 99-91, 98-92), peso ligero
  • Nelson Hysa derrotó a Thomas Narmo por KO en el segundo asalto (0:36), peso pesado
  • Constantin Ursu derrotó a Ben Vaughan por TKO (parada médica) en el octavo asalto (0:03), peso wélter
  • Guido Vianello vs. Moses Jolly terminó en empate unánime (76-76), peso pesado
  • Arbnor Jashari derrotó a Numan Hussain a los puntos (59-55), superpluma
  • Aloys Junior derrotó a Serhif Musah a los puntos (60-54), crucero
  • Zayn Ahmed derrotó a Liam Fitzmaurice por TKO en el segundo asalto (2:47), supergallo
  • Hassan Ishaq derrotó a Enzo Bahiano Munoz a los puntos (40-36), supergallo
  • Frankie Wood derrotó a Callum Lee por TKO en el sexto asalto (1:21), peso pluma
  • Tony Curtis derrotó a Imad Naseeb a los puntos (58-56), supermosca
  • Sam King derrotó a Jack Swallow a los puntos (40-36), peso medio

La noche que debía consagrar al nuevo monstruo del peso pesado terminó coronando al hombre que se negó a rendirse. Hrgovic ya es campeón del mundo. La pregunta ahora es otra: ¿cuánto tiempo podrá sostener ese trono en una división que no perdona a nadie?