Ferrari mejora su motor, pero Mercedes sigue liderando
Fred Vasseur no es de vender humo. El jefe de Ferrari acostumbra a rebajar cualquier expectativa cuando se habla de mejoras, y por eso su tono tras el estreno de la unidad de potencia actualizada llamó la atención: reconoció avances claros, aunque el motor siga por detrás en potencia.
Los datos del viernes lo sostienen. Charles Leclerc terminó segundo en los Libres 2, a 0.120 de George Russell, con el Mercedes al frente, y dejó destellos sólidos en ritmo de carrera. No hubo salto milagroso hacia la pole, pero sí una confirmación: el segundo paquete de motor introducido bajo la normativa ADUO de la FIA —el primero llegó en Austria a finales de junio— funciona y suma rendimiento.
Un motor mejor… pero aún corto
Vasseur lo resumió con frialdad. La velocidad punta no es solo motor: arrastre aerodinámico, peso, eficiencia general. Ferrari ha dado “un paso, seguro”, y no ha traído el ADUO 2 “por nada”, pero la brecha con Mercedes sigue siendo “decente”.
Esa diferencia, que Lewis Hamilton define como “considerable”, se ve con crudeza en las rectas. Al comparar la mejor vuelta de Leclerc en FP2 con la de Russell, el patrón se repite: el Ferrari pierde tiempo en las zonas de gas a fondo y lo recupera en las frenadas y en el paso por curva.
En los dos primeros tercios del trazado, Leclerc cede alrededor de seis décimas. En el último sector recupera un par de ellas, ayudado por un Russell con más clipping camino de Parabolica. En un circuito que castiga la gestión de energía, muchos equipos admiten que aún hay margen para afinar la estrategia de recuperación y despliegue eléctrica.
Hamilton, incómodo pero optimista
Hamilton, mientras tanto, peleó más con el equilibrio que con el cronómetro. Tras cambios de reglajes en FP2, habló de un coche “difícil” y de una vuelta “muy complicada de sacar”, aunque ve margen tanto en el set-up como en la gestión de la energía.
Se pregunta si la ganancia llegará por recortar carga aerodinámica —y, por tanto, drag— o por ajustar el despliegue. Lo que sí tiene claro es que el nuevo motor es un paso adelante y agradeció el trabajo de la fábrica. Señaló también que su mapa de despliegue es distinto al de los rivales y que estos parecen tener menos resistencia en recta, un punto clave a revisar.
El lado positivo para Mercedes: Hamilton describe la unidad de potencia como “muy agradable de conducir en baja velocidad”. El lado negativo: quien marcó el ritmo de Ferrari fue Leclerc, tanto a una vuelta como en los stints largos.
Ferrari se asoma al papel de perseguidor
En ritmo de carrera, Leclerc se quedó a solo tres centésimas por vuelta, de media, del stint de Kimi Antonelli. El matiz es grande: el Ferrari rodó con blandos y el Mercedes con duros. Aun con esa diferencia de compuesto, los números colocan a Ferrari como principal perseguidor, con la mayoría del paddock asumiendo que Mercedes aún guarda algo para el sábado según ajusten el coche durante la noche.
La incógnita se llama Red Bull. Max Verstappen se quejó de problemas de equilibrio y tuvo que ir a remolque tras perderse los Libres 1, cedidos a Ayumu Iwasa.
Pierre Wache, director técnico de Red Bull, fue directo: el coche arrastra un problema de balance “similar al de Zandvoort” y el equipo intenta atacarlo desde los reglajes y algunos componentes. El hecho de que Verstappen no rodara en FP1 les deja menos margen de reacción y todo queda pendiente de un FP3 muy cargado.
Red Bull se agarra a Lawson
Mientras Verstappen buscaba respuestas, el otro garaje de Red Bull ofreció una sorpresa. Liam Lawson, que llegó al viernes con una preparación complicada —trabajando tanto para su equipo actual como para Racing Bulls ante las dudas físicas de Isack Hadjar—, firmó un stint largo con duros tan rápido y consistente como el de Antonelli.
Hay matices: tanto Leclerc como Antonelli encontraron tráfico en sus tandas, lo que puede maquillar ligeramente el ritmo de Red Bull. Aun así, el mensaje es claro: incluso con problemas de equilibrio, el coche sigue siendo peligroso en tanda larga.
McLaren, descolocado
McLaren vivió un viernes raro. Lando Norris se quedó a 0.443 en ritmo de carrera, también con duros, y a 0.384 en ritmo puro, muy lejos de la autoridad mostrada en los dos últimos grandes premios, ambos con victoria suya.
El británico reconoció que la pérdida de tiempo está “un poco en todas partes”. No hay una curva en la que sean claramente más rápidos que los de delante. Pierden algo en las rectas frente a Mercedes, algo esperado, pero lo que más preocupa es el déficit en alta velocidad, justo su punto fuerte habitual. El coche no se siente cómodo y el equipo tendrá que desentrañar dónde se ha ido su seña de identidad.
Racing Bulls, Haas y un centro del pelotón apretado
En la zona media, Arvid Lindblad marcó la pauta en un día muy positivo para Racing Bulls. Justo detrás, a solo 0.021, apareció un invitado poco habitual en esas alturas: Ollie Bearman con el Haas.
En los stints largos, Haas cedió terreno frente a Racing Bulls y Alpine. Franco Colapinto terminó encantado con el coche en FP1, pero lo definió como “desconectado” en FP2. Pese a todo, el viernes dejó señales alentadoras para Haas.
Los dos VF-26 estrenaron un paquete aerodinámico importante, aunque solo Bearman montó el motor Ferrari actualizado —el equipo solo dispone de una unidad este fin de semana—. Ayao Komatsu confirmó que el propulsor “cumple en cuanto a características”, una noticia necesaria para una escudería que encadena seis grandes premios sin puntos. Menos alentador resulta el viejo fantasma de la inconsistencia, que sigue golpeando a ambos coches y ya ha afectado a Esteban Ocon en varias ocasiones.
Audi se guarda algo, Williams aprovecha el intermedio
Audi optó por un viernes sin novedades aerodinámicas, pero jugó su comodín con cambios en las relaciones de cambio homologadas y el grupo final. El resultado fue más discreto de lo previsto frente a los líderes de la zona media, aunque en el equipo esperan un paso adelante el sábado.
En ritmo a una vuelta se quedaron solo ligeramente por delante, y en tanda larga incluso un poco por detrás, del Williams de Carlos Sainz, que rodó con blandos. Williams planteó un viernes experimental, exprimiendo cada minuto antes de la gran actualización prevista para Azerbaiyán a finales de mes. Sainz, con ese contexto, logró mantener al coche en una franja competitiva.
Aston Martin, sin milagro con Honda
En la parte trasera reapareció uno de los hilos argumentales del inicio de temporada: las dificultades de Aston Martin. Ni siquiera la introducción del motor Honda actualizado en Zandvoort, hace dos semanas, ha cambiado de golpe el panorama.
Hay mejoras en la manejabilidad, tal y como esperaba el equipo. Lance Stroll habló de un coche “un poco mejor” de conducir. Pero el dato que duele llegó por boca de Valtteri Bottas: Cadillac “tiene la ventaja en las rectas”. Con ese escenario, pensar en repetir la hazaña de Fernando Alonso puntuando en Zandvoort suena más a excepción que a norma.
Ferrari ha avanzado, Mercedes conserva el mando, Red Bull busca el equilibrio y McLaren se ha perdido en su propio territorio. El sábado dirá si el nuevo motor de Maranello basta para pelear por algo más que ser el mejor del resto… o si este fin de semana vuelve a ser territorio Mercedes.






