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Ferrari llama al orden a Hamilton y Leclerc tras choque en Monza

El ambiente en Ferrari se ha tensado después de que Lewis Hamilton y Charles Leclerc se tocaran en la primera curva del Gran Premio de Italia, un incidente que ha encendido todas las alarmas en Maranello en pleno pulso por el título.

En la salida de Monza, los dos Ferrari llegaron emparejados a la chicane de la Variante del Rettifilo. Ninguno levantó. Hubo contacto. Hamilton se fue largo, perdió seis posiciones y, al bajar del coche, señaló directamente a su compañero.

“No hubo ningún ‘nosotros’ en eso”, lanzó el británico, descartando cualquier reparto de culpas. “Yo no corro sucio, siempre he corrido limpio y de forma justa y siempre he dejado espacio”.

Un mensaje nítido, dirigido tanto a Leclerc como al propio muro de Ferrari.

Leclerc, por su parte, había sostenido que ambos compartían la responsabilidad del toque. Los comisarios, tras revisar la acción, decidieron no sancionar a ninguno de los dos, pero el daño interno ya estaba hecho. El monegasco se estrelló en la vuelta siguiente; Hamilton solo pudo remontar hasta la sexta plaza. Un botín mínimo en el templo ferrarista.

Vasseur marca límites

Ante el ruido creciente, el jefe del equipo, Fred Vasseur, intervino con un aviso claro a sus dos pilotos.

“Tendremos tiempo para hablarlo con ellos. Pero el resultado de la curva 1-2 no es bueno para el equipo”, admitió el francés, sin rodeos. El mensaje es evidente: la libertad para pelear tiene un límite cuando empieza a costar puntos.

Hamilton, de 41 años, fue un paso más allá y reclamó un marco claro para evitar nuevos choques internos: pidió “reglas de enfrentamiento” por escrito. Quiere saber exactamente hasta dónde puede llegar Leclerc y hasta dónde puede llegar él en luchas rueda a rueda con el mismo coche.

Desde fuera, la polémica también ha encendido opiniones. Nico Rosberg, campeón del mundo en 2016 y viejo rival de Hamilton, fue tajante al valorar la maniobra: consideró que el incidente fue “100 por cien culpa de Charles”, aunque calificó de “agresivo” el enfoque de Hamilton en la acción. Una lectura que alimenta todavía más el debate sobre quién cruzó la línea.

El título se escapa y el debate sobre órdenes de equipo crece

Más allá del choque, el gran derrotado de Monza fue el propio proyecto de Ferrari para el campeonato. Hamilton terminó sexto y ve cómo sus opciones de alcanzar a Kimi Antonelli para lograr un histórico octavo título se desvanecen.

El británico se marcha de Italia a 76 puntos del líder, el equivalente a más de tres victorias, con solo 10 carreras programadas por delante. Una brecha enorme a estas alturas de temporada.

En este contexto, muchos miran a Vasseur y se preguntan si Ferrari no debería haber apostado ya de forma clara por Hamilton en detrimento de Leclerc. El francés se defendió con un ejemplo muy concreto.

“Hice una buena comparación: el año pasado Oscar Piastri lideraba el campeonato en este punto de la temporada y, si McLaren lo hubiera puesto todo en Piastri en lugar de en Lando Norris, Max Verstappen habría sido campeón”, argumentó. Para Vasseur, precipitar una decisión puede ser tan peligroso como no tomarla.

Hamilton llegó a Monza con 28 puntos de ventaja sobre Leclerc y, pese al desastre italiano, encara la cita inaugural de Madrid con 36 puntos de margen sobre su compañero. Una distancia que refuerza su condición de referencia dentro del garaje rojo, aunque el propio piloto considera que el tren del apoyo total ya ha pasado.

Tras la carrera, el británico fue contundente: para él, ya es “demasiado tarde” para que Ferrari se alinee por completo detrás de su candidatura al título.

Vasseur no lo ve así. “En algún momento tienes que tomar una decisión, pero era demasiado pronto hacerlo antes de Monza. A todo jefe de equipo del mundo le encantaría dejar que sus pilotos corran. Congelar posiciones no es una decisión fácil. Ahora tendré tiempo de hablarlo con los pilotos”, explicó.

Ferrari entra en una fase delicada: necesita puntos, calma interna y una hoja de ruta clara. Entre la libertad para dejarse pelear y la obligación de proteger un campeonato se abre una grieta peligrosa.

La próxima parada es Madrid. La pregunta ya no es solo si Hamilton puede recortar los 76 puntos a Antonelli. La cuestión es otra: ¿podrá Ferrari controlar el fuego cruzado entre sus dos estrellas antes de que el título se les escape definitivamente de las manos?