Ferrari arde en casa: Hamilton y Leclerc en conflicto en Monza
En Monza, donde Ferrari debería respirar unidad y gloria, el ambiente terminó oliendo a pólvora. Lewis Hamilton y Charles Leclerc se tocaron en la primera curva del Gran Premio de Italia y el eco del incidente ya retumba en Maranello. No solo por el resultado. Por el mensaje.
En la salida, en la chicana de las curvas 1 y 2, los dos Ferrari se encontraron más como rivales que como compañeros. Hamilton acusó a Leclerc de echarle de la pista. Los comisarios no vieron motivo para sanción. Él sí.
“Yo no corro sucio, siempre he corrido limpio y de forma justa y siempre he dejado espacio”, lanzó el siete veces campeón, dejando claro que, para él, la culpa tenía nombre y apellido. Y remató con una petición que suena a ultimátum interno: quiere “reglas de enfrentamiento” por escrito.
El incidente le costó seis posiciones a Hamilton en la primera vuelta. Leclerc, por su parte, ni siquiera tuvo tiempo de recomponer la situación: se estrelló en la siguiente vuelta y se fue de Monza sin puntos, en el peor escenario posible para Ferrari, ante su público.
Rosberg señala a Leclerc, Vasseur pide calma
El choque no solo dividió al box. También abrió el debate fuera. Nico Rosberg, campeón del mundo en 2016 y viejo rival de Hamilton, reconoció que el británico fue “agresivo”, pero se posicionó con claridad: para él, el incidente fue “100% culpa de Charles”.
Mientras tanto, Fred Vasseur tuvo que dar la cara tras un domingo que dejó heridas abiertas. El jefe de Ferrari no se escondió ante la evidencia de que sus dos pilotos habían tirado por la borda un resultado importante.
“Ya tendremos tiempo de hablarlo con los pilotos. Pero el desenlace de la curva 1-2 no es bueno para el equipo”, admitió, con la frialdad de quien sabe que lo que está en juego no es solo un podio, sino la convivencia dentro del garaje.
Hamilton, pese a la remontada parcial, solo pudo acabar sexto. Leclerc, fuera. Y al fondo del cuadro, una clasificación que se le pone casi imposible al británico.
El título se escapa y la paciencia también
La situación deportiva es cruda: Hamilton está ahora a 76 puntos de Kimi Antonelli, una brecha equivalente a más de tres victorias, con solo 10 carreras programadas por delante. El margen de error ya era mínimo antes de Monza. Tras el choque con Leclerc, roza lo inexistente.
Antes de llegar al templo de la velocidad, Hamilton mandaba con 28 puntos de ventaja sobre Leclerc en el campeonato interno de Ferrari. Pese al golpe en Italia, sigue 36 por delante del monegasco antes de la cita inaugural en Madrid. Pero su discurso tras la carrera sonó a resignación estratégica.
Dijo que ahora es “demasiado tarde” para que Ferrari se vuelque por completo con él en la lucha por el título. Un dardo directo a la gestión de Vasseur, que ha optado por mantener libertad de lucha entre sus pilotos en lugar de blindar a Hamilton como líder único del proyecto.
Vasseur defendió esa postura con un ejemplo muy concreto. Recordó que el año pasado Oscar Piastri lideraba el campeonato a estas alturas y que, si McLaren hubiese apostado todo por él en lugar de Lando Norris, el resultado global habría cambiado… para beneficio de Max Verstappen. Su mensaje: comprometerse demasiado pronto con un solo piloto puede salir caro.
“En algún momento tienes que tomar una decisión, pero era demasiado pronto antes de Monza. Todo jefe de equipo en el mundo querría dejarles correr. Congelar posiciones no es una decisión fácil. Ahora tendré tiempo de hablarlo con los pilotos”, explicó.
Ferrari, entre la libertad y el caos
El caso es que la libertad ha tenido un precio altísimo en Monza. En casa, con las gradas teñidas de rojo, Ferrari salió del fin de semana con un coche destrozado, un sexto puesto y una fractura evidente entre sus dos estrellas.
Hamilton lo resumió con una frase que pesa: “No hubo ‘nosotros’ en eso”. Una declaración que choca frontalmente con el ideal de equipo que Ferrari intenta proyectar en un momento clave del campeonato.
Mientras Antonelli firma victorias desde el fondo de la parrilla —el italiano ganó en Monza saliendo 19º—, en Ferrari sus pilotos se quitan espacio entre sí en la primera curva. La comparación duele.
El próximo capítulo llega ya este fin de semana, en Madrid, con un Hamilton herido en su orgullo, un Leclerc señalado por dentro y por fuera, y un Vasseur obligado a decidir hasta dónde puede estirar la cuerda de la “libertad para correr” sin que se rompa del todo. Porque la pregunta ya no es si deben hablarlo.
La pregunta es cuánto tiempo más puede permitirse Ferrari este tipo de guerras internas mientras el título se les escapa por el retrovisor.






