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Ferrari enfrenta desafíos en GP de España con Hamilton y Leclerc

Lewis Hamilton apenas había completado un par de curvas en Madring cuando su primera carrera con Ferrari se torció por donde más duele un piloto: el pedal de freno. Mientras en Red Bull discutían por radio si Max Verstappen debía devolver la posición al británico tras cortar la curva en la vuelta 1, el siete veces campeón peleaba con algo mucho más delicado que una sanción: la sensación de no tener freno.

La escena se volvió caótica en segundos. Verstappen levantó el pie para devolver la posición a Andrea Kimi Antonelli y a Hamilton, pero el Ferrari del británico no estaba para duelos rueda a rueda. El problema de frenos permitió al neerlandés recuperar la plaza casi de inmediato. Desde el muro, Frederic Vasseur y su equipo ya trabajaban a contrarreloj.

Vasseur: “No tenía sentido tomar un riesgo loco”

El pedal se alargó, literalmente. Hamilton siguió una vuelta más, el sistema pareció volver a la normalidad… y el susto regresó. En un circuito como Madring, con alta velocidad y frenadas exigentes, la decisión se tomó sin titubeos.

“Honestamente, no lo sé, porque estaban trabajando en el coche cuando me fui a hablar con los medios”, explicó Vasseur tras la carrera. “Sí, el pedal estaba largo, intentamos arreglarlo desde el muro, volvió a aparecer, otra vez”.

El francés dejó claro que el contexto pesó más que cualquier ambición: “En un circuito así no queremos tomar ningún riesgo, estábamos en la vuelta 1, quedaban 56 por delante. Creo que fue en la vuelta 1 o 2, la primera vez fue en la 2, y era demasiado arriesgado ir a la siguiente. No habría tenido sentido tomar un riesgo loco”.

Con el coche de Hamilton ya fuera de la ecuación, Ferrari giró la mirada hacia el otro lado del garaje. Y ahí la historia cambió de tono.

Leclerc, maratón con el duro y una apuesta que rozó el premio gordo

El Virtual Safety Car temprano empujó a Ferrari a alargar al máximo el stint de Charles Leclerc con el compuesto duro. El monegasco se lanzó a un auténtico maratón: 49 vueltas con la goma más dura, sin que el ritmo se desplomara.

“La carrera fue más que buena, hicimos un stint de 49 vueltas con el duro y el ritmo seguía ahí”, defendió Vasseur. Ferrari jugó a dos barajas, como casi todo el mundo en la parrilla: un coche con blando o medio, otro con duro, para cubrir todos los escenarios.

Leclerc encabezaba el grupo de pilotos con el duro. Y Vasseur no dudó al valorar lo que pudo haber sido: con un segundo incidente y bandera roja, hablaba abiertamente de victoria. Con un coche de seguridad, el cálculo interno del equipo lo colocaba en un posible segundo o tercer puesto, nunca tan atrás como P4.

Para el jefe de Ferrari, el problema no está en los domingos: “Por su lado, el ritmo fue bueno, es lo único que podemos hacer en domingo. Si nos falta algo, es más en clasificación, quizá un poco en Monza o ayer”. El mensaje es claro: el coche corre, pero sale desde demasiado atrás.

Un blando que no responde y un silencio con sonrisa

La parte más extraña del domingo de Leclerc llegó al final. Con neumático blando nuevo y la pista en condiciones para atacar, el Ferrari no tuvo la respuesta esperada. El monegasco no logró lanzarse a por Lando Norris como dictaba la teoría.

“Sí, obviamente Bryan (su ingeniero de carrera) y yo no hablamos demasiado durante la carrera, porque en un circuito así quería la menor comunicación posible”, relató Leclerc. “En un momento solo pregunté para entender exactamente por qué estábamos luchando, porque desde el coche no lo sabía muy bien”.

Su análisis fue tajante: “Al final del día creo que el ritmo fue bastante fuerte con el duro, con el blando al final no pude empujar por otras razones, pero el stint con el duro fue bueno. Donde pagamos el precio es en nuestra clasificación, porque cuando sales más atrás, luego en carrera es muy difícil recuperar esas posiciones”.

Cuando le preguntaron qué pasó exactamente con el blando, Leclerc sonrió… y cerró la puerta. “No, no realmente, no puedo, pero estará bien para la próxima carrera”. Misterio abierto, pero con la tranquilidad de que no se trata de un problema estructural que amenace el próximo Gran Premio.

En lo estratégico, el monegasco se mostró alineado con el muro: no veía alternativas reales mejores a lo que intentó Ferrari.

Hamilton no frenó a Leclerc: “No habría cambiado nada”

Quedaba un último punto por aclarar: ¿le perjudicó Hamilton en los primeros metros con sus problemas de frenos? Leclerc lo descartó de inmediato.

“No, lo hizo todo muy, muy rápido”, afirmó. “No estaba perdiendo tanto tiempo porque, con los problemas de frenos, estaba cortando las curvas. No me frenó y no habría cambiado nada en mi carrera”.

Ferrari sale de Madring con una mezcla extraña: un coche que muestra ritmo sólido en tanda larga, una apuesta estratégica que rozó el premio con Leclerc y un debut lleno de tensión mecánica para Hamilton. El diagnóstico de Vasseur es directo: los domingos están, de momento, bajo control. La verdadera batalla de este coche rojo empieza los sábados. Y ahí es donde se decidirá si estas carreras de “casi” se convierten, por fin, en victorias.