Ferrari en crisis: Montoya exige intervención tras caos en Monza
El Gran Premio de Italia debía ser una fiesta roja. Terminó siendo una llamada de atención. Y, para Juan Pablo Montoya, una llamada que ya no puede ignorar la alta dirección de Ferrari.
La escudería de Maranello vivió una pesadilla en casa, en la ronda 13 del Mundial 2026, mientras Mercedes se marchaba de Monza con un demoledor doblete coronado por la remontada de Kimi Antonelli, que salió 19º y acabó ganando. En la grada, banderas rojas; en la pista, un equipo desorientado.
Todo empezó a torcerse en cuestión de segundos. Apagados los semáforos, Lewis Hamilton se lanzó con decisión sobre Charles Leclerc en la primera chicane. Primero, por dentro en la Curva 1. Después, por fuera en la Curva 2. Leclerc mantuvo su trazada, duro pero firme. El resultado fue brutal para el siete veces campeón: excursión a la grava y caída hasta la décima posición. Monza, vuelta 1, y Ferrari ya tenía un incendio interno.
La tensión no tardó en subir un grado más. En la segunda vuelta, Leclerc, enfrascado en la defensa frente al McLaren de Oscar Piastri, se fue largo a la salida de Parabolica. Pisó el piano, perdió el control y terminó contra las barreras. De un plumazo, el ídolo local fuera de carrera, el estadio enmudecido y Hamilton obligado a remontar a contracorriente. Al final, el británico salvó un sexto puesto. Poco consuelo para un equipo que aspiraba a todo en casa.
Hamilton, tercero en el campeonato, no escondió su frustración en F1 TV al calificar el resultado como “difícil de tragar”. Pero el análisis más duro no llegó desde dentro del box, sino desde el paddock. Montoya, siempre directo, señaló a la estructura de poder de Ferrari.
Para el colombiano, ya no basta con que Fred Vasseur gestione el conflicto. Hace falta algo más alto. Más contundente.
“Necesitan ir no solo donde Fred, sino por encima de Fred y sentarlos”, reclamó Montoya en la retransmisión, en referencia a Hamilton y Leclerc. “Ambos tienen que ir a Maranello esta semana, y tienen que sentarse y tener una conversación de verdad”.
El detonante, según él, no es solo el incidente de la primera vuelta. Es el principio que esconde. “En mi opinión, Charles salió y dijo: ‘He corrido contra Lewis como habría corrido contra cualquiera’”, recordó Montoya. Para un rival, vale. Para un compañero, no.
“Pero es tu compañero de equipo, y tienes que respetar a tu compañero de equipo, y tienes que respetar al equipo”, subrayó. Un mensaje claro para un Ferrari que, en plena persecución de Mercedes y Antonelli, no puede permitirse guerras internas.
Los números tras Monza dibujan un escenario incómodo. Hamilton se queda a 10 puntos de George Russell, segundo en el campeonato, y a 76 del líder Kimi Antonelli. Leclerc, por su parte, ocupa la quinta plaza con 155 puntos, a 112 del italiano. Demasiada distancia para un equipo que soñaba con pelear el título en su propio templo.
Ahora llega el Gran Premio de España, en Madrid, con Ferrari obligado a algo más que encontrar ritmo en el coche. Montoya lo deja entre líneas: sin jerarquías claras y sin un pacto interno entre Hamilton y Leclerc, la lucha por el campeonato puede escaparse mucho antes de la bandera a cuadros final de la temporada.






