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Felipe Massa regresa a Estambul 20 años después de su primera victoria

Felipe Massa camina despacio bajo las bóvedas de la Basílica Cisterna. El eco de las pisadas, la humedad de un monumento del siglo VI y, sobre todo, los recuerdos. En unos días se cumplirán 20 años de su primera victoria en Fórmula 1 y el brasileño ha vuelto a la ciudad que marcó su carrera para celebrarlo donde mejor sabe: en la pista de Istanbul Park.

Antes de escuchar de nuevo el rugido de un monoplaza, Massa se regaló una jornada de turista de lujo por la parte histórica de la ciudad. De la penumbra de la cisterna pasó a la majestuosidad de la Hagia Sophia Grand Mosque y al bullicio de la Plaza Sultanahmet, el corazón histórico de Estambul en el lado europeo. Una ruta cargada de simbolismo para alguien que habla de la ciudad casi como si fuera suya.

“Me encanta Türkiye, me encanta Estambul. Estoy muy feliz de volver después de tanto tiempo. Estambul es una ciudad muy especial para mí. Aquí viví algunos de los mejores momentos de mi vida y de mi carrera”, recordó Massa, invitado por la Türkiye Tourism Promotion and Development Agency (TGA), bajo el Ministerio de Cultura y Turismo.

Por la noche, cambio de escenario: el brasileño se dejó ver en el evento “F1 Movie Night” en el espacio al aire libre del Atatürk Cultural Center (AKM), en Taksim. Cine, motor y nostalgia en pleno centro de la ciudad.

El circuito que le dio un apodo para siempre

En Estambul, Massa no es solo un ex piloto. Es el “Rey de Estambul”. El mote no es gratuito: tres victorias consecutivas con Ferrari en Istanbul Park, entre 2006 y 2008, un registro que ningún otro piloto ha igualado. Tres de sus 11 triunfos en Fórmula 1 llegaron en el mismo escenario. No es un simple buen recuerdo, es un vínculo.

El brasileño habla del trazado asiático de la ciudad con la familiaridad de quien se sabe cada bache. Istanbul Park combina curvas rápidas y lentas con cambios de elevación que exigen precisión y valentía. Y, por encima de todo, esa famosa curva 8, larga, múltiple, que castiga el cuello de los pilotos con fuerzas G considerables y separa a los valientes de los que solo sobreviven.

Dentro de unos días, Massa volverá a subirse a un coche de Fórmula 1 para un test conmemorativo en esa misma pista. Dos décadas después de su primera victoria, la vuelta no será por puntos ni por títulos, pero sí por algo que el tiempo no erosiona: la conexión con un lugar que lo elevó a otro nivel.

Estambul se prepara para volver al calendario

El regreso de Massa coincide con otro retorno de peso: el de la propia carrera. El Gran Premio de Estambul está previsto para reentrar en el calendario de Fórmula 1 con un contrato de cinco años a partir del fin de semana del 1 al 3 de octubre de 2027. Una fecha marcada ya en rojo por una afición que, cada vez que la categoría ha pasado por la ciudad, ha respondido.

Preguntado por el impacto de esa vuelta, Massa no dudó en señalar que Istanbul Park favorece a ciertos perfiles de piloto. Mencionó nombres de la generación actual que, a su juicio, se adaptarían de inmediato al trazado: Lando Norris, Lewis Hamilton. Pilotos agresivos, con ritmo en curvas rápidas y capacidad para gestionar un circuito que no perdona errores.

El brasileño fue más allá y miró hacia su propio legado. Cree que su récord de tres victorias consecutivas en Estambul caerá algún día. Y puso nombres sobre la mesa: Kimi Antonelli, Max Verstappen y el propio Norris como candidatos capaces de encadenar una racha similar en el futuro. No es una renuncia a su historia; es el reconocimiento de que el circuito sigue siendo un escenario perfecto para que aparezca un nuevo dominador.

Corazón Ferrari, mirada en Mercedes

El tiempo pasa, los colores cambian, pero hay vínculos que no se rompen. Cuando le plantean un hipotético regreso a la Fórmula 1, Massa no esquiva la realidad deportiva actual: señala a Mercedes como el equipo más atractivo hoy por su competitividad. Sin embargo, cuando entra en juego el sentimiento, la respuesta se inclina a otro lado.

Ferrari, insiste, sigue siendo su casa. Su “familia”. El lugar donde compartió garaje con Michael Schumacher, donde peleó por un título mundial hasta la última curva de 2008, donde construyó una relación que va más allá de los contratos. Esa lealtad emocional contrasta con la frialdad con la que suele moverse el mercado de fichajes en la Fórmula 1 moderna.

2008, una herida que no cierra

Cada vez que Massa vuelve a hablar de su carrera, 2008 aparece como una sombra inevitable. El brasileño mantiene que perdió aquel campeonato por el escándalo conocido como “Crashgate”, el incidente del Gran Premio de Singapur que condicionó el desarrollo de la temporada y, en su opinión, alteró el desenlace del título.

No se ha quedado en una simple queja pública. Ha emprendido acciones legales contra la FIA, el titular de los derechos comerciales FOM y el antiguo responsable máximo de la Fórmula 1, Bernie Ecclestone. El caso sigue abierto. Massa no ha cambiado su postura: considera que aquel desenlace fue injusto y está decidido a llevar la batalla hasta el final.

En paralelo, cuando mira atrás hacia sus años en Ferrari, lo hace con una mezcla de orgullo y gratitud. Habla de Michael Schumacher como un mentor, alguien que pasó de ser un referente en pista a convertirse “como de la familia”. Compartir box con un siete veces campeón del mundo no solo moldeó al piloto, también al competidor que, hoy, sigue reclamando lo que siente que le pertenece.

Dos décadas después de su primera victoria, Felipe Massa pasea por Estambul como un campeón sin corona, pero con un título que nadie puede discutirle: el del hombre que convirtió Istanbul Park en su territorio. Ahora, con el Gran Premio listo para renacer en 2027 y una nueva generación dispuesta a desafiar sus registros, la gran incógnita es otra: ¿quién será el próximo en ganarse, en la pista, el derecho a discutirle el trono del “Rey de Estambul”?