Everton busca jugadores libres tras ventana de fichajes frustrante
David Moyes no intentó maquillarlo. La ventana de fichajes terminó dejando más salidas que soluciones y Everton, a las puertas de enfrentarse a Manchester United el domingo, se ve obligado a mirar donde quedan oportunidades: el mercado de jugadores libres.
Las marchas tardías de Iliman Ndiaye, Beto, Tim Iroegbunam, Adam Aznou y Nathan Patterson han dejado el plantel cojo en varias zonas. Demasiadas, para un equipo que pretende mirar hacia la parte alta de la tabla.
Hoy, el problema es evidente: solo hay una opción senior por banda en los laterales y un único delantero centro de referencia. Es una estructura demasiado frágil para una temporada larga, exigente y sin red de seguridad.
Moyes, sin rodeos: “Estamos mirando el mercado de agentes libres”
En la rueda de prensa previa al duelo ante Manchester United, Moyes fue claro sobre el siguiente paso del club:
“Estamos mirando el mercado de los agentes libres. Estoy intentando conseguir un equipo que esté en la parte alta y compita. Quiero que los jugadores crean que estamos avanzando; para mí, eso es realmente importante”.
El mensaje es ambicioso, pero también realista. El mercado ya está cerrado, las grandes operaciones han pasado, y la única vía que queda abierta son los futbolistas sin contrato. Se les puede incorporar en cualquier momento, aunque deberán ser inscritos antes de una fecha límite interna, estimada en torno a una semana después del cierre oficial de la ventana.
El margen es pequeño. El riesgo, alto. Pero la necesidad aprieta.
Un final de mercado que dejó heridas
Moyes no escondió su decepción con cómo terminó el periodo de traspasos. Everton buscó más refuerzos, no llegaron, y la sensación de oportunidad perdida flota en el ambiente.
“Decepcionado por no haber hecho más negocios y decepcionado porque las cosas no salieron como queríamos al final. A veces en el fútbol tienes que convivir con la decepción y seguiremos adelante”, admitió.
La gran historia del último día fue el fichaje frustrado de Folarin Balogun. Una operación que apuntaba a golpe de efecto y que terminó en nada. Moyes quiso cortar cualquier especulación de raíz.
“No fue culpa de nadie”, explicó sobre el caso Balogun. “Pasa mucho en el fútbol. El jugador tuvo un problema en el reconocimiento médico y eso fue todo. No hay otra historia detrás”.
Sin drama, sin buscar culpables. Un revés médico, un fichaje que se cae y un plan deportivo que debe reajustarse sobre la marcha.
Plantilla corta, ambición alta
La paradoja es clara: un entrenador que habla de competir “en la parte alta” con un grupo que se ha quedado corto en puestos clave. Cada lesión, cada sanción, pesa el doble cuando no hay recambios naturales en los laterales ni alternativas suficientes en la punta del ataque.
El mercado de agentes libres rara vez ofrece soluciones perfectas. Suele traer futbolistas con falta de ritmo, con dudas físicas o con trayectorias a la baja. Pero también, de vez en cuando, rescata carreras y tapa agujeros urgentes.
Everton necesita justamente eso: experiencia inmediata, fiabilidad básica, piernas que sostengan al equipo mientras se estabiliza la temporada.
El balón pasará pronto del despacho al césped. El domingo espera Manchester United. Y la pregunta ya no es solo a quién alineará Moyes, sino a quién podrá sumar, contrarreloj, para que este Everton no se quede corto justo cuando dice querer mirar hacia arriba.






