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Esterhuizen brilla en su primer siglo y Sudáfrica arrolla a Namibia

Sudáfrica no tuvo piedad en Windhoek. Apoyada en el primer siglo en One Day International de Connor Esterhuizen, la selección visitante aplastó a Namibia por 157 carreras y se adelantó 2-0 en la serie de tres partidos en el Namibia Cricket Ground.

Un siglo que marca el rumbo

Esterhuizen, como bateador de apertura, marcó el tono del partido desde el inicio. Terminó con 119 carreras y sostuvo la entrada sudafricana mientras el marcador crecía sin freno. No fue un esfuerzo en solitario: junto a Tony de Zorzi, autor de 79 carreras, construyó una asociación de 183 carreras por el segundo wicket que desarmó cualquier plan namibio.

Sudáfrica, enviada a batear, aprovechó cada error del rival y cerró sus 50 overs con un imponente 335-9. Namibia encontró algo de alivio gracias al ritmo de Jack Brassell, que se llevó 4-64 y evitó que el total fuera aún más descomunal, pero el daño ya estaba hecho.

La sensación era clara: el partido se había inclinado temprano. Y la respuesta de Namibia lo confirmó.

Colapso inicial y reacción tardía

La persecución local empezó de la peor manera posible. Los tres primeros bateadores de Namibia se marcharon sin anotar. Cero. Tres veces. El marcador, desnudo de carreras y lleno de presión, se convirtió en una losa imposible de levantar.

Con 32-5 en el over 11, el encuentro rozaba la humillación. Solo entonces apareció la figura del capitán, Gerhard Erasmus, para ofrecer algo de resistencia. Sus 68 carreras no cambiaron el destino del duelo, pero sí evitaron un derrumbe aún más severo y dieron algo de dignidad a la entrada.

El problema para Namibia fue que el ataque sudafricano nunca aflojó.

Jansen y Bosch rematan la faena

Duan Jansen (4-31) y Ethan Bosch (3-27) destrozaron la parte alta del orden local. Controlaron la línea, encontraron ritmo y castigaron cada duda. Entre ambos dejaron la respuesta de Namibia en ruinas antes de que el resto del ataque terminara el trabajo.

La selección anfitriona quedó finalmente eliminada por 178 carreras, con 8.1 overs todavía por jugar. Muy lejos del objetivo. Demasiado lejos para una serie que, en el marcador, ya se ve desequilibrada.

Dominio en la serie y mirada al futuro

El guion se parece al del primer duelo del miércoles, donde Sudáfrica también ganó con holgura, esta vez por 99 carreras bajo el método Duckworth-Lewis-Stern en un choque afectado por la lluvia.

Ahora, con un 2-0 inapelable, el tercer partido del domingo cerrará la primera serie ODI entre estos dos países. No será solo un trámite: Sudáfrica buscará el pleno, Namibia querrá una respuesta antes de que ambos, junto con Zimbabwe, asuman el reto mayor que ya asoma en el horizonte: coorganizar el Mundial del próximo año y demostrar que pueden competir al nivel que ese escenario exige.