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Epic Comeback of Botic van de Zandschulp in US Open

Arthur Gea tuvo el punto. Tuvo la bola que le abría la puerta de la historia. A un solo golpe de convertirse en el primer “lucky loser” en alcanzar los cuartos de final de un Grand Slam. Tres horas después, estaba fuera del US Open, exhausto, incrédulo, con la sensación de haber dejado escapar algo enorme.

El francés de 21 años acarició la gesta en una noche interminable en Flushing Meadows, pero se topó con la resistencia feroz de Botic van de Zandschulp, que sobrevivió a todo y acabó firmando una de las grandes remontadas del torneo: 3-6, 6-7 (0-7), 7-6 (9-7), 7-6 (7-3), 6-4, en 5 horas y 13 minutos, el cuarto partido más largo jamás registrado en el US Open.

Del sueño a la pesadilla en dos tie-breaks

Gea manejó el encuentro durante dos sets y medio. Dominó el primero, se llevó el segundo con un impecable desempate a cero y se encontró con un match point en el tie-break del tercero. Ahí, con la pista inclinada a su favor, le tembló el pulso por primera vez.

No cerró. Van de Zandschulp se agarró al partido como si fuera el último de su carrera, levantó esa bola de partido y se llevó el tercer set en un desempate dramático, 9-7. El guion cambió de golpe.

El francés aún tuvo otra oportunidad de oro: llegó a servir para ganar en el cuarto set. Tampoco entonces encontró la llave. El neerlandés, 70 del mundo, volvió a escaparse del abismo y forzó un nuevo tie-break, que esta vez dominó con autoridad. El choque, ya convertido en una batalla mental, se fue al quinto.

Ahí mandó la experiencia. Van de Zandschulp, con el cuerpo al límite pero la cabeza más clara, gestionó mejor los momentos decisivos y cerró el partido por 6-4, completando lo que él mismo definió como una “loca remontada”, y admitiendo que no tenía “ni idea” de cómo lo había conseguido.

El recorrido inesperado de un “lucky loser”

La historia de Gea en este US Open ya era singular antes de esta noche. Número 87 del mundo, no entró directamente al cuadro principal y tuvo que pasar por la clasificación. Partía como primer cabeza de serie en la previa, pero cayó en la última ronda ante el estadounidense Nishesh Basavareddy. Parecía eliminado.

La puerta se abrió de nuevo en el último momento: la baja por lesión de Casper Ruud, finalista en 2022, le rescató como “lucky loser”. Esta vez sí, el francés aprovechó la segunda vida: derrotó al argentino Juan Manuel Cerundolo, luego al local Zachary Svajda y después a otro estadounidense, Michael Zheng, para plantarse en octavos.

Frente a Van de Zandschulp tuvo en la mano un salto histórico, pero acabó engrosando otra lista: la de los 13 “lucky losers” que se han quedado en cuarta ronda de un Grand Slam. El consuelo llega en forma de cheque: 480.000 dólares de premio, muy lejos de los 66.000 que pensaba embolsarse tras la clasificación.

Van de Zandschulp, en cambio, vuelve a verse entre los ocho mejores de Nueva York y se gana una cita mayor: cuartos de final ante el primer cabeza de serie, Alexander Zverev.

Zverev, a tiempo y sin trasnochar

El alemán, campeón de Roland Garros este año, vivió una noche inusualmente tranquila en la ciudad que nunca duerme. Esta vez sí, terminó antes de medianoche. Derrotó con autoridad al italiano Luciano Darderi, cabeza de serie número 21, por 6-2, 6-2 y 7-6 (7-3), y se metió en sus enésimos cuartos de final de Grand Slam sin necesidad de recurrir a otro maratón nocturno.

Sus tres partidos anteriores en el torneo habían terminado a las 1:55, 2:15 y 1:09 de la madrugada. El propio Zverev bromeó después al encontrarse con algo tan poco habitual en su agenda neoyorquina: sin saber qué hacer con el tiempo libre antes de medianoche, dudando entre volver a entrenar o salir a un bar.

Con su habitual ironía, dejó claro lo que quiere para el duelo ante Van de Zandschulp: volver al turno nocturno del miércoles. Aseguró que, en estas dos semanas, siente casi como si hubiera “alquilado” la pista de 23:00 a 2:00.

Blockx aguanta el dolor y hace historia para Bélgica

La jornada también dejó otra historia de resistencia, esta vez con acento belga. Alexander Blockx, 28º cabeza de serie, estuvo “muy cerca” de retirarse por lesión ante Francisco Cerundolo, pero se negó a abandonar. Con dolor en las costillas desde el inicio, se mantuvo en pista, apretó los dientes y terminó firmando su primer billete a unos cuartos de final de Grand Slam.

Venció al argentino por 6-3, 4-6, 7-5 y 7-5, y se convirtió en el primer tenista belga en alcanzar los cuartos de final del US Open. Todo ello a sus 21 años, y con la sensación de haber jugado contra su propio cuerpo.

Reconoció que sufría especialmente al sacar, que el dolor fue a más durante el partido y que, de haber perdido el tercer set, las opciones de retirada habrían sido muy altas. No lo hizo. “Me alegro de haber seguido jugando”, admitió después.

Si las molestias se lo permiten, el miércoles le espera Karen Khachanov, número 50 del mundo. El ruso también necesitó cinco sets para seguir con vida: 7-5, 4-6, 6-7 (6-8), 6-1 y 6-4 ante el 14º cabeza de serie, Learner Tien, que veía cómo se escapaba la posibilidad de completar una hazaña colectiva: colocar a cuatro estadounidenses en los cuartos de final del US Open por primera vez desde 1995.

De un lado, el “lucky loser” que rozó la epopeya y se marchó con el corazón roto. Del otro, los supervivientes de maratones que siguen avanzando en un cuadro cada vez más exigente. En Nueva York, la línea que separa la gloria del desgarro suele ser tan fina como un punto de partido. Y esta vez volvió a cortarle el paso a Arthur Gea.