logo

Emma Jones asegura el triplete de The Blaze con un golpe final

El destino de una temporada perfecta se decidió en la última bola. Emma Jones, serena mientras todo a su alrededor ardía de tensión, cerró el círculo del año soñado de The Blaze con un golpe al límite que silenció el Utilita Bowl y dejó a Hampshire otra vez con las manos vacías.

The Blaze necesitaba dos carreras de la última entrega de Daisy Gibb para conquistar la One-Day Cup y completar un triplete histórico, tras haber levantado ya el T20 Blast y la County Cup. Una bola. Dos carreras. Final en casa para Hampshire. Escenario de vértigo.

Jones no pestañeó. Se acomodó, leyó la longitud y tiró de muñeca: el tirón al límite desató la celebración y certificó una de esas tardes que se recuerdan durante años.

De paseo… hasta que llegaron las spinners

Durante buena parte de la persecución de 252, The Blaze pareció tener el trofeo bajo control. Tammy Beaumont marcó el tono con una entrada de 74, llena de autoridad, marcando el ritmo del chase con esa mezcla de calma y agresión que la caracteriza. A su lado, Georgia Elwiss aportó 64, tejiendo una asociación que dio la sensación de desactivar pronto el plan de Hampshire.

El tablero, el ritmo de anotación y la seguridad en el crease dibujaban un guion cómodo para las visitantes. El público local empezaba a inquietarse. El partido se les escapaba.

Entonces entraron en escena las spinners.

Amanda-Jade Wellington cambió el aire del encuentro. Sus 3-36 no fueron solo cifras; fueron un golpe directo al nervio de The Blaze. Cada wicket suyo encendía a Hampshire, cada giro encontraba dudas donde antes había confianza. Bex Tyson acompañó con 2-46, apretando aún más la soga.

En un abrir y cerrar de ojos, cuatro wickets cayeron por apenas 29 carreras. De paseo, The Blaze pasó a verse atrapado en un final de alto riesgo: 30 por conseguir en los últimos tres overs. El Utilita Bowl rugía. Hampshire olía la remontada.

Jones, hielo en las venas

Cuando el partido empezó a encogerse, Jones se agrandó. Entró con el marcador enredado y una final tambaleándose, pero su respuesta fue una entrada que mezcló frialdad y determinación: 34* de 25 bolas, cada golpe cargado de intención.

No hubo alardes gratuitos. Hubo selección de tiro, lectura del campo y una gestión del riesgo digna de una veterana. Cada vez que el run rate amenazaba con dispararse, Jones encontraba una brecha, un ángulo, una forma de mantener a The Blaze en la pelea.

Hasta que todo desembocó en esa última bola. Dos por conseguir. Título en juego. Hampshire, de nuevo, a un suspiro de la gloria en su propio feudo.

El tirón al límite no solo decidió un partido. Cerró una temporada dominante de The Blaze y, al mismo tiempo, abrió una herida conocida para Hampshire.

Otra final amarga para Hampshire

El golpe de Jones tuvo un eco más profundo en el Utilita Bowl. Por segundo año consecutivo, Hampshire vio cómo una final de la One-Day Cup se le escapaba en casa. En 2025, el verdugo fue Lancashire. Esta vez, el castigo llegó vestido de rojo y fuego con The Blaze.

La escena final lo resumió todo: jugadoras de Hampshire derrumbadas en el campo, la grada local en silencio, y al otro lado, un grupo que celebraba no solo un título, sino un triplete que las coloca en un escalón aparte.

The Blaze ya tenía el T20 Blast. Ya tenía la County Cup. Ahora, con la One-Day Cup decidida en la última bola, su temporada queda grabada como una de las más imponentes de los últimos años.

Y todo porque, cuando el mundo se encogió a una sola bola, Emma Jones eligió el límite en lugar del miedo.