Djed Spence se prepara para debutar con Inter tras el parón
Djed Spence, listo para encender el carril de Inter tras el parón
En el silencio de Appiano Gentile, mientras muchos titulares vuelan con sus selecciones, Djed Spence afila por fin su momento. El lateral inglés, fichaje de peso de Inter este verano, se prepara para su esperado debut en Serie A tras un arranque de curso marcado por el cansancio acumulado y el trabajo en la sombra.
Inter invirtió 35 millones de euros para sacarlo de Tottenham y entregarle una banda del Giuseppe Meazza. No es una apuesta menor. A sus 26 años, Spence llega en plena madurez futbolística, con una Copa del Mundo exigente a la espalda y la etiqueta de refuerzo estratégico para el proyecto de Cristian Chivu.
Ese mismo Mundial con Inglaterra, que le dio escaparate global, le pasó factura en lo físico. Desde su aterrizaje en Milán, el defensor ha trabajado al margen del grupo, con un plan específico para recuperar ritmo y frescura tras una temporada al límite. Nada de prisas. Inter sabía lo que compraba y ha preferido construirle una base sólida antes de exponerlo al vértigo del calendario italiano.
Las imágenes del verano lo recuerdan aún con la camiseta de Inglaterra, en una semifinal mundialista ante Argentina, metido en duelos directos, ganando metros, celebrando cada recuperación como un gol. Ese mismo jugador, hoy, pule detalles en sesiones individuales mientras el cuerpo técnico controla cada carga.
Según informa la Gazzetta, el plan entra ahora en su fase final. Spence seguirá entrenándose en solitario esta semana, pero la previsión es que se reincorpore al grupo la próxima. Chivu ha concedido siete días libres a toda la plantilla, una pausa calculada antes de que los que no están con sus selecciones retomen el trabajo colectivo el lunes.
Ahí es donde el inglés deberá empezar a ganar su sitio. A puerta cerrada, sin focos, pero con un objetivo claro: estar disponible para el primer partido tras el parón de selecciones.
La fecha ya está marcada en rojo: 10 de octubre, San Siro, Inter–Parma. Ese día, salvo contratiempo de última hora, Spence estará por fin a disposición del entrenador. No hay garantías de titularidad, ni falta que hace. Lo relevante es que el fichaje de 35 millones entra en la ecuación competitiva.
Para Inter, supone sumar una pieza más a una plantilla que aspira a pelearlo todo. Para Spence, es el inicio real de su aventura italiana. El Giuseppe Meazza ya lo ha visto de cerca en el banquillo, en aquella noche de agosto ante Monza. Le falta lo esencial: sentir el rugido del estadio con el balón en los pies.
El parón internacional le ha regalado algo más valioso que cualquier titular: tiempo. Ahora le toca demostrar si ese tiempo ha sido una simple espera… o la antesala de un nuevo protagonista en la banda nerazzurra.






