logo

Devin Booker lanza zapatillas inspiradas en su Impala clásico

El retrovisor de Devin Booker ya tiene zapatillas propias

La imagen lo cuenta todo: unas zapatillas colgando del retrovisor de un Impala descapotable bronce de 1959, como si fueran unos dados peludos… pero que se revalorizan con el tiempo. Ese Impala pertenece a Devin Booker, escolta de Phoenix Suns, y desde hoy es algo más que un coche de colección: es el briefing literal de una zapatilla.

Nike y Booker han lanzado las Book 2, una colección de cuatro modelos en la que cada colorway se inspira en un Impala clásico concreto de la colección personal del jugador: 1958, 1959, 1962 y 1963. El primer lanzamiento, apodado “Pretty Penny”, toma su paleta cromática directamente del descapotable del 59 que, según Chevrolet, fue el coche que encendió la obsesión de Booker por los clásicos. Es la secuela de las Book 1 del año pasado, que ya tiraban de los tonos de sus Chevy Blazers antiguos.

Una maqueta a escala… que se lleva puesta

No es un emblema de capó pegado sobre una silueta genérica. Según Chevrolet, cada diseño de la línea Book 2 replica el color exacto de la pintura del coche original e incorpora guiños minuciosos: las partes superiores de la lengüeta recuerdan la forma del adorno del capó del Impala correspondiente, y el año del modelo va bordado en la propia zapatilla.

El ejercicio se aleja del patrón habitual de la zapatilla de jugador, que suele quedarse en colores del equipo, un número de dorsal o una bandera local y poco más. Aquí se ha vaciado el garaje de Booker y se ha trasladado, pieza a pieza, a la horma. Pintura real de coches reales que duermen en la cochera de un solo tipo.

El resto de la colección empuja en la misma dirección. Una camiseta “Heartbeat of America” recupera el eslogan de las campañas de Chevrolet de los años 80 y 90, y la caja de las zapatillas imita el embalaje de Accesorios de mediados de siglo de la marca: cartón kraft, tipografía sobredimensionada y esa combinación de turquesa y naranja que Chevrolet usaba décadas antes de que alguien hablara de “marketing de herencia”.

Comprar un par es parte del espectáculo

Nike no se limitó a subir el modelo a una web y ya está. “Pretty Penny” tuvo un estreno anticipado en Detroit el 15 de agosto durante la Woodward Dream Cruise, colocado delante de un público que ya vive pendiente de los Impala antiguos. Quien quisiera optar a un par tenía que registrarse el 14 de agosto a través de SNKRS Pass y recoger las unidades ganadoras en persona en Burn Rubber, en Royal Oak (Michigan). Un lanzamiento exclusivo por región, fórmula habitual en los drops más codiciados de Nike y, al mismo tiempo, una máquina de generar ruido antes de la salida global.

Esa salida mundial llega hoy, 26 de agosto. Las otras tres combinaciones de color, inspiradas en los Impala del 58, 62 y 63, están programadas para diciembre.

El escenario elegido no es menor. La Woodward Dream Cruise es un desfile de un solo día a lo largo de unos 16 kilómetros de Woodward Avenue que reúne cerca de 40.000 coches clásicos y a una marea de aficionados de toda Norteamérica. El Impala de Booker fue uno más en esa caravana de chapa, cromo y nostalgia.

Un garaje como mejor contrato de patrocinio

La mayoría de colaboraciones entre atletas y marcas de zapatillas se quedan en la superficie: un número de camiseta, una ciudad de origen, un color favorito. Este proyecto se construye literalmente con la propiedad privada del jugador, y eso lo convierte en algo distinto a un simple logo estampado.

Booker ha explicado que la idea une sus raíces en Michigan con su afición por coleccionar coches, y que su pasión por Chevy es lo que hace especial el proyecto. Para Chevrolet, la jugada ofrece algo igual de valioso: una forma relativamente barata de mantener vivo, culturalmente, un nombre ya descatalogado ante una generación mucho más joven que aquella que compró Impalas nuevos en el concesionario.

El formato, además, es fácilmente reutilizable. Book 1 tiró de los Blazers de Booker. Book 2 explota sus Impalas. Nada impide que unas futuras Book 3 se inspiren en lo que aparque después en su garaje. Si Chevrolet quiere contenido constante a partir de los coches de un solo jugador, esta vía ofrece más recorrido y menos coste que un anuncio único en la Super Bowl.

Perseguir las zapatillas o perseguir el coche

Quien vaya detrás de unas “Pretty Penny” tiene ahora mismo una ventana clara: el lanzamiento global de hoy, con tres colorways más en el horizonte de diciembre. Para los que, a partir de la zapatilla, se hayan lanzado a buscar un Impala real de 1958 a 1964, la letra pequeña está en la carrocería y la pintura antes de firmar ningún cheque.

El garaje de las estrellas del deporte lleva tiempo marcando tendencia en el mundo del motor. El Impala convertido en barco de Shaquille O’Neal o el Impala personalizado de 1959 ligado a un videoclip de Nipsey Hussle confirman el peso cultural de este modelo lejos de cualquier concesionario. El reciente Maybach de seis cifras de LeBron James recuerda otra cosa: cuando un atleta compra un coche, muchas veces el coche se convierte en la historia.

Que parte de la historia del automóvil sobreviva dentro de una caja de zapatillas puede sonar extraño. Pero es eso o dejar que un nombre como Impala desaparezca, en silencio, del vocabulario de una nueva generación.