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Despedida de Rajeev Ram y final del US Open

El último punto cayó del lado alemán y, con él, se cerró una era. Kevin Krawietz y Tim Puetz derrotaron a Joe Salisbury y Rajeev Ram por 6-3, 6-4 y se metieron en la final del dobles masculino del US Open, pero el resultado contó solo la mitad de la historia. La otra mitad estaba en los ojos de Ram, en el apretón de manos en la red y en la sensación clara de que se bajaba el telón de una de las grandes parejas de este siglo.

Fue el último partido de la carrera de Rajeev Ram y el golpe que impidió a Salisbury alcanzar su quinta final en Flushing Meadows en seis años. Entre 2021 y 2023, Ram y Salisbury hicieron algo que nadie más había logrado: ganar el US Open tres años seguidos. Tres títulos consecutivos en Nueva York, cuatro Grand Slams juntos, una sociedad que se marcha dejando un listón altísimo y un legado innegociable.

Louis Armstrong, el escenario perfecto

No fue en Arthur Ashe, no había trofeo en juego, pero para Ram el escenario no podía ser mejor. Su despedida llegó en Louis Armstrong, una pista que ha sido casi una extensión de su carrera en este torneo. Allí vivió algunas de sus batallas más intensas, allí se cerró el círculo.

“Honestamente, no podría ser mejor”, dijo Ram tras su último encuentro. Recordó las finales, los títulos, los grandes escenarios, pero volvió siempre al mismo punto: este torneo, esta pista, este compañero. Louis Armstrong como escenario, Joe Salisbury como constante. Hasta el póster oficial del torneo, repleto de imágenes del británico, parecía subrayar esa idea de que la historia de Ram en el US Open no se entiende sin él.

La derrota ante Krawietz y Puetz, contundente en el marcador, tuvo sabor a homenaje más que a fracaso. La pareja británico-estadounidense se marcha sin pelear por otro título, pero con una trayectoria que ya está escrita entre las más exitosas del dobles moderno.

Skupski y Harrison, la nueva ola

Mientras una dupla histórica se despide, otra intenta consolidarse a toda velocidad. Neal Skupski y Lloyd Harrison, el dúo británico-estadounidense que ha irrumpido esta temporada, jugará la final del US Open ante Krawietz y Puetz el sábado 12 de septiembre.

Skupski y Harrison están todavía en su primer año juntos, pero se comportan como si llevaran una década compartiendo lado de la red. En apenas su segundo torneo como pareja levantaron el título del Australian Open, un golpe de autoridad inmediato que los colocó en el mapa de las grandes parejas del circuito.

Ahora buscan su segundo Grand Slam en la misma temporada y en un escenario mayor. Nueva York no perdona, pero también premia a quienes se atreven a acelerar los tiempos. Skupski y Harrison lo han hecho desde el primer día.

El reto alemán: experiencia sin corona ‘major’

Del otro lado de la red, Krawietz y Puetz llegan con un currículum pesado, pero con una cuenta pendiente. Son los campeones de las ATP Finals 2024, una pareja asentada, con rodaje, química y resultados. Sin embargo, todavía les falta lo que separa a los muy buenos de los inolvidables: un título de Grand Slam juntos.

Ya saben lo que es rozarlo. Alcanzaron la final del US Open en 2024, pero cayeron ante Max Purcell y Jordan Thompson. Esa herida sigue abierta. El regreso a la final en Flushing Meadows no es casualidad: es la confirmación de un proyecto sólido que se niega a quedarse a medio camino.

Hay un dato que añade picante: será el segundo enfrentamiento entre Skupski/Harrison y Krawietz/Puetz. El primero cayó del lado alemán, en Adelaide, por 6-3, 2-6, 10-5. Aquella vez, el super tie-break decidió. Ahora el escenario es más grande, la presión más densa y el botín incomparable.

Una final que mide épocas

La final del dobles masculino del US Open enfrenta estilos, momentos de carrera y necesidades distintas. Skupski y Harrison persiguen la confirmación definitiva de una alianza explosiva. Krawietz y Puetz buscan, por fin, el sello de campeón de Grand Slam que su trayectoria reclama desde hace tiempo.

Mientras tanto, la sombra elegante de Rajeev Ram y Joe Salisbury sobrevuela el torneo. Su racha de tres títulos consecutivos entre 2021 y 2023 sigue ahí, como una referencia, como una vara de medir. La nueva final no solo coronará campeones; también empezará a responder una pregunta inevitable: quién tomará realmente el lugar de la pareja que dominó Nueva York durante tres años seguidos.