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Daniil Medvedev y el insólito let por dos pájaros en la red

Daniil Medvedev vuelve a arder: punto repetido por dos pájaros en la red

La tarde venía tranquila. Victoria cómoda, rival joven, pista controlada. Hasta que dos pequeños pájaros marrones decidieron aterrizar en la red y encendieron, una vez más, la mecha de Daniil Medvedev.

El ruso, campeón en 2021, se impuso en sets corridos al estadounidense Sebastian Gorzny, pero el resultado quedó en segundo plano durante unos minutos por una decisión arbitral tan insólita como tardía del juez de silla Timo Janzen.

Dos pájaros, un misil de derecha y un let tardío

La escena fue tan surrealista como tensa. En pleno peloteo del segundo set, dos pájaros se posaron tranquilamente sobre la cinta de la red. Nadie detuvo el punto. Ni el juez, ni los jugadores. El juego siguió.

Medvedev cargó la derecha. Un latigazo cruzado, de esos que suelen cerrar puntos. Gorzny no pudo devolverla. Uno de los pájaros salió volando justo cuando la pelota pasó muy cerca. Solo entonces llegó la decisión: let y punto a repetir.

El ruso explotó.

“Esta es una de las decisiones más ridículas que he visto en mi vida… es muy malo”, protestó desde el fondo de la pista, visiblemente incrédulo por el timing del juez.

Sam Querrey, en los comentarios, no escondió su sorpresa. Se preguntó por qué no se cantó el let en el momento en que los pájaros se posaron sobre la red, y no después de que Medvedev hubiera ganado el punto con un golpe ganador. “Nunca había visto algo así en mi vida”, admitió, subrayando lo extraño de la situación.

La sensación era clara: si había que repetir el punto, tenía que ser desde el principio, no cuando el ganador ya estaba en el bolsillo.

“Top cinco” en el caos de su carrera

Al término del partido, la jugada fue inevitablemente tema central de la entrevista en pista. Medvedev, que acumula ya un historial notable de episodios caóticos, colocó este incidente en un lugar privilegiado de su colección.

“Definitivamente estaría en el top cinco”, reconoció.

Lo que más le irritó no fue tanto el let en sí, sino el momento en el que se tomó la decisión: “Cuando ellos (los pájaros) entraron, pensé: ‘OK, el árbitro va a parar el punto’, y lo dejó seguir, como: ‘OK, juguemos’. Y en el momento en que pego el winner, empieza: ‘¡Stop! ¡Stop! ¡Stop!’”.

La secuencia lo dice todo. Medvedev vio venir el problema, esperó la intervención del juez y, cuando no llegó, jugó el punto como si nada. Solo cuando ya había resuelto, le quitaron el botín.

Armstrong, el escenario perfecto para el drama

No es casualidad que todo esto ocurriera en un escenario donde Medvedev ya ha dejado huella, y no siempre por su tenis.

El año pasado perdió en primera ronda en la pista Louis Armstrong, en un partido marcado por otro encontronazo con el juez de silla. En aquella ocasión, el árbitro permitió a Benjamin Bonzi repetir el segundo saque porque un fotógrafo entró en la pista antes de tiempo. El ruso montó en cólera, la discusión se alargó más de seis minutos y el partido se rompió emocionalmente.

Y la historia en esa misma pista viene de antes. En 2019, sus gestos hacia el público y una entrevista postpartido en la que prácticamente animó a los aficionados a seguir abucheándole le costaron una multa de 9.000 dólares. Armstrong se ha convertido, a su manera, en el escenario recurrente de su versión más volcánica.

Un enfado fugaz, un mensaje claro

Esta vez, sin embargo, la tormenta duró poco. Medvedev protestó con dureza, dejó clara su postura, pero no se perdió en el drama. Ganó el partido en tres sets, cerró el trámite y, ya en frío, bajó el tono.

“Está bien”, zanjó. “Pasa”.

La frase resume a la perfección a este Medvedev maduro: sigue siendo imprevisible, sigue siendo volcánico, pero sabe cuándo soltar la rabia y cuándo soltar el tema.

En un torneo donde cada punto cuenta y cada gesto se amplifica, el ruso vuelve a dejar una imagen imposible de olvidar: dos pájaros en la red, un misil de derecha y un campeón que, entre el caos y la risa, sigue avanzando.