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Dane Sweeny sorprende en el US Open y asegura 402.000 dólares

Dane Sweeny firma el gran golpe de su vida y sacude el US Open. El australiano de 25 años, número 123 del mundo, derribó al 13º cabeza de serie, Lorenzo Musetti, en un triunfo que cambia carreras y también cuentas bancarias: con su pase a la tercera ronda asegura un premio de 402.000 dólares, más del doble de todo lo que había ganado en la temporada.

No hace tanto, Sweeny había dejado el tenis. Cansado de pelear sin resultados, se tomó dos meses lejos del circuito. Parecía una despedida silenciosa. Hoy, en cambio, habla desde la pista central con la voz entrecortada, casi sin creer lo que acaba de conseguir.

“Tennis puede cambiar con el giro de una moneda, solo hay que seguir perseverando, y eso fue lo que hice”, explicó. “No estaba obteniendo resultados durante mucho tiempo, pero por la ley de probabilidad sabía que iba a girar a mi favor si seguía. Y seguí. Ahora estoy aquí. La mejor decisión de mi vida fue volver después de esos dos meses”.

El contexto hace todavía más grande el triunfo. Sweeny, originario de Penrith, había amasado poco más de un millón de dólares en premios en toda su carrera. Hoy, solo por alcanzar la tercera ronda, se asegura 402.000. Un salto brutal para un jugador que hace nada dudaba de si tenía sentido seguir.

En la entrevista a pie de pista apenas encontraba las palabras. “No sé, estoy tan agradecido de poder competir en Grand Slams, pongo mucho trabajo”, dijo, mirando a la grada. “Tennis es una montaña rusa, estoy increíblemente agradecido de jugar delante de este público y de poder saborear esta victoria… es increíble”.

Musetti, lastrado físicamente durante tramos del duelo, nunca encontró la manera de frenar la determinación del australiano. Sweeny jugó con la libertad de quien siente que ya ha ganado solo por estar ahí, pero con la dureza competitiva de un veterano. Cada punto importante cayó de su lado, cada momento de duda lo resolvió con convicción.

Mientras la Arthur Ashe celebraba al inesperado héroe, el marcador confirmaba lo que ya se intuía en el ambiente: no era una simple sorpresa de primera semana, sino un posible punto de inflexión en la carrera de un jugador que se negó a rendirse.

La pregunta ahora no es cómo llegó hasta aquí. La verdadera incógnita es hasta dónde puede llegar este nuevo Sweeny, con confianza, bolsillo reforzado y la sensación, por fin, de pertenecer a este escenario.