Dan Hooker: Paddy Pimblett es el próximo retador al título de Justin Gaethje
Dan Hooker no tiene dudas: el siguiente en la cola por el cinturón de peso ligero de UFC se llama Paddy Pimblett. No Arman Tsarukyan. No Mauricio Ruffy. No Charles Oliveira. Pimblett.
El veterano neozelandés lo dejó claro en una entrevista con Submission Radio, convencido de que la compañía empujará de nuevo al carismático peleador de Liverpool hacia Justin Gaethje, ahora como campeón indiscutido de la división.
“Es el campeón, puede hacer lo que le dé la (insulto) gana… Algunos campeones no pueden, pero Justin Gaethje sí… Seguro que van a deslizar a Paddy Pimblett directo a una pelea por el título, probablemente eso es lo que van a hacer”, afirmó Hooker, sin rodeos.
De favorito a derrotado… y de vuelta a la conversación
La historia reciente entre Pimblett y Gaethje ya tiene un primer capítulo. En enero, en el evento principal de UFC 324, el inglés llegó como favorito frente al entonces aspirante al título interino. El guion, sin embargo, se rompió en la jaula.
Gaethje se impuso por decisión unánime, se llevó el cinturón interino y se ganó la cita con el entonces campeón Ilia Topuria. Pimblett, señalado para brillar esa noche, salió con una derrota que dolió tanto por el resultado como por el contexto: era “la” pelea que debía catapultarlo definitivamente.
Gaethje aprovechó ese impulso. En UFC Freedom 250 firmó una actuación sobresaliente ante Topuria y consumó una gran sorpresa para coronarse campeón indiscutido de los pesos ligeros. El cinturón cambió de manos y, con él, el mapa de la categoría.
Pimblett, mientras tanto, necesitaba una reacción inmediata. Y la consiguió. En UFC 329, el británico sometió de forma espectacular a Benoit Saint Denis y se reenganchó de golpe a la conversación por el título. Una victoria, un mensaje: no se ha ido a ninguna parte.
Mérito deportivo contra poder de mercado
Ahí entra en escena la lectura de Hooker. No se trata solo de ránkings ni de méritos acumulados. Se trata de negocio, de nombres que venden, de rostros que la compañía quiere en primera línea. Y Pimblett, hoy, es uno de los mayores activos mediáticos de la división.
Por pura lógica deportiva, el siguiente aspirante al cinturón debería salir del combate de peso ligero que encabeza la cartelera de UFC 331 como coestelar: Arman Tsarukyan contra Mauricio Ruffy. El ganador presentará un caso sólido, joven y en ascenso, para disputar el título en las 155 libras.
Si UFC optara por la vía del mérito puro y duro y no por el impacto comercial, otro nombre aparece con fuerza: Charles Oliveira. El brasileño ha encadenado dos victorias consecutivas y una revancha con Gaethje encajaría sin forzar demasiado el relato competitivo.
Pero la realidad del negocio suele ir por otro carril. UFC ha invertido años en construir la figura de Pimblett, en pulir su personaje, en colocarlo en carteleras grandes y mantenerlo en el foco. Su derrota ante Gaethje en UFC 324 fue un tropiezo importante, sí, aunque no lo suficiente como para sacarlo del plan a largo plazo.
El peso del nombre Paddy Pimblett
Hoy, tras la sumisión sobre Saint Denis, Pimblett vuelve a estar “al volante” de su destino en la división. No por ser el más merecedor desde el punto de vista estrictamente deportivo, sino por el tamaño de su nombre y lo que arrastra.
Los aficionados más puristas torcerán el gesto si se confirma la lectura de Hooker. La fila de contendientes con argumentos deportivos es larga. Pero la compañía ha demostrado una y otra vez que, cuando se trata de elegir entre meritocracia y magnetismo, el imán de las grandes cifras suele ganar.
Gaethje, como recordó Hooker, tiene además el peso específico para pedir lo que quiera. Y si el campeón está abierto a un segundo capítulo con Pimblett, la ecuación se simplifica todavía más.
La pregunta ya no es si Pimblett “merece” la revancha inmediata por el título indiscutido. La pregunta es otra: ¿alguien dentro de UFC va a frenar una pelea que promete ruido, ventas y un relato perfecto de redención frente al hombre que ya lo derrotó?






