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Crystal Palace: Pierre Sage y el desafío del mercado

Pierre Sage aterrizó en el sur de Londres sabiendo perfectamente dónde se metía. No llegó a un club en construcción, sino al heredero de la etapa más exitosa en la historia reciente de Crystal Palace, con Oliver Glasner elevado ya a categoría de referencia y un vestuario marcado por un título de Conference League y un mercado siempre al borde del infarto.

El inicio, sin embargo, ha sido áspero. Dos derrotas seguidas, ante Everton y Manchester City, han enfriado rápido la luna de miel. Y todo ello con ruido de fondo: dudas sobre el futuro de varias piezas clave, un mercado en permanente tensión y la sensación de que el nuevo técnico francés ha tenido que dirigir una obra mientras todavía se movían los andamios.

Un mercado al límite… otra vez

Sage sabía dónde ponía la firma. Crystal Palace se ha acostumbrado a vivir el cierre de mercado como un género propio: operaciones que se alargan, nombres que entran y salen de la lista, decisiones que llegan al límite del reloj. Diez fichajes en los últimos días de las tres últimas ventanas de verano lo explican mejor que cualquier frase.

“Lo sabía y tenía que gestionarlo y adaptarme”, admitió el francés al ser preguntado por esa fama de club de último minuto. Lo hace sin dramatismo, casi con una calma aprendida. Lo importante, insiste, es acabar con el perfil deseado. Y en ese punto se siente razonablemente satisfecho.

La realidad es que, pese a los cantos de sirena, Palace ha logrado retener a dos activos fundamentales: Ismaïla Sarr, pretendido por Liverpool, y Jean-Philippe Mateta, en el radar de Aston Villa. Al mismo tiempo, el club ha incorporado cuatro caras nuevas después de perder a Malick Fofana frente a Sunderland en uno de los episodios más tensos del cierre de mercado.

El vacío de Lacroix y la defensa en construcción

El punto más delicado del verano ha estado atrás. La venta de Maxence Lacroix a Chelsea en julio dejó un hueco evidente, no solo en términos de calidad, también de jerarquía. Sage empujó fuerte por un sustituto de primer nivel. Tenía un nombre claro: Ismaëlo Ganiou, al que conoce de memoria tras convertirlo en pieza clave del Lens que ganó la Coupe de France y terminó segundo en la Ligue 1 la pasada temporada.

Lens, sin embargo, cerró la puerta. Ganiou renovó a principios de agosto y obligó a Palace a mirar a otros lados. El intento por Joel Ordóñez, de Club Brugge, se vino abajo por la lesión en el pie del ecuatoriano. Las gestiones por Chrislain Matsima, de Augsburg, y Raphaël Le Guen, de Brest, tampoco llegaron a buen puerto.

El club reaccionó con la llegada de Axel Disasi y la cesión del joven Honest Ahanor. Refuerzos necesarios, pero la pregunta permanece: ¿se ha reemplazado de verdad el liderazgo de Lacroix en la zaga o solo se ha tapado el agujero?

Fofana se escapa, Osorio llega

En el centro del campo, otro viejo conocido de Sage se les escurrió entre los dedos. Mamadou Sangaré, también de Lens, eligió Brentford. El francés se volcó entonces en un objetivo que le tocaba la fibra: Malick Fofana, al que había tenido en Lyon. Hubo llamadas directas al jugador en el propio día de cierre. Hubo insistencia, presión, promesa de rol protagonista.

No bastó.

“Estoy muy orgulloso y contento con lo que hizo el club”, defendió Sage después. “Luchamos mucho y a veces no puedes hacer más que eso. Al final, el jugador elige”. La frase resume bien el tono del técnico: firme, pero sin incendiar el escenario.

La respuesta del club llegó desde Dinamarca. Crystal Palace cerró a Dario Osorio, delantero chileno de Midtjylland, cedido con obligación de compra el próximo verano por 26 millones de libras. Un desembolso considerable para un jugador que, en principio, se siente más cómodo partiendo desde la derecha. El tiempo dirá si su impacto compensa la frustración por Fofana.

Un ataque cargado y una caja fuerte cerrada

Arriba, el equipo parece bien armado. A Osorio se suman Dwight McNeil y Evann Guessand —este último fuera de la lista para la Europa League— y, sobre todo, la continuidad de Sarr. En la medular, el regreso de Ben Chilwell y el fichaje de Quinten Timber aportan variantes y profundidad. Movimientos que, internamente, han ayudado a calmar parte de las exigencias de Sage.

La otra gran victoria del club no lleva nombre nuevo, sino un “no” rotundo. Adam Wharton se queda. Crystal Palace rechazó ofertas de varios equipos, entre ellos Manchester City y Chelsea, que seguían de cerca al centrocampista. “El club fue fuerte en esta situación y creo que el jugador está completamente alineado con eso”, apuntó el entrenador.

Todo esto con un dato que choca con la narrativa de club comprador: tras romper su récord de traspasos dos veces en enero, con las llegadas de Jørgen Strand Larsen y Brennan Johnson —posteriormente intercambiado por McNeil con Everton—, el verano ha dejado un balance muy distinto. Casi 40 millones de libras de beneficio neto, el segundo más bajo de la liga solo por detrás de Aston Villa. En los últimos cinco años, clubes como Hull y Coventry, desde la Championship, han invertido más que los 90 millones acumulados por Palace.

“No somos un banco”: la filosofía Sage

Ante ese contexto, algunos han querido leer incomodidad en el discurso de Sage. Él lo corta de raíz. No es un técnico que se esconda, pero tampoco uno que busque la coartada permanente del mercado. Para explicarse, recurre a casa.

“No estoy frustrado, no somos un banco”, lanza. Y entonces aparece Belley, su pueblo en el este de Francia, y la brasserie familiar. “Mis padres tenían un restaurante y yo prefería que cada día hubiera muchos clientes, pero no siempre era así y teníamos que lidiar con eso. En el fútbol es lo mismo”.

La metáfora no es decorativa. Es una declaración de principios. Se trabaja con lo que hay. Se exprime el menú disponible. Y se asume que no todos los días se sirve caviar.

Sarr tocado, Mateta fuera y un viaje incómodo a Craven Cottage

El problema inmediato no está en el mercado, sino en la enfermería y en la cabeza de algunos jugadores. Crystal Palace visitará a Fulham sin dos de sus referencias ofensivas. Mateta seguirá fuera unas tres semanas por una lesión muscular que, además, frustró sus opciones de salida este verano. Sarr, con molestias en la ingle, apunta al duelo de la próxima semana ante Ipswich, pero no llega a tiempo para Craven Cottage.

En su caso, no solo se trata del físico. El interés de Liverpool le ha dejado marca. Su entorno llegó a emitir un comunicado criticando el trato recibido por el jugador, prueba de que la situación ha ido más allá de una simple negociación fallida. “Necesita tiempo”, admite Sage. Tiempo para recuperar el cuerpo. Y la cabeza.

Entre la prudencia del técnico, las cuentas apretadas del club y un vestuario que aún asimila el adiós de figuras como Lacroix, el nuevo Crystal Palace de Pierre Sage arranca la temporada con una pregunta clara: ¿bastará el oficio del entrenador para que este menú, con menos ingredientes de lujo de los esperados, vuelva a llenar Selhurst Park?