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Crystal Palace en problemas ante Manchester City

Crystal Palace no ha empezado bien y se nota. La visita a Everton dejó más dudas que certezas: un equipo frágil, sin continuidad y con la sensación constante de que cualquier golpe puede hacer saltar el plan por los aires.

Y, como si no fuera suficiente, sobrevuela otro problema: el mercado. Hay interés de Liverpool en Ismaila Sarr. No es un ruido menor. En un vestuario que ya anda corto de confianza, la última cosa que puede permitirse el club antes del cierre de la ventana es perder a sus mejores futbolistas. Eso sí, incluso en este contexto, el equipo conserva algo de filo arriba. Hay gol en este Palace. Pocas veces, pero lo hay.

City gana, pero no convence del todo

Al otro lado aparece Manchester City, que viene de imponerse a Bournemouth con oficio, más que con brillo. El campeón hizo lo necesario, nada más. El experimento con Marc Guehi en el centro del campo dejó una imagen extraña, casi incómoda, como si el engranaje estuviera mal ajustado. Más de uno se habrá preguntado qué pensaría Mateo Kovacic viendo ese dibujo desde el banquillo o desde casa.

Ahora entra en escena Ayyoub Bouaddi. Talento joven, interesante, con energía para agitar partidos. Pero necesitará tiempo. Tiempo para entender los automatismos, para leer los espacios como exige un equipo que vive al límite del detalle. No llegará y dominará de inmediato; City no funciona así.

Aun con esos matices, la sensación es clara: el equipo de Pep Guardiola sigue teniendo demasiadas armas como para descolgarse. Puede atascarse durante tramos, perder ritmo, equivocarse en alguna elección, pero termina encontrando el camino.

Haaland, deuda pendiente

Hay otro dato que pesa sobre el partido: Erling Haaland no marcó el fin de semana pasado. Para un delantero cualquiera, una anécdota. Para él, casi una rareza. Cuando se queda a cero, la respuesta suele ser contundente. City no vive obsesionado con que marque siempre el mismo, pero sabe que cuando el noruego llega con hambre, la estadística suele inclinar el campo.

Por eso nadie en Palace se hace ilusiones con un encuentro plácido. No será un paseo para City, porque el conjunto londinense, pese a sus problemas, puede morder. Tiene capacidad para golpear en una transición, para aprovechar un despiste, para poner nervioso al campeón si el marcador se mantiene apretado.

La cuestión es cuánto le durará la resistencia.

La previsión es clara: Crystal Palace puede marcar, puede incomodar, puede obligar a City a apretar los dientes. Pero, línea por línea, la diferencia de calidad debería imponerse. El pronóstico apunta a un 1-3. Si el guion se cumple, la pregunta no será qué tan fuerte es este City, sino cuánto tiempo más podrá Palace sostenerse sin perder a los pocos jugadores que todavía marcan la diferencia.