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Crisis en el cricket pakistaní por el caso Imam-ul-Haq

ISLAMABAD — La derrota por 194 carreras ante Inglaterra en el segundo test en Lord’s ha dejado mucho más que un mal resultado para Pakistán. Ha abierto una grieta incómoda: dudas públicas sobre la lesión de un titular, tensión entre seleccionadores y cuerpo técnico y un cambio de mando precipitado antes del último partido de la serie.

En el centro de todo, Imam-ul-Haq.

El opener se lesionó el gemelo izquierdo en el campo durante el primer día en Lord’s y no volvió a participar en el resto del encuentro. No salió a batear en ninguna de las dos entradas de Pakistán. Esa ausencia total, en un test ya de por sí crítico, ha provocado una reacción furiosa dentro del propio sistema.

Aaqib Javed, miembro del comité de selección de cuatro personas de la Pakistan Cricket Board, no se guardó nada en una entrevista con Geo TV emitida el martes por la noche.

“Se llevará a cabo una investigación sobre este asunto”, advirtió. Y luego fue más allá: “¿Cómo es posible que no salgas a batear en ninguna de las dos entradas después de tirarte un músculo? Las lesiones ocurren y hemos visto casos en el pasado en los que jugadores —incluso con yesos— han salido y han hecho el esfuerzo. Esta situación es diferente. Es un asunto de gran preocupación y se tomarán medidas”.

Las palabras de Aaqib no cayeron en saco roto. Se sumaron a las críticas públicas del ex seleccionador jefe Mohammad Wasim, que también cuestionó la gestión de la lesión y el protocolo médico. El mensaje hacia Imam y hacia el staff fue claro: en una serie en Inglaterra, no se perdona ni la percepción de falta de compromiso.

La imagen del cuarto día en Lord’s añadió más leña al fuego. Tras los comentarios de Wasim, Imam apareció en el outfield antes del inicio de la jornada dominical. Cojeaba de forma visible, con el gemelo izquierdo fuertemente vendado, haciendo gestos de bateo en el aire. Demostración de dolor real o intento tardío de acallar críticas: la escena no hizo sino alimentar el debate.

Mientras tanto, en los despachos, la respuesta fue drástica. Imam figura entre los siete jugadores llamados de vuelta desde Inglaterra por la PCB, junto al entrenador de bolos Umar Gul y el seleccionador principal Sarfaraz Ahmed, después de las dos derrotas consecutivas en Headingley y Lord’s. Un golpe de timón en plena gira.

Cambio de timón y choque de visiones

El tercer test, en Birmingham a partir del 9 de septiembre, tendrá un mando técnico distinto. El entrenador de bola blanca Mike Hesson y el entrenador de bolos Ashley Noffke asumirán el control del equipo para el último partido. Es un relevo que llega acompañado de una apuesta fuerte por la renovación.

Los seleccionadores han incluido a cinco jugadores sin debut en test y han llamado a dos openers, Saim Ayub y Abdullah Fazal, que apenas suman 10 tests entre ambos. Un giro hacia lo desconocido en el escenario más exigente.

Ese volantazo no se entiende sin el trasfondo de las tensiones internas. Desde Pakistán han trascendido informes de diferencias serias entre la dirección del equipo en la gira y Aaqib Javed sobre la alineación para el test de Lord’s, hasta el punto de provocar cambios a mitad de la serie.

Aaqib quería una estructura distinta. Presionó al seleccionador principal y al capitán Babar Azam para incluir a un allrounder de ritmo, al lanzador rápido Ubaid Shah y al wicketkeeper-batter Ghazi Ghori, sacrificando a Mohammad Rizwan para el partido en Lord’s. La gestión del tour, sin embargo, solo decidió dejar fuera a Salman Ali Agha, que había capitaneado al equipo en el primer test ante la ausencia por lesión de Babar.

“No podemos seguir esperando”, insistió Aaqib. Explicó que ya había hablado con el capitán y el entrenador tras el primer test: “Les sugerí que incluyeran a Ubaid, que lanza a 140 km/h. Agha fue correctamente descansado, Ghazi Ghori estaba disponible en la gira y debería haber jugado en lugar de Rizwan”.

El mensaje es tan táctico como político. Aaqib reclama velocidad, frescura, meritocracia. Y deja en evidencia una fractura de criterio con quienes manejaban el día a día del vestuario en Inglaterra.

Un vestuario bajo la lupa

El caso Imam-ul-Haq ha terminado por simbolizar algo más profundo: la eterna batalla en el cricket pakistaní entre la cultura del sacrificio absoluto y la sospecha de favoritismos y decisiones poco transparentes.

Cuando un seleccionador de alto rango cuestiona abiertamente la gravedad de una lesión y exige una investigación sobre los protocolos médicos, no solo pone en entredicho a un jugador. Señala al departamento médico, al staff técnico y, en última instancia, a la estructura de mando de la PCB.

El equipo llega al último test de la gira con un nuevo cuerpo técnico, una lista inflada de jugadores sin experiencia en este nivel y la sombra de una investigación interna planeando sobre uno de sus openers más conocidos. Inglaterra, mientras tanto, huele sangre deportiva.

Birmingham no será solo un examen de cricket. Será una prueba de carácter para un grupo que, en apenas dos semanas, ha pasado de discutir una alineación a debatir públicamente si uno de sus bateadores clave debió, o no, salir a la crease cojeando por el equipo.