Corea del Norte regresa a los Juegos Asiáticos de Japón
Los trajes blancos, las corbatas rosas y las banderas al viento marcaron el regreso silencioso pero cargado de simbolismo: la delegación de Corea del Norte empezó a aterrizar este viernes en Japón para disputar los Juegos Asiáticos de Nagoya-Aichi, arropada por una hinchada abiertamente pro-Pyongyang.
Más de un centenar de deportistas norcoreanos competirán en 14 disciplinas en una cita que se inaugura oficialmente el 19 de septiembre, pero que, como es habitual, echa a rodar antes con el fútbol como telonero.
Llegada con mensaje
El equipo masculino de fútbol fue de los primeros en pisar suelo japonés. A mediodía, el vuelo procedente de Beijing tomó tierra en Osaka y, con él, una imagen milimétricamente cuidada: blazers blancos impecables, pantalones azules, camisas azul claro y la bandera norcoreana bien visible en el pecho. Corbata rosa, gesto serio, protocolo férreo.
Al otro lado de la puerta de llegadas, un recibimiento que rompía cualquier sensación de frialdad. Un nutrido grupo de simpatizantes agitó banderas, entonó cánticos y convirtió el pasillo del aeropuerto en una pequeña grada improvisada. Hubo ramos de flores para los jugadores, sonrisas contenidas y saludos desde las ventanillas del autobús, con choques de manos rápidos con quienes se acercaban a despedirles.
La selección femenina, con un historial de éxitos llamativo a nivel juvenil en el fútbol internacional, tenía previsto llegar ya entrada la tarde, completando así la presencia de los dos combinados que concentrarán gran parte del foco futbolístico sobre Corea del Norte.
Vuelta al gran escaparate
El regreso norcoreano al gran escenario deportivo internacional se ha producido a trompicones. Durante la pandemia, el país cerró la puerta a las competiciones fuera de sus fronteras. Después retomó el pulso en los Juegos Asiáticos de China en 2023 y también se dejó ver en los Juegos Olímpicos de París, pasos significativos para una delegación que durante años desapareció del mapa deportivo.
Ahora, el balón vuelve a ser su carta de presentación en Japón. El equipo masculino abrirá su campaña en fútbol el 16 de septiembre ante China, un duelo con sabor a clásico continental en plena fase de grupos. El conjunto femenino arrancará el lunes frente a Bangladesh y comparte grupo con un rival que añade una carga especial al calendario: Corea del Sur, a la que se enfrentará el 21 de septiembre, partido marcado en rojo por todo lo que trasciende al césped.
Excepción en un país sin relaciones
La presencia de la delegación norcoreana en Japón no es un detalle menor. Tokio mantiene vetada la entrada de ciudadanos de Corea del Norte como parte de las sanciones por sus programas nucleares y de desarrollo de misiles. No hay relaciones diplomáticas entre ambos países. Sin embargo, el deporte abre una rendija: se permiten excepciones para atletas que compiten en eventos oficiales como estos Juegos Asiáticos.
Esa rendija la aprovechan también los grupos pro-Pyongyang asentados en Japón. Una organización afín en Tokio ha llamado abiertamente a los residentes de origen coreano a llenar las gradas y a empujar a los equipos norcoreanos como si jugaran en casa.
Un vídeo difundido por Choson Sinbo, publicación pro-norcoreana con sede en Japón, refuerza esa campaña. En las imágenes, estudiantes de Korea University, sonrientes y didácticos, enseñan cómo animar a las selecciones: cánticos, coreografías, consignas y una consigna final clara, casi una instrucción de vestuario para la grada: acudir a los estadios vestidos de rojo, el color de Corea del Norte.
En un país que oficialmente cierra la puerta a los ciudadanos norcoreanos, el fútbol y los Juegos Asiáticos ofrecerán una escena singular: banderas rojas, canciones en coreano y un equipo que, entre sanciones, política y aislamiento, vuelve a encontrar en el césped su altavoz más poderoso.






