Coco Gauff supera a Andreeva y se enfrenta a Rybakina en semifinales
Coco Gauff estuvo a dos puntos de despedirse del US Open. Terminó marchándose a vestuarios con el puño cerrado y una semifinal más en el bolsillo. Una noche que empezó como pesadilla y acabó convertida en una de esas victorias que definen carácter.
La campeona de 2023 necesitó tres sets y una enorme dosis de resistencia mental para doblegar a la campeona de Roland Garros, Mirra Andreeva, por 2-6, 7-6(7), 6-2, salvando dos puntos de partido y desatando el delirio en la Arthur Ashe.
Un arranque para olvidar
Gauff salió a pista desajustada, sin tacto ni confianza. Su servicio se desmoronó, la derecha se le fue de las manos y Andreeva, fría y precisa, olió sangre desde el primer intercambio.
El primer set duró apenas 26 minutos. Tres golpes ganadores, 14 errores no forzados. Casi todo lo que podía ir mal, fue mal. Andreeva se limitó a castigar las dudas de la estadounidense, a encontrar ángulos y a jugar con una serenidad impropia de su edad.
La grada, incrédula, miraba al marcador: la defensora del título estaba siendo barrida.
El baño de realidad… y el de vestuario
Gauff necesitaba un freno de mano. Lo encontró en el único lugar donde se puede pensar en silencio en plena tormenta: el baño.
“Solo tenía que resetear”, explicó después. Salió del vestuario con otro lenguaje corporal. Más piernas, más voz, más intención. Dejó de regalar puntos, alargó los intercambios, obligó a Andreeva a golpear una bola más. No fue una transformación mágica de su tenis, fue una decisión: competir.
El segundo set se volvió denso, nervioso, con las dos jugadoras alternando rachas de acierto y fallos groseros. El servicio, de ambos lados, se convirtió en una ruleta rusa. El nivel subía y bajaba, pero la tensión subía siempre.
La manga desembocó en un ‘tie-break’ cargado de electricidad.
Dos puntos de partido, una raqueta volando
En el desempate, Andreeva se vio a un suspiro de la mayor victoria de su carrera. Tuvo dos puntos de partido. Dos oportunidades claras para cerrar la puerta en la cara de la campeona vigente.
No lo hizo.
Gauff, empujada por el público, se aferró a cada punto, a cada resto, hasta darle la vuelta al marcador. Cada error de Andreeva pesaba el doble, cada acierto de la estadounidense sonaba como un rugido.
Cuando el ‘tie-break’ se le escapó de las manos, algo se quebró en la rusa. En un gesto de frustración, lanzó la raqueta hacia su silla. El problema fue el rebote: el marco salió despedido hacia un cámara, que tuvo que apartarse para evitar el impacto. La escena rozó el límite del reglamento y dejó claro el estado emocional de la joven quinta cabeza de serie.
El set perdido no solo cambió el marcador. Cambió el partido.
El corazón de Gauff y el derrumbe de Andreeva
Con el segundo parcial en el bolsillo, Gauff olió la oportunidad. La tercera manga ya fue otra historia. La estadounidense jugó más suelta, encontró por fin su derecha y ajustó el servicio lo suficiente para mandar en los intercambios.
Andreeva, en cambio, perdió filo. Sus golpes ya no salían con la misma convicción, sus piernas ya no respondían igual. La presión de haber tenido el duelo en la mano pesó como una losa.
Gauff se adueñó del ritmo, abrió huecos, atacó segundos saques y fue estirando la diferencia hasta el 6-2 final. No fue una exhibición de tenis perfecto, sí un ejemplo de supervivencia competitiva.
Marion Bartoli lo resumió con precisión en Sky Sports Tennis: fue “puro corazón”, una de esas victorias en las que “no importa el nivel, solo encontrar la manera”. Para la campeona francesa de Wimbledon, Coco Gauff es “una de las pocas jugadoras en el mundo capaz de ganar un partido así”.
Tim Henman, también en Sky Sports Tennis, subrayó la otra cara del duelo: dos jugadoras de enorme talento atrapadas por los nervios, con la velocidad de bola cayendo y los errores acumulándose. “Esa es la belleza del tenis”, apuntó. Para Andreeva, añadió, será “una derrota muy difícil de digerir”, pero también una lección enorme tras haber tenido puntos de partido.
Inspiración estadounidense y una semifinal de altura
Gauff reconoció que en el descanso tras el primer set pensó en Frances Tiafoe y en la remontada que había firmado la víspera. Un guiño al espíritu de lucha local y a esa conexión especial con el público de Nueva York.
“Queríamos hacerlo bien delante de esta afición”, dijo. Su objetivo, explicó, era salir de la pista “sin arrepentimientos”, sin saber qué resultado llegaría, pero dejando todo en la pista. La grada respondió. Y ella también.
El premio es mayúsculo: una semifinal contra la nueva número 1 del mundo, Elena Rybakina.
Rybakina se corona número 1 y se cita con Gauff
Horas antes del drama de Gauff, Elena Rybakina había firmado su propio hito. La kazaja, campeona del Australian Open, derrotó a Qinwen Zheng por 3-6, 6-1, 6-4 y se aseguró el número 1 del ranking por primera vez en su carrera.
Desbancará a Aryna Sabalenka el lunes, poniendo fin a un reinado de 99 semanas. Lo hará pase lo que pase en el resto del torneo, incluso si la bielorrusa levanta un tercer título consecutivo.
Rybakina no tuvo un inicio brillante. Cedió el primer set, cargado de errores y negatividad, como ella misma admitió. Pero cambió el chip, elevó su agresividad desde el fondo y dominó con autoridad el segundo parcial.
En el tercero, el partido se jugó en los detalles. Zheng llegó con casi 12 horas acumuladas en pista entre la fase previa y el cuadro principal, y el desgaste empezó a pasar factura. Rybakina olió el cansancio, aceleró cuando tocaba y cerró el duelo con la frialdad de las grandes.
“Es solo un número ahora mismo, estoy solo en semifinales y el objetivo es ganar cada torneo que juego”, avisó después. Sabe lo que ha logrado, pero también que el gran examen aún no ha terminado. “Necesito centrarme en mi juego y disfrutar mañana”.
Henman destacó cómo, tras un inicio flojo, la kazaja “respondió de forma impresionante” en los dos últimos sets, más agresiva desde el fondo y mostrando “su clase” cuando el tercer set se apretó.
Zheng, por su parte, vio frenada una trayectoria de cuento en Nueva York, al estilo de Emma Raducanu: desde la previa hasta los cuartos, tras regresar de una operación de codo que la había hundido hasta el puesto 121. Su derrota no borra la sensación de que vuelve a llamar con fuerza a la puerta del top 50.
Una semifinal con aroma a final anticipada
Ahora, el cuadro ofrece un choque de estilos y personalidades: la energía eléctrica de Gauff, arropada por el público estadounidense, frente a la serenidad imperturbable de Rybakina, recién coronada número 1.
Una llega después de salvar dos puntos de partido y ganar desde el corazón. La otra, tras confirmar que su tenis ya no solo intimida, también manda en la clasificación.
En Flushing Meadows, el escenario está listo. ¿Será la noche de la nueva reina del ranking o la del corazón indomable que se niega a soltar su corona en Nueva York?






