logo

China pierde a su estrella del baloncesto femenino por un pasaporte extraviado

La selección femenina de baloncesto de China pierde a una de sus referentes por un motivo tan insólito como devastador: un pasaporte extraviado en el correo.

La jugadora, que ha construido en los últimos años una relación sólida con la Chinese Basketball Association y con el combinado nacional, explicó que el documento sigue sin aparecer pese a varios intentos por recuperarlo. Sin pasaporte, su regreso con la camiseta de China queda truncado.

“En los últimos años he mantenido una gran relación con la Chinese Basketball Association y con la selección nacional. Siempre han sido una fuente importante de apoyo durante mi carrera en el extranjero”, señaló, subrayando el vínculo emocional con el equipo y con la federación.

Para ella, vestir los colores de China no era un trámite más, sino un privilegio: “La selección siempre me ha hecho sentir valorada y querida, y siempre ha sido un enorme honor representar a China. Estaba increíblemente ilusionada y deseando unirme de nuevo al equipo nacional”.

Esa ilusión se estrelló contra un detalle burocrático que se convirtió en obstáculo insalvable. El pasaporte se perdió en el correo y, pese a la carrera contrarreloj, nunca apareció. “Durante todo este tiempo hemos trabajado duro juntos y hemos explorado todas las soluciones posibles, pero quizá esta vez nos faltó un poco de suerte. A día de hoy, el pasaporte sigue desaparecido”.

No hay excusas deportivas, ni lesión, ni decisión técnica. Solo un golpe de mala fortuna. Y una decepción que la propia jugadora asume con una mezcla de tristeza y madurez: “A veces, la decepción forma parte de la vida. Estoy triste por no poder estar esta vez, pero estoy increíblemente agradecida a todos los que me han apoyado y siguen apoyando al baloncesto femenino chino”.

Su mensaje se cierra con la mirada puesta en el futuro, lejos de cualquier tono de despedida. Agradece “todo el cariño y el apoyo” y lanza una promesa que resuena como desafío: “Nos vemos en el escenario mundial la próxima vez”.

China pierde una pieza importante para esta ventana internacional, pero gana algo que no aparece en las estadísticas: la certeza de que, en cuanto la burocracia deje de ser rival, una de sus figuras volverá a estar lista para la próxima gran cita.