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Chiesa fuera de la lista de Champions del Liverpool

El golpe ha sido duro y directo: Federico Chiesa se ha quedado fuera de la lista de Champions League de Liverpool para la nueva fase de liga. Andoni Iraola ha tomado una decisión fría, de entrenador que mira el conjunto y no los nombres: el italiano no entra, y tampoco el centrocampista japonés Wataru Endo.

Para Chiesa, la herida no es nueva. Es una repetición incómoda.

La pasada temporada ya vivió el mismo desencanto, también excluido de la relación para la Champions. Solo regresó al escenario europeo cuando una grave lesión de larga duración de su compatriota Giovanni Leoni abrió un hueco inesperado. Hasta entonces, miraba la competición desde la banda, como ahora.

El contexto actual explica parte del castigo. Liverpool ha pasado por una profunda reestructuración de plantilla, con competencia feroz en casi todas las posiciones. Iraola se ha visto obligado a recortar, a cuadrar cupos y equilibrios, y en ese filtro han caído Chiesa y Endo. La lectura es clara: hoy, en la jerarquía interna, hay otros por delante.

Resulta llamativo en el caso del ex de Juventus, que llegó a Anfield por 10 millones de libras iniciales y ya sabe lo que es debutar en Champions con esta camiseta. Lo hizo en septiembre de 2024, entrando desde el banquillo en un partido en Italia. Aquel día parecía el comienzo de una nueva etapa en Europa. De momento, se ha quedado en un paréntesis.

El mensaje de Iraola, más allá de los nombres, habla del nivel de exigencia dentro del vestuario. Liverpool se reparte entre varias competiciones domésticas y el máximo torneo continental, con un calendario apretado y sin margen para sentimentalismos en la inscripción. No hay espacio para todos. Y quien se queda fuera, lo hace por decisión deportiva, no por olvido.

Chiesa encara ahora un escenario claro: su temporada pasa por las competiciones nacionales y por el día a día en el campo de entrenamiento. Si quiere recuperar protagonismo en Europa, tendrá que ganarlo en Premier, en copas, en cada sesión. No hay atajos.

Mientras tanto, el club ya mira a una fecha marcada en rojo: el 19 de enero, un duelo de alto voltaje ante Inter, gigante italiano y escaparate perfecto para cualquier futbolista con pasado en la Serie A. Hoy, Chiesa lo verá desde fuera de la lista. Mañana, quién sabe.

La historia reciente le ofrece un pequeño consuelo: ya se abrió una puerta por las lesiones el curso pasado. Si el destino repite guion y la enfermería se llena, podría aparecer de nuevo una oportunidad para que el extremo italiano reclame el sitio que siente suyo. La pregunta es si, cuando llegue ese momento, Liverpool todavía podrá permitirse dudar de él.