Cesc Fàbregas exige el partido perfecto ante Frosinone
Cesc Fàbregas baja el ruido alrededor de Como con la misma frialdad con la que manejaba el balón en el centro del campo. El técnico español sabe que su equipo ha irrumpido en la élite italiana a una velocidad poco habitual, pero no quiere que nadie se confunda: el domingo, en el Stadio Benito Stirpe, no se juega el Scudetto. Se juega algo más sencillo y, a la vez, más duro: la credibilidad.
El duelo ante Frosinone arranca a las 14.00, hora del Reino Unido (15.00 CEST), en un momento en el que el relato alrededor de Como se ha disparado. En apenas tres años, el club ha pasado de la Serie B a la Champions League. Un ascenso vertiginoso que ha descolocado a rivales, analistas y a buena parte del país futbolero, incapaz de ubicar todavía el techo real de este proyecto.
“Roma e Inter son los más fuertes. Nosotros no estamos ahí”
En la previa del viaje a Frosinone, Fàbregas fue directo cuando le preguntaron si vería el choque por el Scudetto entre Roma e Inter y si sentía a Como dentro de esa pelea.
“En mi opinión, son los dos equipos más fuertes de Italia. Lo veré porque amo el fútbol y creo que va a ser un partido increíble, no porque sean nuestros rivales directos por la posición”, explicó en rueda de prensa.
Mientras fuera se alimentan comparaciones y se trazan paralelismos grandilocuentes, dentro del vestuario el discurso es otro. Más crudo. Más terrenal.
Lejos de Cruyff y con Mourinho en la cabeza
En los últimos meses han surgido voces que señalan a Fàbregas como el arquitecto de un proyecto “a lo Johan Cruyff” en Como. El entrenador no solo rechaza esa etiqueta. La desmonta con una frase.
“Estoy muy lejos de muchos, y más aún de él. José Mourinho dijo que hay entrenadores que han ganado títulos y otros que han ganado cero títulos, y yo estoy en ese segundo grupo”.
No hay falsa modestia, hay un recordatorio. El foco, insiste, no puede ponerse en su figura.
“Lo más importante es Como, no yo. Formo parte de este proyecto y lo doy todo. La clave para un entrenador es el tiempo para trabajar, y creo que este equipo ha mejorado muchísimo en los últimos dos años. Si podemos continuar con este mismo bloque durante dos, cuatro, cinco años, entonces podremos hacer algo realmente importante, pero si cambiamos cada seis meses, es difícil”.
La idea es clara: continuidad, paciencia y crecimiento sostenido. Nada de fuegos artificiales.
Frosinone, uno de los cinco partidos más duros del año
Lejos de mirar a Roma o a Milán, Fàbregas mira a Frosinone. Y no le gusta lo que ve… precisamente porque le gusta demasiado.
“El de Frosinone va a ser uno de los cinco partidos más difíciles de nuestra temporada en Serie A”, advirtió.
El recién ascendido llega lanzado: dos victorias y un empate en sus últimos tres encuentros. Más que resultados, transmite sensaciones.
“Frosinone está en un gran momento, viéndolos se nota que son 11 amigos que lo dan todo el uno por el otro, juegan con coraje y hacia adelante. Necesitamos el partido perfecto y he disfrutado mucho viendo al equipo de Massimiliano Alvini en acción”.
El elogio no es casual. Es una advertencia para los suyos.
“Tienen una gran fluidez y una mentalidad muy positiva, son un peligro real para cualquiera al que se enfrenten, y si queremos ganar, necesitamos nuestra mejor actuación de la temporada”.
Nada de relajarse por haber llegado a la Champions. En el Stirpe, el margen de error es mínimo.
Plantilla completa y un dilema bajo palos
Por primera vez en lo que va de curso, Como tendrá a toda la plantilla disponible. Una noticia enorme, escondida en una frase corta: Jayden Addai vuelve al banquillo tras superar una grave lesión en el tendón de Aquiles.
Su regreso amplía las opciones ofensivas y devuelve profundidad a una plantilla que, pese a su crecimiento, ha tenido que convivir con ausencias pesadas.
La otra gran cuestión se sitúa en la portería. Fàbregas debe elegir entre la continuidad de Jean Butez, guardián del proyecto en los últimos tiempos, y la jerarquía de Robert Sánchez, cedido por Chelsea.
“Sánchez llegó desde un club muy importante, ha ganado trofeos y sabe cómo gestionar la presión constante por ganar. No esperábamos que viniera aquí, pero es importante que todos los jugadores descansen, incluso los porteros. El último partido fue la primera vez en año y medio que Butez no fue titular”.
El mensaje es transparente: nadie tiene el puesto garantizado. Ni siquiera el portero que ha sostenido al equipo en su escalada.
“Fue una prueba, iremos partido a partido y veremos qué sucede”.
Ahí se resume la hoja de ruta de este Como que ya mira a Europa, pero que sabe que su verdadera batalla está en campos como el Benito Stirpe. Entre el vértigo del éxito reciente y la dureza del día a día, Fàbregas lo tiene claro: sin el “partido perfecto” en plazas como Frosinone, cualquier sueño de grandeza se desvanece rápido en la Serie A.






