Cerúndolo logra una remontada épica y elimina a Fritz en el US Open
Taylor Fritz salió a la pista como noveno cabeza de serie, finalista en Flushing Meadows en 2024 y con el cuadro abierto de par en par. Salió dominando. Salió mandando. Y acabó sin respuestas, sin palabras y sin torneo.
El argentino Francisco Cerúndolo firmó una remontada monumental para tumbar al gran favorito local: 3-6, 4-6, 6-3, 6-4, 6-4, y billete para octavos de final. Fritz llegó a ir dos sets arriba y con un break de ventaja en el tercero. Tenía el partido encarrilado, el estadio de su lado y el camino despejado. Lo dejó escapar todo.
“Ni siquiera sé qué decir”, admitió después el estadounidense, visiblemente hundido. “No quiero hablar con nadie, ni ver a nadie. Necesito desaparecer un par de días y volver al trabajo. No sé cómo dejé que pasara esto hoy”. En su Slam de casa, el golpe duele el doble.
El partido cambió sin previo aviso. Cerúndolo, hasta entonces sometido por el peso y la potencia de Fritz, empezó a encontrar pista con la derecha, a leer mejor el servicio rival y a alargar los intercambios. El argentino recuperó el break en el tercer set, se agarró al encuentro y, punto a punto, fue vaciando de confianza a un Fritz cada vez más tenso. Cuando el público se dio cuenta de que la ventaja se había evaporado, ya era tarde: el argentino mandaba en el marcador y en la mente del noveno cabeza de serie.
Cobolli se derrumba, Blockx aprovecha el regalo
La jornada de sobresaltos no se detuvo ahí. Menos de una hora después del desplome de Fritz, cayó otro pilar del cuadro: el quinto cabeza de serie, Flavio Cobolli. El italiano se llevó el primer set en el tie-break, pero se desintegró después ante el belga Alexander Blockx: 7-6 (7-4), 3-6, 0-6, 3-6.
El dato que retrata su hundimiento: perdió el tercer set en blanco en apenas 20 minutos. De controlar el encuentro a quedar sin respuestas, sin piernas y sin aire. Cobolli lo reconoció sin rodeos. “Creo que mi energía fue un poco más baja que otros días. Me sentí un poco más tenso y quizá más cansado”, explicó. También admitió que Blockx fue mejor y no dudó en respaldarlo: “Alex es muy buen chico fuera de la pista. Mereció ganar, y ganó”.
Cerúndolo y Blockx se jugarán ahora un puesto en los cuartos de final. Una oportunidad que pocos habrían pronosticado al inicio de la semana y que ahora se ha convertido en una ocasión de oro para ambos.
Un cuadro roto: Djokovic, Fils, Auger-Aliassime y de Minaur, todos fuera
El caos en la parte alta del cuadro masculino no empezó con Fritz ni con Cobolli. El primer terremoto llegó ya en la jornada inaugural, con la caída del gran favorito: Novak Djokovic. El serbio, cuarto cabeza de serie y lanzado a por un histórico 25º título de Grand Slam, se estrelló en cinco sets ante el argentino Mariano Navone, número 49 del mundo. Se fue entre lágrimas, consciente de que había dejado escapar una oportunidad que quizá no vuelva a presentarse con un cuadro tan abierto.
Después cayó el décimo cabeza de serie, Arthur Fils, eliminado en cuatro sets por el ex número tres del mundo Stefanos Tsitsipas. Otro nombre pesado que se despedía demasiado pronto.
La lista de víctimas ilustres no termina ahí. El tercer cabeza de serie, Felix Auger-Aliassime, ya está fuera tras perder en segunda ronda ante Karen Khachanov. En ese mismo escalón cayó también el sexto cabeza de serie, Alex de Minaur. Cada eliminación iba abriendo una autopista para los que quedaban en pie.
Todo apuntaba a que Fritz y Cobolli serían los grandes beneficiados de ese derrumbe. Con Jannik Sinner ausente y Carlos Alcaraz regresando de una lesión de muñeca, el sueño de ver a un estadounidense levantar el título masculino 23 años después de Andy Roddick volvía a sonar real. Fritz aspiraba a convertirse en el quinto jugador local en alcanzar los octavos de final este año. El ambiente en Nueva York olía a oportunidad histórica.
Hoy, ese sueño sigue vivo, pero sin uno de sus principales estandartes. Y Fritz sabe que ha dejado escapar una ocasión dorada.
Zverev, ante un horizonte despejado
Las derrotas de Cobolli y Fritz dejan un paisaje insólito en la parte alta del cuadro. Junto al primer cabeza de serie, Alexander Zverev, solo quedan dos jugadores del top 20: el 14º cabeza de serie, Learner Tien, y el 17º, Jakub Mensik. Se enfrentarán entre sí el viernes, así que solo uno sobrevivirá.
La consecuencia es clara: Zverev podría plantarse en la final sin cruzarse con ningún top 10 y sin enfrentar a un jugador del top 20 antes de semifinales. Un escenario que en un Grand Slam suele sonar a ciencia ficción y que este US Open ha convertido en realidad en apenas una semana.
En un torneo donde los favoritos se caen en cadena, la pregunta ya no es quién domina el cuadro, sino quién se atreve a aprovechar el vacío de poder.
Jornada británica a medias en dobles
Mientras el individual ardía, el dobles masculino dejó una jornada de contrastes para los británicos. Arthur Fery y Joshua Paris avanzaron a la siguiente ronda tras imponerse por 6-4, 5-7, 6-4 al indio Anirudh Chandrasekar y al bielorruso Ivan Liutarevich, en un duelo apretado que se decidió en los pequeños detalles del tercer set.
También siguió adelante Neal Skupski, acompañado por el estadounidense Christian Harrison. Quintos cabezas de serie, arrasaron por 6-0, 7-6 (7-3) a la pareja francesa formada por Arthur Reymond y Luca Sanchez, combinando autoridad inicial y temple en el desempate.
No hubo pleno. David Stevenson y Marcus Willis se despidieron tras caer por 5-7, 7-6 (7-2), 6-3 ante los franceses Sadio Doumbia y Fabien Reboul, undécimos cabezas de serie. Se marchan, como tantos otros esta semana en Nueva York, con la sensación de haber tenido el partido en la mano.
En un US Open que se ha convertido en una trampa para los grandes nombres, la pregunta ya no es quién puede caer, sino quién quedará en pie cuando se baje el telón de esta primera semana.






