Carlos Alcaraz vuelve al US Open tras lesión frente a Roman Safiullin
Carlos Alcaraz vuelve al ruido de Nueva York con una prueba seria y sin red de seguridad. Cuatro meses y pico después de su último partido, el campeón defensor del US Open reaparece este lunes ante Roman Safiullin, un rival que ya sabe lo que es incomodarle y que no tiene nada que perder.
El español, parado desde abril por una lesión en la muñeca derecha, persigue un cierre de círculo perfecto: arrancó el año levantando el trofeo en el Abierto de Australia y aspira a encajonar la temporada con otro grande en Flushing Meadows, después de convertirse en el hombre más joven en completar el Grand Slam de su carrera.
La jornada no le va a dar tregua a nadie. En el segundo día desfilan también Aryna Sabalenka, doble campeona defensora en el cuadro femenino, Iga Swiatek, seis veces campeona de Grand Slam, Naomi Osaka, con cuatro grandes en su palmarés, y la campeona de Wimbledon, Linda Noskova. Cartel de lujo, presión garantizada.
Alcaraz – Safiullin: un regreso sin margen para el rodaje
Roman Safiullin no es precisamente el rival ideal para quitarse el óxido. El cara a cara marcha 1-1 y el ruso ya dejó claro que puede desmontar el juego de Alcaraz desde el fondo de pista. Lo hizo en 2023, cuando sorprendió al entonces número dos del mundo en el ATP Paris Masters. El murciano se cobró la revancha un año después en los Juegos Olímpicos de París, pero la advertencia quedó escrita.
Safiullin, de 29 años, llega con credenciales recientes: en Wimbledon firmó una sólida carrera hasta octavos de final, con victorias sobre Andrey Rublev y Joao Fonseca, antes de caer en cuatro sets ante Novak Djokovic. Pegada, ritmo alto desde la línea de fondo y cero complejos. Justo el tipo de oponente que puede obligar a Alcaraz a exigirse al máximo desde el primer juego.
El español, por su parte, ha querido apagar cualquier duda sobre su muñeca. Habla de entrenamientos “muy exigentes”, de confianza recuperada, de estar listo para ir “al 100 por ciento”. Palabras contundentes. La pista dictará si el cuerpo acompaña a la ambición y si el campeón puede imponer su tenis eléctrico sin miedo a la lesión.
No tendrá demasiado margen para entrar en calor. En Nueva York, un mal arranque se paga caro.
Sabalenka – Osorio: la número uno contra su propia caída
El caso de Aryna Sabalenka es distinto, pero igual de intrigante. Llega como primera cabeza de serie, con dos títulos consecutivos del US Open en la maleta y la posibilidad histórica de convertirse en la tercera mujer que encadena tres coronas en Nueva York, algo que solo lograron Chris Evert y Serena Williams. Sin embargo, su temporada se ha torcido justo cuando parecía imparable.
Tras arrasar en pista dura con títulos en Indian Wells y Miami en marzo, la bielorrusa ha entrado en una especie de caída libre competitiva. Tanto, que incluso levantando el trofeo en Flushing Meadows podría perder el número uno del mundo. Un contraste brutal con el arranque de año, en el que ya había ganado en Brisbane y alcanzado la final del Abierto de Australia.
Su “bajón” a mitad de curso se resume en dos golpes dolorosos: cuartos de final en Roland Garros y eliminación en octavos de Wimbledon. Resultados aceptables para casi cualquiera, insuficientes para el listón que ella misma se ha impuesto. Sabalenka, no obstante, mantiene el discurso desafiante: “Láncenme desafíos duros, volveré más fuerte”, avisa.
Camila Osorio, número 59 del mundo, conoce bien lo que le espera. Han jugado dos veces, ambas con victoria de Sabalenka: en la hierba de Wimbledon en 2021 y en la tierra de Madrid en 2023. La colombiana se agarra a su intensidad y a su capacidad de lucha, pero la historia del duelo, hoy, pasa sobre todo por la cabeza y el pulso de la bielorrusa. ¿Vuelve la campeona, o se prolonga la crisis?
Osaka – Zakharova: memoria de campeona en su pista talismán
Naomi Osaka regresa al US Open con algo que no figura en los rankings, pero pesa tanto como un título: memoria ganadora. Aquí levantó el trofeo en 2018 y 2020. Aquí construyó buena parte de su leyenda. Y aquí quiere apoyarse para relanzar una carrera que, en los últimos años, ha estado marcada más por sus silencios y pausas que por sus victorias.
“Creo que ya me he demostrado cosas aquí, así que puedo apoyarme en eso y usarlo para tener confianza”, admite la japonesa. Sus resultados recientes le dan algo de base: semifinales en el torneo de Washington en pista dura y cuartos de final en Toronto este mes. No es dominio absoluto, pero sí una señal de que el motor vuelve a coger revoluciones.
Han pasado cinco años desde su último grande, el Abierto de Australia. En medio, Osaka habló abiertamente de sus problemas de salud mental, se apartó del circuito para cuidarse y se tomó 15 meses para centrarse en la maternidad antes de regresar en 2023. El tenis, esta vez, no es solo un trabajo: es un regreso personal.
Su mejor Wimbledon, con un pase a cuartos de final y una victoria de impacto sobre Sabalenka, confirmó que la competitividad sigue ahí. Ahora vuelve a su hábitat natural, la pista dura de Flushing Meadows, donde se siente más cómoda y más peligrosa. Enfrente estará Anastasia Zakharova, número 101 del mundo, en su primer enfrentamiento. Un partido trampa: rival sin presión, escenario enorme, expectativas altas.
Osaka buscará un arranque rápido, contundente, que despeje dudas y recuerde a todos por qué esta pista lleva su huella. Alcaraz quiere demostrar que la muñeca ya es pasado. Sabalenka, que su trono todavía le pertenece. El segundo día del US Open no espera a nadie.






