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Cargos penales contra ex director de Cricket Canada se retiran antes del juicio

Los cargos penales contra el ex director ejecutivo de Cricket Canada, acusado de desviar 200.000 dólares de la Calgary and District Cricket League, se desmoronaron justo antes de que comenzara el juicio. El lunes por la mañana, cuando estaba previsto el Día 1 del proceso, el fiscal Petter Hurich se presentó en un tribunal de Calgary y retiró las acusaciones.

Salman Khan Shahzad, también conocido como Salman Khan, de 47 años, enfrentaba cargos de fraude superior a 5.000 dólares y robo superior a 5.000 dólares, formulados en marzo de 2025 por supuestas irregularidades cometidas entre 2014 y 2016. Todo apuntaba a un juicio largo y minucioso. No habrá tal cosa.

La Fiscalía explicó, en una declaración enviada a CBC News, que tiene “una obligación continua de revisar toda la prueba admisible disponible para garantizar que el asunto siga cumpliendo el estándar para proceder con una acusación”. En este caso, el fiscal concluyó que no había pruebas suficientes para seguir adelante con el juicio. La causa, al menos en el plano penal, quedó allí.

El ex tesorero de la liga, Syed Wajahat Ali, acusado de los mismos delitos, afirma que sus cargos fueron retirados a comienzos de este año. Dos hombres, dos procesos, un mismo desenlace en tribunales.

El abogado defensor Jim Lutz describió a su cliente como “profundamente aliviado” por lo ocurrido el lunes. Para Lutz, “este fue el resultado correcto en derecho para Khan”. No fue una decisión repentina: el letrado habló de casi un año de trabajo, revisando de forma crítica el expediente antes de que la Fiscalía diera marcha atrás. Khan, sostuvo, está “extremadamente agradecido” de que se haya tomado el tiempo para reexaminar el caso.

Un despido que sigue pesando

La resolución judicial no borra lo que ocurrió en los despachos de Cricket Canada. La organización despidió a Khan en diciembre de 2025, nueve meses después de que la policía de Calgary anunciara los cargos, al término de una investigación impulsada por el propio directorio.

En un comunicado publicado en su sitio web, el consejo directivo fue tajante: el despido se debía a que Khan no reveló antecedentes penales previos, algo que el organismo calificó como una grave violación de confianza, sumado a infracciones de los estatutos internos vinculados a su contrato.

Ese contrato es ahora otro frente de batalla. De acuerdo con una investigación de the fifth estate, el vínculo de Khan con Cricket Canada incluía una cláusula clave: si era despedido por cualquier motivo distinto a una condena penal relacionada con su rol como director ejecutivo, tenía derecho a cobrar la totalidad del salario correspondiente a su mandato. Con los cargos penales ya retirados, esa frase adquiere un peso enorme.

Khan estaría exigiendo que Cricket Canada cumpla el contrato y le pague los 475.000 dólares pendientes. CBC News ha solicitado comentarios a la federación. De momento, silencio.

Una auditoría, cheques y obras cuestionadas

El origen del caso se remonta a 2017. Ese año, una auditoría de los registros financieros de la Calgary and District Cricket League, ordenada por el nuevo presidente, encendió las alarmas. Lo que comenzó como una revisión interna acabó en manos de la policía de Calgary.

Cuando los investigadores anunciaron los cargos el año pasado, alegaron que Khan y Ali habrían desviado fondos mediante cheques a empresas de construcción y contratistas vinculados al entonces presidente y al tesorero de la liga. El dinero, según la versión policial, debía destinarse a reparaciones y mejoras en la sede social y los campos de juego de la liga.

Los agentes afirmaron que muchos de esos trabajos nunca se completaron o se realizaron de forma deficiente, con materiales de baja calidad. Era el tipo de relato que alimenta la sospecha pública: obras fantasma, contratos entre conocidos y un deporte que intenta profesionalizarse en medio de turbulencias financieras.

Hoy, con los cargos retirados, esas acusaciones quedan sin juicio ni veredicto. La sombra sobre la gestión, en cambio, no desaparece tan rápido.

El eco de las acusaciones de amaño

Khan no solo ha estado bajo escrutinio por cuestiones financieras. Su nombre apareció también en una investigación de the fifth estate sobre presuntas conexiones entre Cricket Canada y la banda Bishnoi, liderada desde una prisión en India por Lawrence Bishnoi.

El reportaje expuso acusaciones de amenazas, corrupción e intimidación, y planteó la pregunta incómoda: hasta qué punto esa organización criminal podría influir en el cricket canadiense. Entre los documentos revelados se incluía una carta atribuida a la banda, dirigida a la policía, en la que se proclamaba la intención de “dominar en Canadá”.

En ese contexto, the fifth estate obtuvo un audio de un ex seleccionador de Cricket Canada, quien aseguraba haber recibido pedidos para manipular partes de partidos. Según ese testimonio, las solicitudes habrían venido del entonces director ejecutivo Khan y de otros dos ex dirigentes del organismo.

Khan respondió con un extenso correo electrónico a CBC News. En él, negó categóricamente “cualquier participación en spot fixing, session fixing, apuestas o influencia en la selección de equipos con fines impropios”. Ninguna de esas acusaciones ha derivado, hasta ahora, en cargos penales.

Mientras la causa por fraude y robo se apaga en los tribunales, el caso Khan sigue vivo en otro terreno: el contractual, el reputacional y el político dentro del cricket canadiense. Con 475.000 dólares en disputa y un deporte que intenta limpiar su imagen, la próxima jugada no se definirá en un campo de juego, sino en salas de reuniones y, quizá, en nuevos estrados judiciales.