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Caos en el pesaje: Moses Itauma y Filip Hrgovic se enfrentan

El O2 Arena de Londres aún estaba vacío, pero el ambiente ya era de combate. El pesaje para el título mundial pesado de la IBF se convirtió en un adelanto violento cuando Moses Itauma y Filip Hrgovic desbordaron toda la tensión acumulada durante la semana.

El británico, de 21 años, que aspira a convertirse en el segundo campeón mundial del peso pesado más joven de la historia, cambió por completo el guion. Hasta ahora había ignorado las provocaciones, las sonrisas irónicas y el constante “niño” con el que Hrgovic lo había bautizado en cada micrófono. Sobre la tarima, la calma se acabó.

Cara a cara, los insultos volaron a quemarropa. Nada de sonrisas, nada de teatro ligero: pura hostilidad. Hrgovic se giró para posar ante las cámaras, confiado, de espaldas a su rival. Y entonces Itauma explotó. Un empujón seco, violento, directo a la espalda del croata, y el aspirante veterano salió despedido fuera del escenario.

El croata no tardó en volver. Subió de nuevo a la plataforma, atravesó como pudo el cordón de seguridad y alcanzó a Itauma con una bofetada en la cara. En segundos, miembros de ambos equipos se abalanzaron, los guardaespaldas intervinieron y el pesaje se convirtió en un tumulto. La escena, caótica, dejó claro que el cinturón vacante de la IBF no es lo único en juego: se ha tocado el orgullo de los dos.

“Él me empujó primero, así que solo se lo devolví. Él lo empezó”, lanzó Hrgovic, aún encendido, antes de cortar la entrevista para volver a clavar la mirada en Itauma. El británico, por su parte, ya había admitido días antes que el croata empezaba a meterse en su cabeza con ese discurso de superioridad generacional. “No sé, simplemente perdí un poco los papeles. Tenía un picor y tenía que rascarlo”, confesó, sin adornos.

Entre el ruido, el dato frío del pesaje también dejó lectura deportiva. Hrgovic se presentó en una forma afinada, con 16st 12lb (107 kg), su peso más bajo en siete años, 12 libras menos que en su victoria de mayo ante Dave Allen. Señal de que llega ligero, preparado para moverse y trabajar a alto ritmo en una pelea que puede alargarse.

Itauma marcó 17st 4lb (110 kg), el mismo peso que llevó en su triunfo de marzo ante Jermaine Franklin. Estable, sólido, sin sorpresas en la báscula. El cuerpo de un joven pesado que todavía está escribiendo las primeras páginas de su carrera, pero que ya se asoma a un lugar reservado a muy pocos: el de los campeones del mundo británicos más precoces.

El sábado, cuando se cierren las puertas del O2 y suene la campana, no habrá empujones por la espalda ni bofetadas a través de la seguridad. Solo quedarán dos hombres, un cinturón vacante de la IBF y una pregunta clara: ¿pesará más la juventud desafiante de Itauma o la rabia afinada de un Hrgovic que se niega a ser el escalón de nadie?